Fuente: https://twitter.com/DipMariaRosete

En el Palacio Legislativo de San Lázaro, en la Ciudad de México, la integrante de la fracción parlamentaria del Partido Encuentro Social (PES), en la Cámara de Diputados, Olga Patricia Sosa Ruiz presentó una iniciativa, la cual busca que se dejen de usar los calificativos de “Lords” y “Ladys” en redes sociales. Al dar a conocer la iniciativa de su compañera de bancada, la legisladora María Rosete explicó que la propuesta se trata de un proyecto de decreto, por el cual se pretenden reformar diversos artículos de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

María Rosete argumenta que el uso de títulos nobiliarios es utilizado en México para burlarse de las personas, convirtiéndolas en tendencia mundial, por esa razón propuso que sea castigado el uso de tecnologías de información para causar algún daño psicológico, emocional, sexual, en su patrimonio o de índole social a las mujeres y hombres. Por lo que destacó que en México hay unos 90 millones de usuarios de internet, se crean de manera constante casos de acoso en redes sociales, en contra de personas que dijo, “pasaron por un mal momento”.

En otras palabras, pretende que se añadan varios párrafos en los que se tipifique es uso de esos motes como violencia digital, y a su vez, está ultima como un delito. También, que se trabaje en el diseño de programas para prevenir e informar a la población acerca de las afectaciones que conlleva.

Pero, existe un problema, tipificar como “delito” el uso de calificativos en las plataformas o perfiles privados de las persona, representa un serio ataque a la libertad de expresión. Dicho lo anterior, debemos analizar el fenómeno: el uso el término “lord” o “lady” para ironizar y denunciar el comportamiento de ciertos individuos, generalmente un comportamiento que se considera detestable de parte de esas mismas personas. Podrá considerarse de mal gusto, pero es una parte importante de la libertad de expresión, porque es una burla y condena del comportamiento, de la acción; no es un ataque personal carente de sentido. Herir susceptibilidades no “daña de forma irreparable” a las personas, debemos ser más racionales y menos emocionales e ignorantes.

Por lo tanto, no se puede apelar a “una libertad de expresión sana” porque eso nos lanza al espacio ambiguo de la subjetividad. Entonces, no debemos coaccionar la libertad de expresión por unas cuantas personas sensibles, que interpretan la Constitución y los Derechos Humanos bajo sus criterios emocionales y susceptibilidades; ni bajo una autoridad “moral e inquisitorial” del Estado, ya que nos lleva a un lugar todavía más peligroso: un estado orwelliano.

 

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