José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

 

Es tiempo ya de que al Secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González, le den sabana ‘porque está viejo y cansao. Y tiene el tiempo contao’. Urge que lo desensillen y lo suelten a pastear fuera del Gobierno del Estado, pues como ‘los años se le vinieron encima sin carnaval ni comparsa’, ‘le sobra la edad’. Además, lo han corrido sin aceite, su trote no va con las exigencias de una sociedad muy golpeada por la inseguridad, la violencia, la pandemia del Coronavirus y la consecuente crisis económica. Por dignidad debe pasar al retiro tal como lo exigen el pueblo bueno y sabio de Colima y los diputados locales de la IV Transformación.

La senadora de la República, Gricelda Valencia De La Mora, sabedora de que Arnoldo Ochoa González es inamovible, se va por la vía fácil de exigirle la renuncia del gobernador del estado: “José Ignacio Peralta Sánchez no ha podido controlar la inseguridad y eso es grave, así que el que debe renunciar es usted Señor Gobernador, el artículo 138 de nuestro marco Constitucional así se lo exige. Como Senadora de la República y como representante de nuestra entidad federativa le invito a que se vaya. Ya basta de escuchar condolencias y lamentos, ya basta de que viva consternado por los hechos delictivos, sin que nos ofrezca una estrategia efectiva que abata la delincuencia y nos regrese la tranquilidad a los colimenses”. Cierto es lo que sentencia Doña Gricelda, pero tampoco su por ella tan venerado presidente AMLO ha podido con el tercio. ¿O sí?

Duro y tupido le tupieron los diputados locales amloistas al bilingüe egresado del Itam y Esssex University, miembro destacado de la clase ilustrada de Colima. En la misma frecuencia de Gricelda, el tecomense Arturo García Arias sentencia que los colimenses “no quieren que Colima sea un estado fallido, (sino) que tenga una autoridad y liderazgo. Es una administración que es un desastre en varios rubros”. Le pide al Gobernador que considere la posibilidad de separarse el cargo para que alguien más tome el mando del estado, pero sin exigirle lo propio a su Secretario General de Gobierno.

“No quiero su solidaridad, señor Gobernador, yo quería viva a mi compañera Anel Bueno y que los culpables de esta muerte, la de los policías, y los responsables de todos los desaparecidos paguen por su responsabilidad. Estamos en un estado fallido en Colima, ya no sólo desaparecen ciudadanas y ciudadanos, profesores, ciclistas, jóvenes, etc. ahora también desaparecen diputada y policías; ¿qué nos espera a los ciudadanos? Le disparó directo Livier Rodríguez Osorio.

Porque el Coronel Enrique Alberto San Miguel Sánchez es el cuarto Secretario de Seguridad Pública que renuncia, Vladmiri Parra Barragán, siempre mal pensado, afirmó que no es un tema sólo de los titulares de esa Dependencia, “sino de los responsables de la política de seguridad, y los máximos responsables son el propio Gobernador y el Secretario General de Gobierno; es momento que haya acciones contundentes de fondo en el estado para recuperar la paz. No es posible que no haya patrullas y seguridad para la gente y haya elementos cuidando a ex gobernadores, queremos saber cuántos servicios privados se dan, a quienes y a cuáles empresas, cuánto se recauda de ello y por qué se privilegia a los privados antes que a la gente”, cuestiona Parra Barragán. Y tiene razón el diputado, pero debe esperar sentado las respuestas a las preguntas que formula.

El ACABO

ü Cada que hay relevo en puerta en la cabeza de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, se promueve Fernando Díaz Cendejas como el ideal para ocupar tal cargo. Esta vez no es la excepción. Sus voceros lo vuelven a presentar como ” un hombre leal, de principios y jamás ha tenido escándalos o ha sido acusado de ser gente prepotente con su personal, a quienes cuida y apoya. Cuenta con la aprobación de exámenes de confianza, sin recomendación alguna ante Derechos Humanos y por lo tanto, sería la persona adecuada para ser designado nuevo Secretario de Seguridad en el estado”.

ü “Acepté su renuncia (de San Miguel Sánchez) porque tomó una decisión sin consultarme y eso me motiva a que se acepte la renuncia, por pérdida de confianza y tener responsabilidad. (pero) El hecho de haber aceptado la renuncia no afecta para que se siga la investigación y en caso de ser responsable, se actué. Él está a disposición de la autoridad y así lo establece en su renuncia, para que se le investigue como un ciudadano común y corriente”, ha sentenciado el gobernador Peralta con la clara intención de cargarle toda la culpa del grave desaguisado al Conorel que no tiene quien lo defienda.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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