Alex Berber
Comm Politics
 
            Concluidos los informes de los distintos presidentes municipales, fue evidente cómo diferentes estrategias comunicacionales planeadas desde Palacio de Gobierno se ejecutaron para ensuciar las gestiones de las alcaldías, pero sobre todo aquellas de tinte panista.
            El caso más lamentable fue el del alcalde de Tecomán, al que no solamente le quisieron achacar la muerte de una niña de tres años que se hundió en una alcantarilla defectuosa, sino que después de semejante atropello, se le vinculó sanguíneamente con un par de víctimas del crimen organizado, todo con una desfachatez inocultable.
            Si bien es cierto que las alcaldías cada vez son un cargo menos añorado por la serie de problemáticas financieras y sociales que conllevan, en Colima los tumbos que viene dando el gobierno estatal en diferentes sectores, especialmente los de seguridad y los de la economía interna, han ocasionado un hartazgo que se multiplica por las pocas esperanzas de que en 2017 exista un mejor panorama, no solamente en nuestra entidad, sino en todo el país.
            Otros municipios que han sido atacados mediante la prensa, así como por actores políticos diversos, son el de Villa de Álvarez, Colima, incluso Cuauhtémoc (en los tiempos de las fiesta de dicho municipio), exceptuando a la amiga azul del priismo colimense, Gabriela Benavides, alcadesa de Manzanillo, y a Salomón Salazar, alcalde priista de Comala, pese a que hizo de las fiestas guadalupanas poco menos que una orgi-borrachera monumental.
            Pero todo este desprestigio hacia los alcaldes panistas tiene sentido, ya que son intentos infructuosos de una administración estatal que no halla cómo tapar los altos índices de inseguridad, el grave atentado a los taxistas y concesionarios de camiones que es la nueva Ley de Movilidad, que no encuentra la forma de explicar el por qué nos presumen transparencia y buena administración, cuando de todos modos tuvieron que solicitar un crédito para salir avante a fin de año (incluso cuando la administración de Peralta inició a mediados de febrero), así como ocultar el hecho de que les ha importado nada la serie de reclamos por la privatización de un espacio público, como el Parque Regional, en lo que ya se consigue probar una serie de acciones que muestran un “espíritu privatizador” en el interior del gobierno de Nacho.
            Parece que lo que no encuentran cómo tapar es que el gobernador está en el punto más bajo de su aprobación ciudadana, y ni siquiera lleva un año en el cargo.
            Pase de salida…
 
            Héctos Insúa lo volvió a hacer. A los mismos que no les gustó nada el éxito rotundo del Volcán Fest, ahora no parece gustarles nada el Sabora Fest del Centro de la capital. Y aunque es más que comentado que el que quiera disfrutar de este festival tendrá que cambiar las micheladas con camarón (tan usuales ya en Colima) por vino de mesa y snacks de carnes finas, lo cierto es que todos los sectores sociales, los de paladar adiestrado en el maridaje y los que no, se han acercado al evento. Habrá que decirlo: pese al éxito, los esfuerzos de Insúa no deberán limitarse a complacer al sector hípster-fresa de la zona conurbada; también deberá pensar en cómo acercarse a las masas, y una buena herramienta pudiera ser a través del deporte.
            Pase de salida 2…
 
            Los que no paran de echar patadas de ahogado son los panistas más priistas del PAN estatal, es decir, el grupo cada vez menor que todavía controla Pedro Peralta en el blanquiazul. Pues resulta que la elección interna de este domingo, donde la candidatura mejor posicionada es la de Enrique Miche Ruíz, les parece ya perdida, por lo que no debe sorprendernos que para la semana previa a Navidad, algunos de los peraltistas del PAN le pidan a Santa Claus un nuevo partido político, o al menos hacer el amague, como los diputados “pri-independientes” del Congreso.
            Pase de salida 3…
 
            Si la semana pasada les relatamos un poco de las “aventuras de Cesarín”, el virtuoso (porque mágicamente hace a todos enojar, incluyendo a los del Gabinete) Secretario de Turismo, César Castañeda (también conocido como “Gilligan”), los que vivieron su propio “vía crucis social” fueron los titulares de Administración y Finanzas del gobierno estatal, Kristian “El Bodesa” Meiners y Carlos “El 30” Noriega. Dado que los señoritos de la administración estatal no son muy hábiles para crear un capital político entre sus trabajadores (conocidos también como políticos “sangre de chinche”), la pasaron muy mal durante el lapso del festín del Sindicato de Gobierno en el que acompañaron al “gober-runner” Ignacio Peralta, tanto que hasta hicieron parecer “buena onda” al Secretario General de Gobierno,  Arnoldo “Gollum” Ochoa. Durante el sorteo de regalos y bonos económicos, e incluso el automóvil que se rifó, Carlos “El 30” Noriega nada más pelaba los ojos cada vez que el gobernador aumentaba la bolsa que iba a ser repartida durante el festín, evidencias de su avaro espíritu. Pero la cereza del pastel se dio cuando Ignacio Peralta dejó en su representación a Kristian “El Bodesa” Meiners, quien al querer improvisar el sorteo de bonos económicos, pidió que pasara alguien que trajera un calcetín roto para ganarse dicho premio, lo que generó el reclamo de los comensales, ya que para el sorteo se contaba con su respectiva urna. Ante el fracaso de su improvisación al mero estilo de “Sábado Gigante”, “El Bodesa” Meiners tuvo que regresar al sorteo a través de la urna, pero evidenciado de sus pocas “habilidades sociales”.
Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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