Por fallas técnicas en la plataforma del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) diversos investigadores no alcanzaron a presentar su evaluación anual, y sin una revisión del problema, por lo que fueron despedidos del programa de Cátedras.

Existen informes sobre 10 investigadores que están en dicha situación, de universidades en Chiapas, Quintana Roo, Puebla, Michoacán, Zacatecas, Chihuahua, Sonora, Estado de México y Ciudad de México, aunque solo siete se han unido para presentar una queja formal.

Conacyt, por su parte, asegura que ellos incumplieron la normativa y que es falso que ocurriera un error técnico.

En septiembre pasado, los más de mil 300 miembros del programa de Cátedras tuvieron dos semanas para enviar un informe anual de su trabajo, acompañado de pruebas como convenios de colaboración, certificados de alumnos a los que titularon, constancias de cursos.

Los científicos tienen que cumplir con altos estándares como pertenecer al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), hacer publicaciones científicas, organizar eventos, aportar al desarrollo de la ciencia o formar nuevos talentos, y son evaluados anualmente con calificación de 0 a 5.

La reglamentación dice que si dos evaluaciones salen negativas, se les quita la plaza. Pero incluso si están inconformes con sus resultados, tienen derecho a una revisión. Un derecho que ni siquiera le dieron a los investigadores afectados este año.

Flor (los nombres fueron cambiados por confidencialidad de los casos) llevaba dos años como catedrática en el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), en San Cristóbal de las Casas, con un contrato indefinido por 10 años.

Regresando de su viaje de trabajo a la Ciudad de México y después de atender a su pequeña hija, se dispuso a completar el proceso de enviar sus documentos para ser evaluada.

Era viernes 13 de septiembre, el último día, y no sabía que la plataforma del Conacyt estaba teniendo fallas. Además estaba acostumbrada a que el internet tenga problemas en San Cristóbal. Adjuntó todos los archivos que necesitaba, pero nunca terminaron de cargarse.

Algo similar le ocurrió a Mayra, contratada como catedrática en el Instituto Tecnológico de Cancún, en Quintana Roo, con un proyecto de turismo y sustentabilidad en el Caribe Mexicano. Estaba muy satisfecha de que este año había logrado más que los anteriores, ya que por fin arrancaba dos planes de maestría y doctorado, así que se esmeró en preparar una gruesa carpeta para que le fuera mejor que en evaluaciones anteriores. La tenía lista el último día, pero al intentar cargarla al sistema, la página marcaba error.

Llamó a servicio técnico de Conacyt pero nadie contestó; siguió intentando en la página, con el mismo resultado, y finalmente envió correos a la dirección de Cátedras y a su enlace académico, con sus documentos y capturas de pantalla del punto rojo que indicaba el error desde antes de que venciera el horario para cargar los documentos, tratando de que por esta vía fuera tomada en cuenta, al demostrar que estaba enviando en tiempo pero el problema era técnico.

Flor también envió de inmediato correos al Conacyt y le explicó la situación a su enlace académico, que le dijo que no se preocupara, porque ya había pasado en alguna otra ocasión y seguramente solo recibiría una amonestación. A Mayra, igualmente, le dijeron que sería una falta al reglamento y pasaría a consideración del Comité de Evaluación.

La sorpresa de ambas investigadoras fue que un mes después, de pronto no tenían acceso a su correo institucional, y al llegar el 1 de noviembre se dieron cuenta de que ya no habían recibido el pago de su quincena.

Sin una notificación formal, fueron despedidas del programa.

Proyectos truncados

Mayra llevaba 5 años trabajando en el Instituto Tecnológico de Cancún, a donde fue enviada por el programa, aunque ella hizo su doctorado en la Ciudad de México. Flor también venía de terminar su formación en genética y biología molecular en la capital.

Y es que uno de los objetivos del programa de Cátedras fue descentralizar la investigación, y promover que científicos de alto nivel se fueran a los estados. Este mecanismo fue creado en 2014 para ofrecer plazas a investigadores jóvenes y evitar la fuga de cerebros, ya que no había plazas para ellos, por lo que se abrió el padrón para menores de 40 años.

A inicios del nuevo gobierno, la directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, había hecho críticas a este programa del sexenio pasado, al declarar que había “colgados de la nómina”. Pero poco después dijo que estaban buscando cómo mejorarlo, y en marzo anunció que se abrían 99 plazas.

Las académicas entrevistadas tienen dudas de si este programa continuará, y como por ahora no hay convocatoria abierta, dudan que puedan recuperar su lugar si no hay una revisión a sus casos.

Como muestra de su compromiso con sus escuelas y proyectos de investigación, y esperanzadas de que sí se solucionaría, siguieron dando clases hasta diciembre pasado sin cobrar, para no dejar a la mitad el semestre.

Pero ahora, no solo sus proyectos de investigación se ven truncados.

Mayra estaba asesorando a siete alumnos para titularse de licenciatura o maestría; el programa de doctorado de Ciencias Ambientales, que arrancaría en agosto junto con la Universidad de Chetumal, tendrá que buscar rápidamente a un académico con doctorado para dar clases, ya que para pertenecer al Padrón Nacional de Posgrados tienen que contar con un cierto número de profesores de este nivel, y que pertenezcan al SNI.

Flor deja a medias una investigación de nutrigenómica sobre cómo el consumo de plantas, hongos, insectos y platillos tradicionales, como el tamal de chipilín, pueden formar una dieta que reduce la glucosa y ayuda a personas con diabetes a mejorar su salud.

Los investigadores han intentado seguir insistiendo con el subdirector de Evaluación y Seguimiento de Cátedras del Conacyt, Diego Axel, en que se reconsideren las plazas que ocupaban.

Esta no es la primera vez que científicos denuncian que una falla técnica del Conacyt los deja fuera de sus proyectos de investigación. Pasó el semestre pasado con los estudiantes de posdoctorados en el extranjero, cuando por un cambio en el sistema informático no había espacio para subir un documento, sino solo una nota posterior que pedía cargarlo junto con otro. En noviembre, el organismo reconoció el error y aceptó volver a recibir las solicitudes de beca para ahora sí evaluar los proyectos.

Animal Político solicitó a Conacyt saber qué estaba ocurriendo en esta ocasión y esta fue su respuesta:

“Con relación al tema de los siete casos de catedráticos Conacyt a quienes se les rescindió el contrato, afirmamos que es totalmente falso que la plataforma no sirvió, como se ha dicho en varios medios y redes sociales con la intención de desinformar a la opinión pública.

El programa Cátedras Conacyt cuenta con más de 1 300 miembros, de los cuales siete incumplieron con la normatividad que les obliga a presentar en tiempo y forma sus informes. No lo hicieron. No presentaron sus informes y sus contratos especifican claramente que de no cumplir con ese requisito, dichos contratos se cancelan. Cabe señalar que el Conacyt les avisó, con anticipación y varias veces, que se acercaba la fecha de vencimiento. Algunos de los excatedráticos se han acercado al Conacyt y se ha establecido un diálogo con ellos, el cual aún está en proceso”.

Los científicos afectados esperan que se pondere el valor de los proyectos que estaban desarrollando y la dependencia reconsidere su situación, ya que de la noche a la mañana se quedan investigaciones a la mitad y ellos, a pesar de su alto nivel académico, se quedan en la calle.

 

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