José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luís Santana*

El viernes anterior arrancó el proceso electoral 2017-2018 que en Colima comprende la disputa de todos los cargos de elección popular habidos y por haber excepto el de gobernador del estado. Por primera vez en la historia política del país, habrá candidatos a diputados locales, alcaldes y regidores, buscando la relección inmediata para los mismos puestos que han vendido ocupando desde el 1 y el 15 de octubre de 2015, respectivamente.

Dieciséis diputados locales de mayoría relativa y diez presidentes municipales que ganaron el domingo 06/07/2015 tienen por este único hecho boleto para volver a contender el domingo 01/07/2018 ya sea por el mismo cargo o para otro, pero también la auto evaluación de su desempeño como tales y la que realicen las dirigencias de sus propios partidos contarán a la hora de las definiciones sobre quienes irán y quienes no, a dónde si y a dónde no. Si se equivocan, en las urnas pagarán las consecuencias. De esta pasada a la báscula nadie se escapará.

Como la canción de los perritos, de los diez diputados locales de mayoría relativa que el Partido Acción Nacional tenía, ya nomás le quedaron siete, cuatro mujeres: Adriana Lucía Mesina Tena, Norma Padilla Velasco, Martha Leticia Sosa Govea y Gabriela De La Paz Sevilla Blanco; y tres hombres: Riult Rivera Gutiérrez, Crispín Guerra Cárdenas y Alejandro García Rivera. Este grupo de los siete que acreditó suficiente competitividad electoral como para haber salido airosos en 2015, por este único factor, debieran aparecer de nuevo en las boletas de 2018. Por razones de equidad de género, para completar las 16 candidaturas a diputados locales de mayoría relativa, el PAN necesitaría postular a otras 4 mujeres y a 5 caballeros más.

En el tema de la reelección de sus nominalmente seis alcaldes, en el supuesto caso de que todos ellos, dos mujeres y cuatro hombres, buscaran la reelección, Acción Nacional necesitaría postular a tres de las primeras para acreditar el equilibrio entre géneros. Sin embargo, es muy probable que al final del día máximo dos o tres de la media docena de ellos de presente de nuevo ante los electores para pelear los mismos puestos para un trienio más.

Juana Andrés Rivera, José Guadalupe Benavides Florian, Héctor Magaña Lara, Eusebio Mesina Reyes, Santiago Chávez Chávez y Octavio Tintos Trujillo son los seis diputados locales ganadores por la vía de mayoría relativa en las elecciones de 2015 a los que su partido, el Revolucionario Institucional, deberá postular de nuevo porque se lo han ganado a golpe de votos, mismo compromiso que tiene con los tres pri-dependientes también electos por la misma vía que cooptó: Nicolás Contreras Cortés, Francisco Javier Cevallos Galindo y Luis Ayala Campos.

De los dos alcaldes priistas, el de Comala, Salomón Salazar Barragán, habrá de dejarle su lugar a Juana Andrés Rivera, yéndose él a su vez a buscar la victoria en el mismo distrito electoral local que ésta representa. Como fuera de Ixtlahucán nada tiene que hacer, lo más probable es que Crispín Gutiérrez Moreno intente reelegirse.

Los verde ecologistas Ernesto Márquez Guerrero, Armería; y Horacio Mancilla González, Minatitlán, harán que en su momento tengan a bien decidir y saldrán avante porque de los diez alcaldes de la entidad ellos dos son lo que mayor respaldo ciudadano tienen.

EL ACABO

• En nada consuela a los proveedores del gobierno del estado de Colima saber que éste ocupa el último lugar en corrupción, pues les va igual que si estuviera en el primero porque los chingan en Compras de la Secretaría de Administración y Gestión Pública donde impera el tapatío Christian Meiners Tovar, y los rechingan en la Dirección General de Egresos de la de Planeación y Finanzas cuyo titular Carlos Noriega García lleva la batuta de todas las pillerías por él organizadas para, vía “moches, entres, retornos y apoyos” sobre la adjudicación de contratos de obra y proveedurías de bienes y servicios.
• Hayan convenido o no los proveedores en “mocharse, retornar o apoyar” con determinado porcentaje sobre los montos adjudicados tanto en la asignación de obra pública como en los pedidos para el surtimiento de todo tipo de insumos para la operación del disociado gobierno estatal, a la hora de recoger los cheques en pago de sus obras, productos o servicios, personal subordinado a Carlos García Noriega les exigen dinero para entregárselos. De negarse a “cooperar” se los retienen indefinidamente. Así es como el gobierno de la seguridad y la felicidad se las gasta. ¿O no?

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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