Una vez pasados los catastróficos días en los que Manuel e Ingrid desataron su inclemente furia, y ya con un recuento de los severos daños en lo que se ha catalogado como el mayor desastre natural de los últimos años en nuestro país, no han sido pocos los que se preguntan con justificada razón si tantos daños materiales y pérdidas humanas pudieron haber sido previstas, si la población pudo haber sido alertada, o si el gobierno federal  únicamente actuó de forma reactiva a estos eventos, y si fuera así ¿Quién o quiénes son los responsables por ello? ¿Serán sancionados?  ¿Serán removidos?,  por lo pronto ya se ha sabido ( y hasta el momento no se ha desmentido) que el Director del Fonden en los momentos de la catástrofe se encontraba pasándola de lo lindo en las Vegas; el gobernador de Guerrero departiendo el vino, el pan y escuchando mariachi con diversos políticos de su entidad; y la cereza en el pastel, el titular del Sistema Nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente Espinosa,  tiene como instrucción académica, la licenciatura en administración de empresas turísticas, o sea nada qué ver con el cargo que detenta. Sólo así nos explicamos el aletargamiento de esta importante estructura gubernamental momentos previos y simultáneos al desastre natural.

Las autoridades de Guerrero dicen que no fueran advertidas a tiempo, mientras el Secretario de Gobernación afirma categórico que sí  fueron prevenidas sobre la magnitud de lo que se avecinaba desde el viernes 13 (irónico).  Mientras tanto al cierre de la presente edición a nivel nacional el saldo es: 139 muertos, 35 heridos, 53 desaparecidos y 53 mil damnificados por las tormentas.

En Colima afortunadamente no nos fue tan mal, por lo menos en cuanto pérdidas humanas. Sobre los daños materiales y  afectaciones al  patrimonio de cientos de familias, sí tenemos mucho que lamentar. Pero contrastando con otras entidades habrá que destacar que el Sistema Estatal de Protección Civil actuó a tiempo, si lo hizo bien o mal cada quien saque sus conclusiones, pero  hubo movilizaciones oportunas. En cuanto al daño a múltiples obras públicas de reciente creación, se atribuye a la mala calidad con las que fueron construidas, dirigiendo todas las sospechas a la negligencia de la SCT y de la Secretaría de Desarrollo Urbano, o a quien en menos de un año ha ocupado la titularidad de ambas en la entidad.

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