Alex Berber
Comm Politics         
 
            Lastimoso y vergonzante resulta ver a muchos de los que supuestos emblemas del emprendedurismo y la cultura empresarial de Colima (los “Duques del Kiosko y Condes del Bodegón”, dijera el columnista Luis Armando Fuentes Valencia) implorando al Poder Legislativo porque les aprueben una iniciativa de reforma a la Ley de Hacienda que podría redituarles en un elevadísimo presupuesto para que de ahora en adelante se conviertan en auditores-ciudadanos-pagados-con-dinero-público, bajo el estandarte de: “quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra”.
 
            Casi con la Biblia bajo el brazo (ya nada más les falta flagelarse para conmovernos), la agrupación ¿Cómo vamos? en su franquicia de Colima, ha iniciado un esquema de “presión social” por persuadir a las distintas bancadas del H. Congreso del Estado para que aprueben el esquema de una amplia obtención de impuestos que arroje como resultado de sus arduas investigaciones, por ejemplo, la dictaminación de un “nulo avance en temas de seguridad”, como ya lo han expresado en algunas entregas de sus estudios. Con perdón de los distinguidos integrantes de esta asociación empresarial, destacar que lo peor del Gobierno ha sido la seguridad lo puede decir cualquiera, y por mucho menos que el 5 por ciento del total del Impuesto sobre la Nómina (ISN) estatal. Desglosar la percepción ciudadana no debería ser tan oneroso, como nos lo quieren hacer ver los voceros del ¿Cómo vamos? colimense.
            Entiendo su frustración; ellos mismos lo han dicho, llevan cientos de horas (dicen) analizando el quehacer gubernamental, mas no de manera tan certera, pues en la evaluación publicada en noviembre de 2016 vieron un significativo aumento en materia económica, como transcribo a continuación: “el avance general del periodo evaluado fue de 66.8%, siendo el eje de Economía el que logró el mayor avance en sus compromisos: crecer en un 30% por encima del PIB nacional y avances en la elaboración de un estudio de gran visión”. De dónde pudo haber salido esta positiva calificación, nadie lo sabe, porque la percepción de quien escribe y de la sociedad colimense en general indica que la Secretaría de Fomento Económico es una de las peor calificadas de la actual administración. ¿Cómo vamos? entra en un problema de credibilidad cuando sus estudios no empatan con la percepción social.
            Se habla de que el 5 por ciento del 2 por ciento global del ISN que genera cada empresa a nivel estatal representa alrededor de 8 millones de pesos anuales. Una infinidad de billetes para que un órgano supuestamente ciudadano justifique su existencia, y más en tiempos de hambruna como el que todos pasamos, incluyendo el Gobierno de Colima. Por tal motivo, me animo a proponerles a los integrantes de “¿Cómo vamos? Colima?” que demuestren su utilidad, que validen su trabajo y que en un plazo de tres años su exigencia presupuestaria sea tomada más en serio, producto de sus demostraciones.
            Mientras tanto, que todos esos empresarios (se dicen miles) financien su versión de Osafig ciudadanizado bajo su propio riesgo. Que los contadores, administradores y abogados hagan trabajo “pro bono”, es decir, libre de costo para el pueblo, entreguen unas horas de “trabajo comunitario” a la semana, pero sobre todo, den grandes golpes: díganos cosas que no sabemos, no que el Gobierno tiene cero de calificación en Seguridad; díganos quién es el Javier Duarte de Colima, descubran una Casa Blanca o desentierren contratos multimillonarios por obras fantasma; que el trabajo de “vigilancia, estudio, evaluación y seguimiento de las acciones del gobierno”, como pregonan a los cuatro vientos, sea realmente trascendente en el ámbito social.
            Tampoco pretendo que las empresas que forman parte de este conglomerado de espadachines de la justicia se descapitalicen. Como dije, hagan trabajo “pro bono”, si acaso den becas a los colaboradores que hagan la talacha, den apoyos no muy remunerados (tipo los salarios que les dan a los vendedores de piso en La Marina) y el imaginario social los tomará en cuenta de acuerdo a los resultados que entreguen. En el país más corrupto del mundo nadie va a creerse la evaluación de un organismo que vive de impuestos públicos, aunque sea indirectamente.
            Incluso, me atrevo a decir, cuando vaya (o vayamos) por un six de cerveza o una “promo” de 12 Bud Light´s por $99 a un Kiosko, diremos (o diré) sí al redondeo en pro de “¿Cómo vamos? Colima”. Claro, esperaré resultados a cambio de mi aportación de 100 centavos.
Pase de salida…
 
Visto del primer Festival del Volcán a la fecha, se ve que la proyección mediática trienal del alcalde capitalino Héctor Insúa (o simplemente “Héctor”, como declaran sus boletines) se centrará en este evento y prácticamente nada más. Poca promoción se ve del municipio cuando el centro de la ciudad adolece de este popular evento. La incógnita es si el Volcán Fest sólo le alcanzará a “Héctor” para que se lance por otro cargo público, o incluso, para una hipotética búsqueda de la reelección.
Pase de salida 2…
 
Parece que la Fundación Jorge Luis Preciado le está causando más dolores de cabeza al Senador colimense, con eso de los fraudes cometidos “en su nombre”. Después, lo acusaron de “vender plazas en el Gobierno”, algo muy grave no solamente para él, sino para todas las instituciones que tendrían que participar en un acto de corrupción así. Parece que los mejores tiempos de Jorge Luis han quedado en el pasado, producto de un partido político dividido donde el fuego amigo es más fuerte que el enemigo.
Pase de salida 3…
                         
            Con tino anunció el líder sindical del Gobierno del Estado, Martín Flores Castañeda, que habrá “libertad de expresión” en el desfile del Primero de Mayo… Le dio veracidad a un evento que, a veces, raya en la farsa.
Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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