El informe que el Gobernador Nacho Peralta dio a los colimenses amerita una revisión, también, como lo hacemos los ciudadanos y no sólo cómo algunos medios, que siguen la línea oficial, lo muestran en concordancia con la imagen que él mismo intenta vender. Es decir, interpretar los datos dados en este informe pero desde la lectura, análisis y crítica reflexiva tanto del contenido como de la forma de hacerlo, lo oculto pero muy visible.

De la imagen con su eslogan de: “Lo hicimos Pos1ble” y en relación con el contenido y forma de contrastarlo.

De entrada ¿qué hicimos posible?, o mejor dicho ¿qué hizo posible? Así está mejor escrito y dicho. Ese afán y cinismo que tiene de trasladar a la sociedad su responsabilidad que él como Gobernador tiene en dar resultados, es algo que salta a la vista de inmediato. Y no es nuevo, lo hizo también ante los estudiantes de la UCOL cuando dijo que la violencia que enfrenta el estado es por la descomposición de la sociedad de Colima –situación en la que se contradice una y otra vez, pues ha sostenido que la violencia en la entidad se debe a la pugna entre los cárteles del narcotráfico, nos podemos imaginar que también se refería al atentado contra el ex gobernador Fernando Moreno y el  asesinato de su sobrino, o al perpetrado contra el ex delegado de la SEDATU.

Pero insisto, ¿qué hizo posible? como para que la forma en la que dio su informe valiera la pena el derroche de dinero en cada evento –gastos innecesarios-, en tres municipios de la entidad, como si se tratara del fin de sus 6 años de gobernador.

La realidad es que ese abuso en la forma de dar su informe no habla de resultados importantes, mejor es decir que está intentando aparentar lo que no ha logrado, “sigue en campaña” y aparentando lo que no tiene y ni tendrá, cercanía con la gente.

Que le digan a sus asesores, que ese abuso denota sólo la carencia de credibilidad en su gobierno, principalmente por las acciones que tienen poco impacto en la generación de empleos bien pagados vs entrega de uniformes a preescolares, y becas atrasadas a universitarios y en especial, las que no ha realizado para contar con un estado de derecho en la entidad: disminuir la violencia en el estado.

El estado de derecho, del cual se carece en la entidad, es un aspecto en el que se contradice gravemente en su discurso de informe; pues no es moralmente correcto proclamar, pues hasta suena cínico, que ha favorecido el estado de derecho, cuando es notable el mecanismo emprendido para eliminar el contrapeso de un congreso de oposición; dónde aprovechando lo turbio del escenario, aún su secretaria de movilidad dejó en entre dicho las indicaciones del mismo mandatario: pues primero dice que la ley se aplica con el reemplacamiento y luego, él intenta congraciarse con la población indignada y de protestas, diciendo que durante su gobierno no se cobrará tal impuesto. Más grave aún es el estado de violencia que vive el estado de Colima.

Lo que si puede decir que hizo “Pos1ble” y en eso sí es el primero, es que durante su periodo de escasos siete meses – lejanos a la población, con decisiones erráticas y con su énfasis en generar divisionismo (violentando el equilibrio) en los poderes del estado, y hasta partidistas,- logró colocar a Colima en el escenario nacional como el más violento en homicidios dolosos; y en contra parte, también hizo posible, que Colima perdiera el primer lugar en el Doing Business.

En resumidas cuentas,  Nacho Peralta denota “mentirotas entre líneas”, que en su justa medida, acá entre nos, entre la gente de a pie, nada le creemos, pues es más lo que dicen sus hechos que sus discursos: un gobernador arrogante, encaprichado, sin visión de la realidad ciudadana, eso sí más de fiestas “carreritas de lanchitas”, viajes, chismes personales con sus allegados de años que cercano a la gente, no se pude decir su gente, pues hasta se ha evidenciado su gran ausencia de la entidad, compartiendo su morada ente dos ciudades. Así es difícil ser congruente entre los dichos y sus hechos, que dicho sea de paso son muy lamentables. Colima sumido en un retroceso económico y social alarmante, sin crecimiento y mucho menos desarrollo, como él mismo ya lo dejó entre ver. En lugar de excusarse y echar culpas, ¡que se ponga a trabajar a la voz de ya! A ver si dentro de 12 meses ya tiene sentido lo que dice, pues de logros se vislumbran pocos.

Guillermo Bueno

Licenciado en Administración de Empresas;  Licenciado en Educación; cuenta con dos especialidades en educación y un Posgrado en Pedagogía. Activista social.

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