TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

 

El gobernador morenista del estado de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, vuelve a regarla con una más de sus insensatas declaraciones como aquella que hizo cuando celebró la trágica muerte de sus paisanos ex gobernadores Rafael Moreno Valle y Martha Érica Alonso, más los pilotos Roberto Chope y Marco Antonio Tavera, cuyo helicóptero en el que volaban bajo se estrelló en un potrero por un castigo divino, según él, porque “el primero de julio de 2018 yo gané, me la robaron y los castigó Dios”. Como siempre, Dios con los buenos castigando sin piedad a los malvados.

Como según Barbosa Huerta, Dios mató a sus adversarios políticos el 24 de diciembre de 2018, el gobierno de la IV Transformación le dio carpetazo al asunto dado que su jurisdicción no llega hasta el cielo. A 15 meses del helicópterazo, nada de nada. Después de ese disparate ahora sale con otro so pretexto de la pandemia del Coronavirus (Covi-19) cuyos estragos no respetan estratos sociales ni edades, raza, sexo ni ocupaciones, agarra parejo, sin hacer caso a barbosadas.

“En estos momentos hay más probabilidades de contagio de coronavirus entre los ricos (“fifís, conservadores, neo liberales) de esta entidad (Puebla) que entre los pobres (primeros en el corazón de AMLO), pues la mayoría de los casos se ha detectado entre personas de nivel socioeconómico alto. ¿Quiénes están contagiados ahorita? Seguramente hay algunos padres de familia, sí. La mayoría son gente acomodada. ¿Sí lo saben o no? Si ustedes son ricos tienen el riesgo (de contagiarse). Si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes”. Declaró loro y lirondo el enanín político camotero.

Por primera vez en muchos siglos, los pobres, según Barbosa Huerta, al menos en Puebla, están a salvo de una pandemia gracias a su estrechez económica, a que viven al día, a que en buena parte están protegidos por los programas sociales de Andrés Manuel López Obrador. Si lo que afirma Barbosa Huerta fuera cierto, más le vale interponer entre él y sus gobernador a Susana Distancia, pues como muy acomodado económicamente que es, multimillonario, mucho peligra, más por su dinero que por su edad y diabetes que le hacen calcular mal sus pisadas y meter la pata a la menor provocación.

Cierto es que los primeros mexicanos contagiados (“fifís, conservadores, neo liberales”) fueron quienes tuvieron dinero suficiente para viajar a España, Italia y Vail, Colorado, USA, pero a su regreso a México esparcieron el letal virus democráticamente, empezando por los trabajadores de los aeropuertos nacionales. También lo hicieron con sus cercaos otros “acomodados” como los asistentes al “Festival Vive Latino 2020” que la Secretaría de Salud del Gobierno Federal autorizó llevarse a cabo los días 14 y 15 de este mes de marzo en el Foro Sol de la Ciudad de México.

Los “ricos” que visitaron el viejo continente o fueron a esquiar a Vail, más aquellos a quienes solamente les ajustó para el “Festival Vive Latino 2020”, pura gente acomodada según Luís Miguel, a lo mejor todos son poblanos, pero la cruda realidad es que el Coronavirus (Covi-19) ha estado arreando parejo en todo, como en el rico y desarrollado norte de Italia donde ha perjudicado a mucha gente acomodada.

Ojalá que a los pobres de Puebla les sirva de consuelo que solamente los ricos de allá mismo “tienen el riesgo de contagiarse” con el Coronavirus (Covi-19), no ellos humildes de corazón a quienes tanto ama su presidente, su locuaz gobernador y Dios Padre. De ellos y nadie más es el reino de la IV Transformación.

EL ACABO

ü Porque la pandemia del Coronavirus (Covi-19) es de ato riesgo para la salud y la vida de los seres humanos, de vida o hombre, debe pararse en seco a los funcionarios públicos farsantes de la IV Transformación que la trivializan como el gobernador poblano Luis Miguel Barbosa Huerta.

ü Lamentablemente la cruda realidad es que la pandemia del Coronavirus (Covi-19) encuentra en Colima un sistema de salud pública en pésimas condiciones materiales, financieras y de organización: colapsado.

ü Los trabajadores de la salud librarán una guerra dispareja contra tan terrible mal. Los colimenses, pobres y ricos por igual, que lleguen a contagiarse, ojalá sobrevivan para contarla.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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