La corrida de toros que se está llevando en Colima apenas va iniciando, algunos meses nos separan todavía de la jornada electoral en la cual se definirá el rumbo de nuestro Estado, es decir, aún tenemos tiempo para que se encrudezca la guerra sucia y para que nos peleemos con algún familiar o amigo a causa de nuestras distintas preferencias.

Se dice que no se debe de hablar de futbol, religión y política ya que siempre terminamos enfrentados con nuestros allegados, pero para ser sincero estimado lector, no le encuentro el sentido que en esta elección nos confrontemos los unos a los otros por temas político-electorales, me atrevo a decirlo por una simple razón, solo hay un candidato; se preguntarán a qué me refiero con esta acusación, pues a decir verdad es bastante simple, actualmente las siete campañas de los siete candidatos parecen clonadas o cortadas por la misma tijera.

Fácilmente podemos observar los anuncios en redes sociales, radio y televisión y verificar como todos tienen el mismo corte, el mismo tipo de música, hasta una edición similar; en materia de discurso la mayoría de los candidatos se encuentran manejando uno idéntico, se reconocen a ellos mismos como los que serán garantes de cambio, buscan la esperanza tan perdida de los colimenses haciendo propuestas escuetas y que se les van ocurriendo conforme el paso del proceso.

Pero mientras los candidatos sigan apostando al discurso atractivo para el mayoritario votante emocional, no veremos propuestas realistas, solo esas que se repiten cada tres años, al igual que en otras elecciones todo gira en torno a los temas del abandono al sector salud, el abandono al sector educativo, el abandonado sector económico y el abandonado sector de seguridad, los cuales sus problemas mágicamente podrían ser resueltos por contendientes actuales, o al menos eso dicen ellos.

Otro punto de interés en esta elección se encuentra en los programas sociales del gobierno federal (me sigue incomodando el llamar programa social al acto de aventar dinero con los ojos cerrados), en este punto me permito diferir un poco con el título del texto, aquí a pesar de que sostengo la existencia de un candidato único por lo anterior mencionado, en este aspecto existen dos voces, una es la oficialista del gobierno federal que vilmente trata de intimidar a la sociedad vociferando que los apoyos logrados se eliminarán llegando al poder un partido de color distinto. Mientras tanto la parte contraria, la «oposición» que tan poco se ha esforzado por tumbar los esfuerzos del lopezobradorismo, busca dejar en claro a la ciudadanía que dichos apoyos no se encuentran amenazados a causa de haberse elevado estos a un rango constitucional, es curioso como la mano que más duro les pegó es la que menos quieren que se vaya.

Espero que en otros Estados no se dé el caso Colima, deseo que esas competencias donde la diferencia sea solamente de colores se encuentre aislada en esta tierra conquistada por nuestros abuelos, tal vez solo quede en eso, en un solitario deseo de diversidad en la oferta electoral

Fernando Herrera

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Guadalajara y Secretario de la Peña Libre “Tomás Abaroa”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.