PRIMERO DE CINCO.

PARTE I

Los diez alcaldes que iniciaron sus gestiones anuales el 15 de octubre anterior han recorrido  ya el primero de los máximo cinco semestres que permanecerán en los cargos, pues en menos de dos años andarán de nuevo en campaña político electoral, bien sea en busca de la reelección o de una curul en el Congreso del Estado, la Cámara de Diputados o el Senado de la República. Hasta ahora el gran mérito de la mayoría de ellos es no haber aventado la toalla ante el desastre financiero y operativo de las administraciones municipales que heredaron de sus antecesores que, salvo una que otra excepción, gozan de cabal salud a
pesar de sus más que acreditadas ineficiencias y corruptelas.

De cara al 2018 al por tres veces ya alcalde de Armería, Ernesto Márquez Guerrero, se le ve intentando superar su marca con un cuarto turno al bat para lograr su reelección en el mismo cargo, o en un tercer intento de convertirse en diputado local. La buena imagen personal y familiar de Ernesto, su trato siempre cortes y cordial con los armeritenses y la clase política del municipio y del estado, y su atinada gestión, permiten pronosticarle éxito en una nueva participación como candidato por cualesquiera siglas y colores partidistas.

El alcalde panista de Colima, ex diputado local Héctor Insúa García, después de haber superado ya la parte más complicada de la curva de aprendizaje, tiene todo para garantizarles a los habitantes del municipio sede de la capital del estado, servicios públicos de calidad y acciones a favor del desarrollo sustentable de la ciudad. Dispone de
dos años para acreditar con hechos y resultados los méritos para servirles un trienio más, el 2018-2021. Si logra este su anhelo, estará en inmejorable posición para contender por la gubernatura del estado 2021-2027.

Como los comaltecos gustan de cambiar de partido en la alcaldía cada tres años, ni Salomón Salazar Barragán repetirá en el cargo ni ningún otro priista tomará la estafeta que irá a manos panistas, muy probablemente a las del ex diputado local Donaldo Zúñiga, por lo que
si sabio es como el mítico rey cuyo nombre lleva, buscaría una curul en la próxima legislatura estatal por la privilegiada vía plurinominal, muy competida por cierto.

Más que buscar la reelección como alcalde de Coquimatlán, el ex diputado local panista Orlando Lino Castellanos va recio y directo por la candidatura de su partido a la diputación correspondiente al Primer Distrito Electoral Federal. Su acreditada institucionalidad partidista, el haber superado las trampas que le puso tu antecesor en el cargo el peraltista Salvador Fuentes Pedroza y el haberle sido leal a su partido y candidatos tanto en las elecciones de 2015 como en la extraordinaria de 2016, de manera especial al líder indiscutible del panismo colimense Jorge Luis Preciado Rodríguez, además del crecimiento que como persona y político está alcanzando, le dan a Orlando lo que se necesita para aspirar a una curul en la Cámara de Diputados.

El mismo párrafo anterior aplica a su compañero de partido el aplicado presidente municipal de Cuauhtémoc, Rafael Mendosa Godínez, quien le ha tomado bien el modo a la administración, al trato con los cuauhtemenses y al servicio público en este nivel de gobierno, razones por las cuales es casi seguro que buscará reelegirse en el 2018. Ni en
las filas tricolores ni en las albiazules hay quien le tope a tan competitivo joven político.

En Ixtlahuacán el primo del nefasto Mario Anguiano Moreno, Crispín Gutiérrez Moreno, no tendrá ningún problema para, si así lo decide, reelegirse. Para él, el abanderamiento partidista es lo de menos. Si le cierran la compuerta en el establo tricolor podría irse, como ya lo hizo hace varios años, por Acción Nacional. Por la diputación local no iría porque sabe que los votos de sus electores cautivos del municipio no le ajustan para ganar en un territorio más amplio como lo es el distrito correspondiente.

EL ACABO

· José Ignacio Peralta debe resistir la tentación de intervenir en la vida interna del Partido Acción Nacional que próximamente renovará su dirigencia estatal. Porque el horno no está para bollos, más le vale amarrarle las manos y todo lo demás a su mercenario primo Pedro “El más priista de los panistas” Peralta Rivas.

· Mario Anguiano Moreno y su padilla de corruptos quedarán tan impunes como Jesús Silverio Cavazos Ceballos y la suya. Las costosas auditorías tipo Price Water House Coopers (PwC) les harán lo que el viento a Juárez. Al tiempo.

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