Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea.

La falta de profesionalización ha impedido, en muchas ocasiones, que las diferentes dependencias y áreas de un gobierno (sea municipal, estatal o federal) no logren cumplir con sus funciones sustantivas. Que no hagan, en suma, bien su tarea al servicio de la comunidad. Esta falta de profesionalización, que se traduce en ineficiencia e ineficacia, incluso en corrupción (porque también los pecados de omisión son corrupción), ha ocasionado no sólo que las dependencias de gobierno no cumplan con sus obligaciones sino, lo que es peor, que éstas caigan en el descrédito y la falta de legitimidad ante la propia ciudadanía. En mayor o menor medida, la grave crisis por la que atraviesan nuestras instituciones y nuestro sistema político se debe a esta pérdida total de su credibilidad. El ciudadano no cree en las instituciones que lo representan (por múltiples razones, entre ellas por la incapacidad de quienes están a la cabeza de las mismas) ni tampoco cree en que pueda existir una solución para transformarlas. Desde de hace varios años he venido insistiendo, por ello, en la importancia que tendría para cualquier comunidad que la relación entre gobierno y universidad se estrechara. El sector donde uno puede visibilizar con más claridad la generación y la aplicación del conocimiento es en el sector educativo, por tanto la universidad (esto es sus profesionales) se convertiría en una impulsora natural del desarrollo y progreso de tal comunidad. ¿A qué viene todo esto? A que el reciente nombramiento de nuestra compañera universitaria Ciria Salazar Carrillo como directora del Instituto Colimense del Deporte demuestra la idoneidad de los perfiles que un gobierno debería de tener en sus diversas áreas de operación en servicio de la sociedad. Ciria Salazar es una académica con un doctorado en Educación Física y Artística, con una trayectoria importante dentro de su ámbito, reconocida en sus rubros de promoción y defensa del mismo por parte del Congreso del Estado en 2014, además de haber sido la primera mujer en dirigir la Red Internacional de Investigadores sobre deporte, cultura y recreación. Etcétera. Lo que quiero decir es que su perfil es el adecuado para dirigir un instituto como el Incode, y hay que enfatizarlo así porque en el gobierno estatal (y en muchos municipales, incluso también en el propio congreso local) hay un número significativo de personas no idóneas para el cargo que ocupan, de ahí las consecuencias desastrosas que tenemos en tantas áreas gubernamentales. Yo sé que la idoneidad profesional no es garantía de éxito en la función que se desempeña, pero estoy convencido de que los márgenes de error se estrechan cuando alguien es apto profesionalmente para el cargo que desempeña que cuando no lo es. Y si en nuestro país hemos fracasado en muchas políticas públicas ha sido precisamente no sólo porque hemos ponderado el amiguismo que la meritocracia, sino también porque nunca hemos entendido la importancia de tener verdaderos profesionales en las áreas torales de la administración pública. Yo celebro que el gobernador Nacho Peralta haya nombrado, pues, a la colega académica Ciria Salazar en el Incode, así es como debería también hacer en otras dependencias de su gobierno que naufragan, por decir lo menos, en la apatía y en la disfuncionalidad.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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