PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

Para nadie es un secreto que las condiciones en las que se encuentran los servicios de salud de la Secretaría del ramo en la entidad son pésimos y al momento hay un caos que si no le ha costado aún la cabeza al secretario Miguel Becerra Hernández es, de verdad, porque ya Dios es muy grande. Basta asomarse para corroborar que son pésimos los servicios que se brindan, faltan medicamentos y hay medicamentos caducos, faltan médicos también,  muchas clínicas del sector no están acreditadas ni reacreditadas, es un caos total. Por esta razón, el diputado Guillermo Toscano, presidente de la comisión de Salud en el Congreso, ufano e ingenuo, solicitó la presencia de Becerra Hernández para que diera pormenores del desastre que vivía su dependencia, de la cual ya se tomó puntual nota por parte de la sociedad pues el secretario de Salud no negó la hecatombe pero como todo buen servidor público incompetente culpó del naufragio en salud a las anteriores administraciones. Lo que no previó el diputado Toscano es el tiro que le saldría por la culata en el momento en que el secretario de Salud reveló y desveló las corruptelas del diputado Toscano y de otros miembros de Morena que tienen como origen una partida de 750 mil pesos que ellos mismos (los diputados) gestionaron supuestamente para poder ayudar a la gente de bajos recursos que necesita apoyos en este rubro. ¿Lo escuchó bien? Se lo explico, para que vea que los de Morena salieron más voraces y más inmundos que sus predecesores. Quién sabe con base en qué ni bajo qué argumento, pero en el pasado presupuesto a salud los diputados de Morena, encabezados en este caso por Guillermo Toscano, presidente de la comisión de Salud, solicitaron una partida de 750 mil pesos para su uso personal y para ayudar supuestamente a personas que lo necesitaran en una urgencia, partida que ya se acabaron y que el propio secretario confirmó que tenía los expedientes de las gestiones hechas por este y sus diputados cómplices, con lo cual los argumentos que ha dado el diputado Toscano en el sentido de que esa partida ellos no la manejaron se cayó por los suelos. Lo peor de todo es que, como esa partida les fue insuficiente, y sólo les duró tres o cuatro meses, ahora quieren aumentarla para el próximo año a dos o tres millones de pesos. Es una partida tan discrecional y tan oscura que algunos diputados  ni la conocían y cuando le preguntaron al diputado Toscano por qué algunos diputados ni la conocían, al diputado Toscano se le enredaron todas las palabras en el paladar y al final ni él sólo se entendió. Alguien también del gobierno del Estado tendrá que aclarar cómo es eso que se les dan partidas especiales a ciertos diputados para hacer gestiones (o campaña o como quiera llamársele) a nombre propio con dinero público, pero lo que sí es cierto es que esto es injusto y debería de penalizarse, porque realmente, por todas las corruptelas anteriores, la única partida especial que merece el diputado Toscano y sus cómplices morenistas (entre ellos Vladimir Parra, que ahora resulta que no sólo no se bajó el sueldo sino que ni siquiera terminó la carrera de filosofía) es una partida pero de madre.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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