Alex Berber
Comm Politics
 
            Son tiempos difíciles para todos, especialmente después de que se implementara el gasolinazo de Peña Nieto, mismo que el Gobernador del Estado de Colima, Ignacio Peralta, tuvo el mal gusto de adular en su primer discurso del año. Y como si este 2017 no hubiera arrancado ya de pésima forma, apenas el viernes anterior trascendió que 88 becarios federales de la Secretaría de Cultura habían sido informados de que sus contratos estarían suspendidos hasta el mes de abril (si bien les va), producto de la falta de gestiones ante instancias federales y la escasez de recursos en las arcas estatales para pagarles sus de por sí reducidas becas.
            Colima es una entidad que además de ser cada vez más peligrosa en términos de seguridad, se ha vuelto un estado donde el empleo formal escasea, incluso cuando ya estás dentro del ámbito gubernamental. Poco a poco, empezaron a relucir detalles del severo golpe que desde el mal manejo de los recursos se le dio a la cultura colimense a inicios de este año, no solo con la dada de baja de casi 90 colaboradores que sostienen gran parte de las actividades culturales en los abandonados museos de la entidad, sino que las quejas se multiplicaron para señalar que en total han sido más de 100 personas las que fueron separadas de sus quehaceres culturales, desde mediados de diciembre para acá.
            Ya lo dijo el propio Secretario de Cultura de la entidad, Carlos Ramírez Vuelvas, en una entrevista publicada en CARVAJALBERBER hace unos días, donde expuso que uno de los grandes retos de la nueva titular de la Cultura federal, María Cristina García Zepeda, era “afrontar el tema de los presupuestos de los estados”. Por lo pronto, Colima ya ha sido afectado, con la baja de 88 personas que alimentaban los servicios culturales, pero sobre todo, un tema manchado por la falta de transparencia y la claridad de los funcionarios de primer nivel en Colima.
            Entrevistado por quien escribe en el primer día hábil del año, el Secretario de Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar, aseguró que la baja de trabajadores de contrato del gobierno que habían sido rescindidos de sus compromisos laborales no era una cifra alta, pese a los rumores de recortes en diversas instituciones de la administración estatal. Me imagino que, desde su alta y bien remunerada posición, 88 trabajadores de la cultura colimense no parecen trascendentales.
            Ojalá los problemas terminaran ahí. Este recorte sustancioso (le parezca o no a Meiners), y silencioso, se debe a que los recursos para pagar dichas becas se diluyeron, o se dilapidaron, como viene siendo una costumbre de este Gobierno estatal. Los becarios que ahora reciben 2017 con la ausencia de un ingreso, son víctimas colaterales de una mala administración, pues el presupuesto de 1.3 millones pesos, suficientes para pagar sus emolumentos, existía, al menos hasta hace un par de meses.
            ¿Qué pudo haber sido más importante que mantener activos a decenas de becarios que le daban funcionamiento a la Secretaría estatal de este rubro? En un estado donde no importa la cultura, cualquier cosa; pero sería bueno que lo explicara el Secretario de Planeación y Finanzas, Carlos Arturo Noriega.
            En una entidad donde el mayor evento cultural se hace por iniciativa de un municipio, donde las becas a los creadores se regatean, y donde hay museos sin gente que los atienda, podemos esperar cualquier cosa, menos la disminución de la pobreza y el crecimiento de la economía.
            Pase de salida…
 
            Para terminar con el tema de la Secretaría de Cultura, mientras algunos museos de la entidad se quedan sin colaboradores y están en condiciones deplorables (evidenciados por quejas incluso de los propios artistas colimenses), hay espacios que no se sabe qué pasará con ellos, como los museos Griselda Álvarez y Jorge Chávez Carrillo, ubicados en las inmediaciones del Parque Regional, en vías de privatización. O el colmo, hay quejas de que el presupuesto para museos se ha direccionado a recintos donde la urgencia no es tanta, como el Paraninfo Universitario. 
            Pase de salida 2…
           
            Carlos Maldonado Villaverde, presidente fundador de la Asociación de la Industria Electrónica y de Tecnologías de Información del Estado de Colima (AIETIC), urgió a que el Gobierno del Estado retome el proyecto del Tecnoparque, el cual “está en un impasse”, según sus propias palabras. Esta activación generaría “hasta 7 mil 500 empleos de calidad”, los cuáles ya hemos visto que son altamente necesarios en nuestra entidad. ¡Que se pongan las pilas!
            Pase de salida 3…
 
            El mensaje de las “Medidas de Apoyo a los Colimenses” por el gasolinazo que dio el Gobernador del Estado, Ignacio Peralta, estuvo muy ad hoc con los anuncios y propuestas de austeridad que se van a implementar en la entidad. Ciertamente, el mensaje fue muy austero en cuanto a producción y muy pobre en cuanto al mensaje que pretenden se permee en la población.
Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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