Alex Berber
Comm Politics por Alex Berber.
 
            Uno de los temas que se generaron esta semana fue la fallida protesta convocada para el lunes pasado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública (CCSP), liderado por el empresario Carlos Maldonado Orozco. Difícil encomienda la que se echó al hombro el ex líder de los informáticos, pues Colima es uno de los territorios más rejegos a participar en acciones civiles, no solo por la gran cantidad de profesionistas que dependen de su inmaculado accionar social para seguir “vinculados” al Gobierno del Estado, sino por la gran cantidad de habitantes colimenses totalmente apáticos a la política y las movilizaciones ciudadanas.
             Con perdón de los pocos que acudieron a esta protesta en el Rey Colimán, uno de los errores más visibles en la convocatoria fue el haber utilizado como punta de lanza a reconocibles empresarios colimenses, nada bien vistos desde el escándalo “¿Cómo Vamos, Colima?”. La “gente de Colima” se divide esencialmente en dos sectores: los de alcurnia/abolengo y el populo, mismo que regularmente está distribuido en organizaciones sindicales, las cuales estuvieron totalmente ausentes de la convocatoria. Y en esta ocasión no hubo apoyo gubernamental, como sí la hubo en la campaña de posicionamiento del CCSP, aquella “contra las llamadas de extorsión”. He ahí algunos puntos a considerar para ver el porqué de la poca asistencia.
            Me remonto a menos de un lustro atrás, cuando el entonces Gobernador, Mario Anguiano Moreno (no dije Voldemort, no carraspeen), fue instruido por la Presidencia de la República a realizar una marcha a favor de las reformas estructurales que Enrique Peña Nieto ya ha implementado. Su aplastante paseíllo por el Centro de Colima funcionó porque era una marcha obligatoria para los empleados del Gobierno estatal y federal, todos debidamente vestidos de blanco, apoyando estas reformas. Incluso, más gente aglomeró la reciente protesta y marcha por los jóvenes desaparecidos en Villa de Álvarez, o la marcha en contra del asesinato de “Tavito”, que generó una gran participación de la comunidad lésbico gay.
            Estas acciones se han tomado como precampaña (aún no sabemos por qué cargo) de Carlos Maldonado Orozco, por una sencilla razón. Los empresarios, desde hace tiempo, han tenido la inquietud de colocar a una figura reconocible de su sector en el Poder Legislativo o Ejecutivo. Recordemos el caso de los restauranteros Juan Carlos Gómez, cuyo proyecto se frenó con la caída de Federico Rangel, y de José Carlos Ahumada, que fue borrado de la SEFOME por el “Gobierno interino” de Arnoldo Ochoa, que diga… Ramón Pérez Díaz. Si bien Maldonado junior lo puede tomar o no como precampaña, el gremio empresarial lo ve como un líder visible al que intentan posicionar, por lo que esta precampaña no se detendrá por las fallas de cálculo en la protesta por la seguridad.
El CCSP dará 15 días más al Gobierno estatal para que dé frutos su estrategia, aunque nadie entienda bien a bien de qué estrategia hablan. En su defecto, irán a la Ciudad de México a entrevistarse con el Presidente o con el Secretario de Gobernación para tocar el tema. Claro, en estos 15 días más de alguno le recordará a Maldonado Orozco que fue parte trascendente de los “Acuerdos por la Seguridad y la justicia” del sexenio pasado. Y cualquier reclamo, Maldonado Orozco deberá hacérselo llegar a René González Chávez, Coordinador de Comunicación Social de Mario Anguiano, pues él fue el que lo puso en incontables portadas de periódicos apoyando las decisiones de seguridad de aquel mal visto sexenio.
Pase de salida…
 
HABLEMOS DE CANDIDATOS CIUDADANOS
En Manzanillo, la situación con respecto a los candidatos ciudadanos pudiera ser distinta para 2018. No es ningún secreto que el Puerto no solamente es la capital económica de la entidad, también es abismalmente distinta en términos políticos, y donde los billetudos de la logística están hartos de la inseguridad. Pues ante la salida del PRI manzanillense de Rubén Álamo, el “Cachorro”, se abre la oportunidad de ver hasta dónde alcanza una candidatura ciudadana (surgida del ámbito empresarial) en tierra de los más acaudalados de la entidad.
 
NI PARA EL CAMIÓN
A partir de julio, el servicio de transporte urbano subirá de 7 a 9 pesos en Manzanillo. Un aumento nuevo, sin que los transportistas pongan de su parte, y con justificaciones gubernamentales que a ningún ciudadano convencen. Es un tema tan escabroso que, incluso, los diputados manzanillenses huyeron de él, dejando que un villalvarense diera cara en el evento donde se anunció tal golpe al bolsillo de los ciudadanos del Puerto, nada menos que el diputado Francisco Javier Ceballos Galindo, presidente de la Comisión de Comunicaciones, Transporte y Movilidad del H. Congreso del Estado.
 
SE PERDIÓ LA SERVILLETA
Gisela Méndez, Secretaria de Movilidad, señaló que el Gobierno del Estado revocó 44 concesiones que se otorgaron en la anterior administración estatal a seis empresas, por irregularidades en el proceso. En el contexto colimense, esto quiere decir que vale más una concesión de las que, dicen las malas y buenas lenguas, en sus tiempos firmaba Elías Zamora en una servilleta. Lástima que se me perdió…
 
*Columnista  #G8-Independiente…
Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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