TAREA POLÍTICA

En el sonado caso de la detención del connotado priista que venía fungiendo como Delegado del Instituto Nacional de la Economía Social en Colima (Inaes), Rogelio Salazar Borjas, cogido en la maroma  junto a otros tres individuos con 20 de coca blanca en polvo en sus manos, el presidente del CDE, Rogelio Humberto Rueda Sánchez; y el Delegado en la entidad de la Secretaría de Desarrollo Social, Carlos Cruz Mendoza, estuvieron en la misma frecuencia procediendo más rápido que inmediatamente a desafanarse sin mucha credibilidad que se diga del nacho peraltista involucrado en delitos contra la salud.

En sentido contrario, su editor de cabecera se fue por la vía fácil de deslindar a Rogelio Salazar Borjas de su sobrino José Ignacio Peralta dizque porque el indiciado es yerno del dirigente municipal del PAN en Villa de Álvarez, Héctor Mier, razón por la cual en las pasadas contiendas electorales por la gubernatura del estado elucubra que respaldó a Jorge Luís Preciado Rodríguez, cuando todo mundo sabe que fue al revés volteado:  Pedro “El más priista de los panistas” Peralta Rivas se llevó al papá político de Rogelio Salazar Borjas, a éste, al ahora Director del C4, Alfredo Chávez González, y a otros más de la misma calaña, al bando nacho-peraltista.

Para Rogelio Humberto Rueda Sánchez “Ser delegado federal da el privilegio de representar al Gobierno de la República, da el privilegio de servir, de ser útil a la gente, de ninguna manera otorga impunidad”, como tampoco ser premio “Viñetas de la provincia”, habría que agregar. Muy echado pa ’delante, Rogelio Rueda presumió que “el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, precisamente ayer sábado dijo que en nuestro Partido no tienen cabida los corruptos. Y que el PRI es el primero que debe combatir la impunidad”, ¡ja, ja, ja, ja! Sin nunca jamás poner en duda la pertenencia de su tocayo Salazar Borjas al grupo político priianista que liderado por el primo del gobernador Peralta respaldó a éste hasta la ignominia, Rogelio Humberto Rueda Sánchez se deslinda de su nombramiento como delegado federal en Colima porque José Ignacio muy claro confesó que no tuvo vela en el entierro (nombramiento) de “ningún delegado federal, ya que esa es una cuestión que corresponde exclusivamente al gobierno central”.

Carlos Cruz Mendoza, quien por cierto fuera denunciado en su oportunidad por más que evidente tráfico de influencia para obtener decenas de millones de pesos de la Secretaría de Desarrollo Urbano del nefasto gobierno marista a favor de su pandilla, Benito Bodoque incluido, sin que ninguna autoridad hiciera algo al respecto, muy orondo él, informó que una vez que se confirmó su presunta participación(de Rogelio Salazar Borjas) en el delito de tráfico de drogas, el titular de la Sedesol a nivel nacional, Luis Enrique Miranda, ordenó su fulminante destitución, “que esperarán a que concluya la investigación y que colaborarán en todo lo que sea posible y requiera la PGR” y que confía en que no haya más personal del Inaes involucrado en el tema, ni del grupo nacho peraltista, debió haber precisado.

Los afanes de Rogelio Humberto Rueda Sánchez de salvar de la quema a José Ignacio Peralta con el argumento de que éste no apuntaló al ahora apestado Rogelio Salazar Borjas para que obtuviera la chamba de Delegado en Colima del INAES; y del editor para vender la idea de que el presunto es más preciadista que Óscar Zurroza Barrera, son claro indicador de que los priistas-peraltistas saben que se les puede venir el mundo encima con tan escabroso tema.

EL ACABO

  • Por lo visto, la teoría del secuestro con amordazamiento e inmovilización de pies y mano incluido, del cuarteto liderado por Rogelio Salazar Borjas, no prosperó. Por cierto, ¿a qué carteles pertenecen? Es pregunta, no se enojen.
  • Tiene razón el coordinador de los diputados locales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Federico Rangel Lozano, al considerar que “cada quien es responsable de sus actos y que no se debe juzgar a un partido político por el actuar de una sola persona”, pero tratándose de camaradas amafiados para delinquir  es otro cantar.
  • Los robos domiciliarios en Colima están en todo su apogeo. Los amantes de lo ajeno no tienen horario ni calendario para violar los hogares de los colimenses, entran y salen de ellos cuando quieren y a la hora que quieren llevándose lo que juzgan de valor económico. Sus víctimas ni denuncias ante la Procuraduría General de Justicia interponen sabedores de que ésta ya no persigue dicho delito porque es pura pérdida de tiempo y energía que mejor dedica a otros menesteres, tal como su titular lo confesó a un grupo de restauranteros locales con quienes se reunió hará cosa de dos meses. Menos más que la seguridad de los colimenses es responsabilidad de José Ignacio Peralta, que si no…
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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