José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA

Así están los mismos espíritus malignos enemigos jurados del libre juego democrático en Colima que fracasaron en su intentona golpista de apropiarse para su familia del Sindicato de Trabajadores del Gobierno del Estado, pero que tuvieron éxito en la cooptación de las débiles y convenencieras voluntades de los tres ‘nicos’ ahora diputados prindependientes que les abrió vía libre al control mayoritario del Congreso del Estado,  y ahora se han lanzado a la conquista de la dirigencia estatal del PAN a definirse en urnas el domingo 18 de Diciembre próximo.

Para lograr su propósito vienen  respaldando con todos los recursos a su alcance, en especial los económicos, a la diputada local pedro peraltista que tiró el arpa de la Comisión de Responsabilidades del Congreso de Estado donde fue tapadera de las tropelías cometidas por el ex gobernador Mario Anguiano Moreno y su gavilla,  Julia Jiménez Angulo, quien en sus albas y azules vestiduras lleva tatuada la marca de los primos Peralta, José Ignacio y Pedro,  y el logo del PRI, igual que sus dos compañeros con quienes hace trío, Riult Rivera Gutiérrez y Crispín Guerra Cárdenas. Por cierto, en vano intento de quitarse el estigma de las panistas más priistas, Doña Julia se voló la barda presentándose ante los militantes blanquiazules como “panista de verdad”. ¡Vaya desfachatez y cinismo!

De los más o menos 4,500 militantes panistas con derecho a voto es posible que participen en el evento electivo dominical unos 3000 de ellos, por lo que para ganar la contienda que es entre dos, Enrique Michel Ruiz y la colaboracionista peraltista Julia Jiménez Angulo, se necesitan alrededor de 1,500 sufragios, para asegurar los cuales su compraventa de parte de los complotados peraltistas está en todo su apogeo, se cotizan ya en miles de pesos por piocha.  Por lo mucho que está en juego de cara al 2018, nada que ver con los principios doctrinarias ni con las convicciones panistas, mucho menos con la búsqueda del bien común, y por los insanos afanes caciquiles, dictatoriales, de control total, de los primos Peralta y su pandilla, como nunca antes en su larga vida partidista, la autonomía, independencia y calidad de fuerza opositora real de Acción Nacional están en riesgo de pasar a mejor vida.

Si los panistas-panistas se confían, se les duerme el gallo, se los van a enjeringar los peraltistas, les puede pasar lo que a Hilary Clinton con Donald Trump. Cuando sean atropellados ni las placas de la aplanadora peraltista que se les viene encima van a poder anotar. Si creen que con los puros nombres de los panistas viejos, de abolengo, de los jefes de las tradicionales familias azules de Colima-Villa de Álvarez, tienen para ganar, es mejor que desde ahora se confiesen para que sus aguerridos adversarios los cojan sin más pecado grave que la ingenuidad o la candidez políticas.

Los michelistas no deben hacer cuentas alegres ni minimizar las fuerzas del mal  peraltistas que van por todas las canicas, tampoco apanicarse, sino trabajar a conciencia cada voto hasta asegurar los que necesitan para salvar a su partido de la amenaza que sobre él se cierne de ser adherido al PRI que lo quiere convertir en uno más de sus partidos satélites, y de la también indebida intromisión en el proceso electivo panista del gobernador prianista de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, empecinado en sumar a su casa sin futuro a otro Comité Directivo Estatal del PAN más.

Acompaña a Enrique Michel Ruiz como candidato a Secretario General del CDE del PAN 2016-2019, el panista-panista ex diputado local, ex diputado federal, ex senador de la República y ex dirigente estatal de su partido, Víctor Torres Herrera, cuya experiencia y conocimiento del teje y maneje interno, de los grupos y liderazgos de Acción Nacional en el estado, y oficio político, mucho pueden aportarle a la victoria del dos veces candidato a gobernador del estado, otras tantas a presidente municipal de Colima y una a diputado de mayoría relativa por el Primer Distrito Federal, y ex Secretario General del CDE del PRI, Enrique Michel Ruíz.

EL ACABO

  • Empieza a cundir la inconformidad en el gremio de los abogados colimenses ante el posible nombramiento como el primer Fiscal General del Estado de Gabriel Verduzco Rodríguez, quien como Secretario Ejecutivo del Órgano Administrativo Descentralizado del Gobierno del Estado de Colima poco  ha contribuido a la “ejecución y seguimiento de los acuerdos del Consejo Nacional de Seguridad Pública ni a la coordinación y de definición de las políticas públicas en materia de seguridad pública entre las instancias federales, estatales y municipales responsables de la función de salvaguardar la integridad de las personas, la seguridad ciudadana, así como de preservar el orden y la paz públicos”. Los colimenses continúan en la total indefensión ante los embates de la delincuencia organizada y espontánea. Porque nada significativo ni relevante ha hecho, imponerlo Fiscal General del Estado en sustitución Felipe de Jesús Muñoz Vázquez sería como salir de Guatemala para entrar  a Guatepeor.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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