Como los secretarios General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González; Seguridad Pública, Almirante Eduardo Villa Villanueva; Planeación y Finanzas, Carlos Arturo Noriega García; Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar; Cultura, Carlos Alberto Ramírez Vuelvas; y Juventud, Héctor Gerardo Munguía García, llevan ya siete meses en sus respectivos cargos,  y la evaluación de su desempeño, logros y resultados, correspondiente al semestre anterior ya la debió haber realizado José Ignacio Peralta , pareciera ya que pasaron la prueba del añejo y continuarán en el primer equipo de la administración nachista; sin embargo, corren ya apuestas pesos contra centavos a que  tanto el segundo de a bordo de la canoa peraltista que hace agua, Arnoldo Ochoa González, como  el almirante Eduardo Villa Villanueva, pronto, muy pronto, en menos que canta un gallo, serán botados de la misma por no haber remado lo que de ellos se esperaba.

Y es que la continuidad de los funcionarios mencionados en el párrafo anterior significaría que todo marcha viento en popa en materia de política interna, seguridad, gestión pública, planeación financiera, administración de los recursos públicos, promoción de la cultura y atención a la juventud colimense. Los columnistasnachoperalta@gmail.com alegan que si hay gente que piensa lo contrario es por su negativismo, proclividad a verlo todo negro, mero afán gallego y necedad a no reconocer la “madurez política, ecuanimidad, respeto a la ley y optimismo” que caracterizan a José Ignacio Peralta, un político con “precisión conceptual, claridad de intenciones y austeridad”, al que los colimenses todavía no comprenden ni aquilatan sino todo lo contrario. Y es que ante la cruda realidad de las diarias ejecuciones por todos lados y a cualquier hora del día, el agudo estreñimiento económico que sufre la mayoría de los colimenses, los treinta guardaespaldas que trae pa’rriba y pa’bajo el gobernador y el pasársela más tiempo volando que en tierra, no hay loa periodística que valga.

José Ignacio todavía no se da cuenta de que ya agotó el pretexto de culpar a su antecesor en el cargo de todos los males de Micaela y de que ya es hora de que abra el segundo de los tres sobres, el que recomienda cambiar a los funcionarios que no hayan dado resultados en los siete meses que llevan al frente de sus respectivos cargos. ¡Y como Don Teofilito! Una cosa es cierta, cada día más y más colimenses se convencen de que Nachito simple y llanamente nada tiene que hacer ni aportar en un cargo al que se encaprichó en llegar con el respaldo de sus amigos Luis Videgaray y Enrique Peña, quienes, si en verdad lo quieren, habrán de rescatarlo en su momento vía una secretaría de estado. Los colimenses se los agradecerán. Al tiempo.

EL ACABO

  • El dos veces alcalde de Manzanillo y diputado federal plurinominal por el Partido Verde Ecologista de México, Virgilio Mendoza Amezcua, es el Delegado de este partido en tierras del Mayab, incursión político-electoral que pondrá a prueba su experiencia, oficio y habilidad políticos. Si cumple satisfactoriamente la encomienda recibida, habrá dado un gran paso hacia su empoderamiento en la franquicia del Tucán en el estado que a últimas fechas ha tenido como titular al muy limitado de entendederas Mariano Trillo Quiroz, desde donde en 2018 tendría mano en la nominación de candidaturas, empezando por la suya propia al Senado de la República o por tercera ocasión a la alcaldía porteña.
  • El incómodo primo Pedro Peralta Rivas no logró pescar la titularidad del Centro SCT en Colima, cargo en el que ha sido nombrado un funcionario de carrera, por lo que se ha quedado como el perro del carnicero. Sin embargo, a pesar de que no ha dado una, sus enredados seguidores no pierden la fe ni la esperanza que muere al último de que les cumpla sus promesas de chambas tanto en la administración estatal como en delegaciones federales.

 

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