El burladero, por Fernando Herrera.

Admitiré que no soy partidario del relativismo (filosóficamente hablando), esa visión se ha debatido desde la época dorada de la filosofía helénica y se seguirá haciendo, respecto a esto recuerdo muy bien la enseñanza que me dio uno de mis mejores maestros, el Dr. Ricardo Flores Cantú, que en paz descanse; fue en una de sus clases cuando nos enseñó sobre el perspectivismo, como algo puede ser de una forma aunque de otra perspectiva de una apariencia distinta, el ejemplo que proporcionó para esto fue el de una manzana que vista un lado muestra gusanos mientras que de otro no, claramente esta se encuentra en estado de putrefacción pero hasta que se logre ver toda no habrá forma de saberlo.

No estoy aquí para discutir temas de filosofía, sin embargo consideré pertinente este pequeño ejemplo ante una cuestión que a pesar de no ser innovadora, sentí correcto tratarla. Una de las formas de encontrar la definición de algo es explicando primero su contrario, se puede decir que para definir silla se podría ver antes que no es silla, para definir a la democracia se puede uno preguntar que no es democracia, aquí es donde  radica la cuestión principal del articulo; se ha venido manejando desde los últimos años la medición de los sistemas democráticos en el mundo, incluso existen escalafones de los países más democráticos que existen tales como el Democracy Index del diario The Economist. Esta forma de ver la democracia nos ha dado la pregunta ¿Cuánta democracia?

La escuela norteamericana de ciencia política ha impulsado de forma mundial la cuantificación de esta, cosa que de por si no es necesariamente erróneo pero la problemática llega cuando se da el exceso de cuantificación, cuando solo nos dan números por ser números. A esto me llegó la duda sobre la factibilidad de ubicar de una forma aparentemente sencilla a todos los países del mundo en una lista que indique la cantidad democrática de estos. El esparcimiento de dicha forma de llevar a cabo esta ciencia social ha sobrepuesto el cuánto encima del qué, dejando al último en una cuestión secundaria.

El problema primordial al momento de calificar y conducentemente clasificar nace de la definición del concepto que se maneje como democracia, el cual solo se convertirá en un medio para lograr el fin de medición, dicha concepción proporcionará los elementos a evaluar lo cual llevaría a distintos resultados dependiendo quién elabore el método de clasificación (tal como una encuesta, la formulación de la pregunta es clave).

No pienso afirmar que es imposible calificar a una democracia, tampoco negaré la idea de una clasificación, ambas son totalmente posibles de realizar, pero debemos de replantearnos el utilizar una base numérica en la que podamos decir cuanta democracia existe en una sociedad, el análisis de cada sistema no debe concluir forzosamente en un número, será más saludable que las conclusiones se mantengan en análisis objetivos y minuciosos que den a conocer el estado en el cual se encuentra dicha forma de gobierno.

*Estoconazo*

La torería no es algo que se aprenda, si no viene desde el alma es imposible que uno pueda sentirse torero, ese sentir que si es bien expresado todo el público puede ver el éxtasis en el que se encuentra el diestro frente a un toro bravo en medio del redondel. Es verdad que nunca me he considerado ferrerista (lo digo sin faltarle el respeto al maestro), pero reconoceré que la encerrona de Badajoz en la cual estuvo Antonio Ferrera ha sido una tarde en la cual el idioma español se ha quedado corto para poder explicar la apoteosis llevada a cabo; desde la despedida del Pana en la México no he visto o no recuerdo que se hayan roto tantas normas de una forma tan demoledoramente artística.

Desde esta sección de «El Burladero» les digo que hay toreros y hay TOREROS, al igual que el matador en su entrevista posterior a su presentación, me he quedado pasmado para explicar tan meliflua actuación que solo puedo calificar como inefable, solo me queda dedicarle desde mi modesta columna una gran y energética felicitación al maestro. ¡Enhorabuena torero!

Fernando Herrera

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Guadalajara y Secretario de la Peña Libre “Tomás Abaroa”.

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