El balance al final del año, el que cuenta, el que al final de todo es importante, es el que el  ciudadano de a pie logra realizar más allá de las flores que los medios, rendidos al gobernador “Nacho” han hecho en los diversos espacios de comunicación tratando de convencer lo que a leguas se ve son malas cuentas.

Y no es para menos, no pueden existir buenas cuentas cuando no hay un gobernador eficiente, que carece de palabra o compromiso de cumplimiento ante sus promesas de campaña de  vas a vivir “seguro y feliz”. Su estancia en la casa de gobierno de Colima ha servido solo para puras vergüenzas y denostar la opinión de los ciudadanos.

La administración de Ignacio Peralta es una  administración marcada por la violencia, y VIOLENCIA en toda la EXTENSIÓN DE LA PALABRA; y por consecuencia, auspiciada por un personaje caricaturesco que es en  lo que ha convertido la identidad de ser gobernador. Y lo ha conseguido abusando del poder que le da su posición y, la mediocridad – complicidad-  en su actuar de los otros dos poderes del estado: judicial y legislativo, tomando así decisiones abusivas como la compra-venta del predio la campana – transacción llena de vicios-, la privatización del parque regional, el “churro novelesco” de llamar a cuentas al ex gobernador Mario Anguiano – que ante tanto bla, bla, bla, vino a Colima y se paseó como “Juan por su casa” dejando en ridículo cualquier intentona tanto de Nacho como del Congreso Legislativo de sancionar los supuestos robos (por el contrario, les volteó la tortilla)-,  la nula capacidad de generar condiciones para la creación de empleos de calidad e incentivar el comercio en el estado y ante todo, por su explícita incapacidad para propiciar las condiciones de SEGURIDAD PARA TODOS LOS CIUDADANOS DE COLIMA.

El desempeño de “Nacho” es tan nefasto como el hecho mismo de que en lo que va su gestión es igual o peor que el de su antecesor. Pues sin aprender de los errores del pasado, copia lo malo  como el buscar el endeudamiento –nuevamente sumiendo más a la entidad en la improductividad- y ni siquiera ha sido capaz de sostener “lo bueno” como los lugares en Doing Business (estudio del Banco Mundial), que medía a Colima como un buen lugar para las inversiones o eficiencia gubernamental en la cuestión regulatoria para facilitar el desempeño del sector empresarial.

Sin embargo, el estudio reportado en el 2016 sobre competitividad empresarial realizado por el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) tomando datos de la gestión de Mario Anguiano, señala que a pesar de que dichos datos indicaban que en ese periodo el estado gozaba de buenos indicadores a nivel nacional, hoy día la violencia en el estado de Colima es un factor determinante que ha puesto en peligro las inversiones en el sector productivo.

Nacho Peralta ha denostado las palabras de los ciudadanos, no sólo ha des estimado el reclamo social sobre la exigencia de seguridad y buen gobierno, sino peor aún  ha rallado en la estupidez al declarar en los medios que sino hay seguridad se debía a que había policías estatales que daban información al narcotráfico de los operativos. Fue tan errónea su declaración, que de inmediato un agente de la policía estatal se pronunció en medios de comunicación dando la versión de cómo desempeñan su trabajo, dejando en ridículo al mismo Nacho y una vez más, manifestando el  mal gobierno de Ignacio Peralta.

Los ciudadanos no debemos esperar a que pasen otros cinco años y lamentar la condición en que dejan al estado, a final de cuentas son los ciudadanos los que sufrimos las consecuencias de gente nefasta tomando decisiones de gobierno.

Parta evitar ese momento, se puede hacer uso de la revocación de mandato, es decir, quitarle el mandato de gobernador  a quien en su función como tal no esté cumpliendo; esto siguiendo la misma línea de Nacho de  des hacernos de lo que no es productivo- caso parque regional-.

Para  que eso sea posible, los ciudadanos debemos buscar una reforma sustancial a la ley de participación ciudadana estatal, y conseguir que realmente el poder del pueblo regrese al pueblo mismo y dejar de estar en  las manos de gobernantes, diputados y funcionarios públicos que están rendidos a sus intereses mezquinos y dejar de sostener a partidos políticos corruptos.

Guillermo Bueno

Licenciado en Administración de Empresas;  Licenciado en Educación; cuenta con dos especialidades en educación y un Posgrado en Pedagogía. Activista social.

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