José Gilberto Ibáñez Anguiano

LA MANERA DE OPINAR DE…José Gilberto Ibáñez Anguiano

*Columnista #G8 Independiente

Al presidente municipal de Cuauhtémoc, Rafael Mendoza  Godínez, le encanta darse baños de pureza, pero carece de la honestidad y la transparencia de que tanto presume. Un ejemplo ilustrativo de cómo se las gasta el muy engreído político que presto está a reelegirse en tan lucrativo cargo, es el manoseo que ha hecho en  la asignación de la obra pública durante los dos primeros años de su atrabancada gestión.

Para simular licitaciones y quedarse siempre con la mejor parte, la tajada del león, Rafael Mendoza Godínez tiene de cómplice a Martín Limón Chávez, Director de Obras Públicas y Planeación, quien reserva los contratos de obra más jugosos para su propia constructora, doble juego que el inútil Órgano Superior de Auditoría  y Fiscalización Gubernamental del Estado (OSAFIG) cuyo titular, Armando González Estado Zamora 8quien ya presentó su renuncia con fecha del 15 de diciembre de 2017), no pela un chango a nalgadas, no ha detectado en dos años que lleva ya tan anómala situación, ¡Y como Don Teofilito.¡

Tanto costosísimo órgano de control y los bribones de siete suelas como Rafael Mendoza Amezcua y Martín Limón Chávez hacen y deshacen a discreción seguros de que ningún auditor los cogerá jamás en sus maromas porque también reciben su mochada para  no ver ni oír mucho menos sancionar los abusos que en perjuicio de los recursos del pueblo a diario cometen funcionarios como Rafael Mendoza Godínez y Martín Limón Chávez. Quienes no los conozcan que les crean su propia versión de que son puros e inmaculados.

Después de dos años de promesas incumplidas, de traerlos a vuelta y vuelta, de ver que para Rafael Mendoza Godínez, Martín Limón Chávez  y el grupúsculo de ambos,  sí ha habido y sigue habiendo pero para ellos no, varios constructores que le entregaron cientos de miles de pesos  a  Limón Chávez para la campaña 2015 de Mendoza Godínez, con la esperanza de ser considerados a la hora del reparto de los contratos de obra pública municipal, desesperados porque ven que se acaba el trienio y siguen sin ver la luz, ya se les exigieron al par de incumplidos,  cara a cara, personalmente en persona, la devolución de sus entradas (entres).

Como ya no les cumplieron con obras que son amores y no malas razones, los defraudados constructores amenazaron a Rafael Mendoza Godínez y a Martín Limón Chávez, con que si no les regresan a la brevedad el dinero que hace más de dos años les entregaron, réditos incluidos,  los van a encuerar en la plaza principal del pueblo, frente al edificio del Ayuntamiento al que con sus corruptelas ya le quitaron la “H” de honorable, para que todos se enteren de sus sinvergüenzadas.

Más les vale a Rafael Mendoza Godínez y a Martín Limón Chávez  cumplir como “hombrecitos” los compromisos asumidos con los constructores que les financiaron buena parte de la campaña política que les permitió llegar a donde encontraron fortuna hasta hartarse, y ahora, a dos años ya de distancia, los han dejado colgados de la brocha. ¡Huuuuulerooooos, no se vale, deudas de campaña son deudas de honor!

El tema de la corrupción que reina en la administración municipal “rafaelista” da para más. Esto apenas empieza, aún hay más.  ¡Siguen bastos¡.

Mientras tanto, los constructores defraudados ya le aplicaron la de Julión Álvarez al incumplido alcalde cuauhtemense Rafael Mendoza Godínez. “Te hubieras ido antes, porque no te marchaste cuando aún no eras tan indispensable”. ¡Pásela bien!.

José Gilberto Ibáñez Anguiano

Representante de la Asociación Regional de Periodistas, Editores, Locutores y Cronistas Deportivos.

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