TAREA POLÍTICA 

Más que las siglas y colores partidistas, en el municipio de Manzanillo, desde 1997, han sido los liderazgos políticos personales quienes en buena parte han influido en la orientación del voto mayoritario de los electores porteños. Las preferencias electorales por el candidato, sumadas al voto duro de los dos principales partidos, Acción Nacional y Revolucionario Institucional, son  la fórmula que les permitieron a Martha Leticia Govea, Nabor Ochoa López y Virgilio Mendosa Amezcua inclinar la balanza de la disputa de la alcaldía en uno u otro sentido.

La esposa de Nachón Rodríguez García, en las elecciones del año 2000, utilizó su bono electoral del 97 para hacer ganar la alcaldía porteña al priista Rogelio Rueda Sánchez, ocasión en la que puso toda su estructura laboral de confianza y la dirigencia municipal panista a promover el voto a favor de su “city manager” Carlos Ortiz, a quien cobijado por el PRD mandó a competirle a su propio partido, el PAN. Los casi seis mil votos que la Sosa al candidato blanquiazul fueron suficientes para que el priista Rogelio Humberto Rueda Sánchez se alzara con la victoria. La mejor prueba de que el caballero de Colón totalmente Altozano fue flor de un día es que nunca jamás volvió a recibir el respaldo mayoritario de sus paisanos, mucho menos a influir en las decisiones políticas en el municipio que desgobernó.

En 2003 el entonces priista Nabor Ochoa López inauguró en el Puerto el trapecismo político al saltar del PRI que hasta entonces le había dado acogida, al PAN que lo postuló como candidato a presidente municipal, cargo al que llegó después de haberse llevado entre las espuelas al priista Sergio Marcelino Bravo Sandoval. Tres años después le dio lo suficiente para hacer ganar con la misma franquicia blanca y azul a su ex pupilo a quien proyectó desde la Dirección de Desarrollo Social de su administración, Virgilio Mendoza Amezcua, para que éste en 2009 le regresara la estafeta, pero entonces el hijo de Doña Nico ya de nuevo con el logo y colores del PRI. Esta elección donde le ganó la partida a la panista Gabriela De La Paz Sevilla Blanco cerró el ciclo victorioso naborista que dio paso al nuevo de Virgilio Mendoza Amezcua.

Desde los comicios de 2012 cuando le pegó a los candidatos de su ex maestro como a Bucho: duro, tupido y mucho, Virgilio Mendoza Amezcua ha llevado la batuta en el bastión electoral que es el municipio capital económica del estado. El trabuco que armó desde la administración municipal que presidió le permitió llevar en 2015 a la alcaldía a su pupila política Gabriela Benavides Cobos, a quien por cierto empezó a proyectar para tal cargo tan pronto recibió su constancia de mayoría como alcalde de Manzanillo. De cara al 2018, ella tiene su mira puesta en una curul en el Congreso, mientras que ambos, Virgilio y Gabriela, le dieron ya luz verde al ex regidor, ex Director de Desarrollo Social y Director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Manzanillo (CAPDAM) en funciones,  Daniel Cortés Carrillo, para que se active, organice, proyecte y logre suceder a la dama en la oficina principal de la presidencia municipal de Manzanillo.

Además de ser un funcionario gentil y eficaz, con verdadera vocación de servicio, Daniel  Cortés Carrillo es un probado estratega electoral que tanto en los comicios de 2012 como en los de 2015 acreditó con hechos y resultados su experiencia, visión, oficio y habilidad en tales menesteres. Gracias a sus valiosas aportaciones como coordinador del equipo virgilista que fue, el PAN ganó la presidencia municipal con Virgilio Mendoza Amezcua y las diputaciones locales de los distritos Once y Doce donde surgieron victoriosas Gretel Culin Jaime y Gabriela Benavides Cobos a quien volvió a aportarle en 2015 para que le ganara de calle la partida por la alcaldía al priista por conveniencia Francisco Zepeda González.

El respaldo del gran segmento de los ciudadanos sin partido que define victorias e infringe derrotas, los aprendizajes y experiencias adquiridos en sus más de tres lustros en el servicio público y las contiendas electorales, y la buena vibra que tiene con la gente, con los liderazgos reales, efectivos, de a de veras, de colonias, barrios y comunidades del municipio que aspira gobernar, son las  mayores fortalezas de Daniel Cortés Carrillo que le dan  para ganarle al más pintado del color que sea. Tiene un año por delante para fortalecer y consolidar su posicionamiento ante el electorado porteño. Su desempeñó al frente de la CAPDAM es su mejor carta de presentación y plataforma de lanzamiento de su proyecto.

EL ACABO

  • Daniel ya arrancó en su carril donde corre en solitario por la presidencia municipal de Manzanillo, pues a estas alturas no hay otros participantes ni siquiera calentando.
  • Porras para el Director General del Instituto Colimense para la Discapacidad (INCODIS), Francisco Jesús Pérez Medina, por su abierto y valiente rechazo a la imposición del videgarayiista Enrique Ochoa Reza como presidente del CEN del PRI, que contrasta con la actitud sumisa e institucional hasta la ignominia de su jefe José Ignacio Peralta.

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