Circo de Inversionistas por Fernando Herrera

Es bien sabido que en nuestro país la democracia plural es bastante joven y aún no se ha logrado asentar del todo bien, son apenas las recientes transiciones políticas que rompieron con el sistema de partido hegemónico, las aperturas a la ciudadanía para facilitar su acceso a la clase política y los mecanismos de transparencia lo que nos están acercando más y más a una sociedad demócrata.

Claro está que los mecanismos mencionados tienen un inmenso camino por recorrer para poder llamarse verdaderamente óptimos y aún me faltaron más necesidades que se deben mejorar  las cuales son demasiado extensas como para mencionarlas en un artículo, a lo que sí me referiré es al aspecto del mérito en las formas de gobierno como factor en la democracia. Con ciertas excepciones, los gobiernos a través de la historia se han repartido los puestos administrativos mediante los títulos nobiliarios, las fortunas que sostenía la alta sociedad o el derecho de sangre, en estas últimas décadas ha proliferado una forma similar a estas en México llamado <<compadrazgo>>.

La preferencia en la primacía del mérito no es algo reciente en la administración pública moderna, si nos remontamos a la antigüedad el filósofo Aristóteles en su obra <<La Política>> remarca en el capítulo dedicado al estudio de la constitución de Cartago un punto fundamental para la degeneración de la aristocracia a la oligarquía mediante la anteposición de la fortuna personal antes del mérito, señalando que una persona pobre no podría descuidar su trabajo para dedicarse a los asuntos de Estado.

Una de los últimos cuestionamientos que se hace el filosofo antes de cerrar su análisis del gobierno cartaginés  es el absurdo supuesto de que si un hombre depravado que ha pagado buenas sumas por su cargo, no le interese el enriquecimiento a base de su puesto, y sobre esto me baso para preguntarme si la forma de las elecciones que tenemos en nuestro país ponen el mérito antes que nada, para un servidor la respuesta pronta es no, claramente el alto monto invertido por los candidatos lo hace parecer más como una empresa privada que un interés público.

Se puede argumentar que ultimadamente nos encontramos en una democracia y la ciudadanía estará encargada de elegir, sin embargo es relativamente rara la ocasión en la cual los que menos invierten terminan ganando a pesar de que pueden o no ser <<hombres de bien>> (digo relativamente a causa de los escenarios del voto de hartazgo que se han dado, los cuales en ningún sentido garantizan o ponen en primacía el mérito o experiencia de los ganadores, como ya se ha observado), ante esto se ve necesario cambiar el paradigma electoral que vivimos, las elecciones se vuelven más y más un circo de inversionistas en lugar de una competencia donde se muestre la verdadera capacidad de quienes buscan volverse hombres de Estado.

*Estoconazo*

En Pachuca triunfó la libertad, se desechó una iniciativa del cabildo municipal para la prohibición de la entrada a menores a corridas de toros, el acceso a la cultura debe ser siempre libre y ninguna autoridad estará para pisotear los derechos de los pueblos.

Fernando Herrera

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Guadalajara y Secretario de la Peña Libre “Tomás Abaroa”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.