TAREA POLÍTICA

En los primeros meses del gobierno de Mario Anguiano Moreno, la gavilla que se enriqueció a su sombra, algunos de cuyos integrantes venían robando al erario público estatal desde el silveriato, se burlaban de él porque, decían, con dos pacas de alfalfa para su caballo “Pavito” lo ponían a mano, mientras que ellos se llevaban la tajada del león. Estos mordaces comentarios de su gente más cercana no tardaron en llegar a los castos oídos del de tinajas y de su numerosa cuan voraz parentela que en adelante le exigió a los ventajosos hombres de negocios en grande al amparo del gobierno, redomados traficantes de influencia e información privilegiada, mayores “retornos”, como eufemísticamente le llamaban, por ejemplo, a las comisiones para el señor gobernador sobre la obra pública manejada por la Secretaria de Desarrollo Urbano del Gobierno del Estado.
Otras importantes fuentes del enriquecimiento explicable de MAM y su pandilla fueron los mil doscientos millones de pesos que contrataron como deuda a largo plazo so pretexto de la reparación de los daños causados por el el ciclón “Jova”. La voz del pueblo colimense que es la de Dios, asegura que la mayor parte de ese dinero se encuentra invertida en pollerías kentucky y neverías y pizzerías gringas.
Mención aparte merecen el negocio de la venta de la chatarra propiedad del gobierno del estado por parte del junior Anguiano, quien también le entró al contratismo de obra pública, y la desviación de cientos de millones de pesos de los programas federales de los sectores salud, seguridad y educación, que aunque fue detectada por la Federación, esta no ha hecho nada para recuperar lo robado mucho menos meter al bote a las ratas anguianistas de dos patas.
Cierto es que Mario no se llevó más dinero que sus compañeros de gavilla; también, que no acumuló más riqueza que otros gobernadores que no fueron como él chamaqueados por sus más cercanos, pero por comisión, omisión, confiar en quien no debía, entender la amistad como la defensa de ultranza de los “amigos”  por más bandidos y sinvergüenzas que fueran, Mario Anguiano Moreno puede caer al CERESO donde tendrá tiempo suficiente para reflexionar sobre lo que pudo haber sido y no fue, las consecuencias de la lealtad ciega hasta la ignominia que llega a la complicidad y el hecho de que hay ocasiones en las que delinquir no paga. MAM morderá el polvo porque su partido con la lección que recibió en las urnas el domingo 05/06/2016 no se la puede perdonar como sí lo hizo con otros gobernadores tricolores igualmente ratas como los de Veracruz, Quintana Roo y Tamaulipas, por ejemplo. ¡Lástima Marito!. Esta vez te tocó la de perder y tendrás que comértela solo y tu alma.
EL ACABO
“Anguianistas políticos, anguianistas empresarios, anguianistas periodistas y anguianistas chambistas” son la base del gobierno peraltista. ¿O no?

 

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