Jesús CP

Con tantos recursos en tan pequeña superficie y poca población, Colima, es para que tuviera un nivel de vida que, además de ser de primer mundo, tuviera oportunidades para todos.

En México, las exportaciones agroalimentarias y el turismo son ya las principales actividades económicas. Es increíble que, siendo un estado agrícola, contando con el puerto comercial más importante del Pacífico Mexicano, contando con reservas mineras, y con atractivos naturales que pudieran impulsar el turismo, el principal empleador de la entidad sea el sector público. Increíble también que en un estado con tanto potencial económico, existan sueldos tan miserables y mínimas oportunidades para los cientos de egresados que cada año generan las instituciones educativas. Mientras tanto, el gobierno y sus administradores, preocupados solo por sus negocios particulares.

Tenemos a un ineficiente secretario de fomento económico que, en lugar de buscar explotar el potencial de Colima, sueña con que una armadora venga a instalarse a la entidad, como si no hubiera clusters de esta industria ya desarrollados en otras partes del país. Sueña también, con construir campos de golf para que los ejecutivos se animen a venirse; sueña con construir un nuevo aeropuerto, siendo que el estado cuenta con dos a los que les faltan vuelos. Es decir, tenemos a un secretario de fomento económico desvariado, que no conoce Colima, y que quiere hacer de nuestra entidad, un remedo de otro estado.

Por su parte, al secretario de turismo, aunque le dejaron el estado en ruinas en esta materia, tampoco parece tener idea alguna de cómo desarrollar la industria turística estatal. Prueba de esto, es el tener que colgarse de eventos domingueros que no atraen ni a los que vivimos aquí: la carrera pirata de motos acuáticas, el ceviche más grande del mundo que organizó una escuela y se apropió el gobierno, y el evento de caridad de motocross a celebrarse este fin de semana. Si así pretende levatar a la industria hotelera, restaurantera y comercial de Manzanillo (y del resto del estado), pues Dios bendiga a los que viven de esas actividades.

Desafortunadamente, Colima es una buena muestra de lo que es México como país: abundantes recursos naturales con gran variedad de climas que no se reflejan en el desarrollo social ni económico; que cuenta con gobernantes ineptos, corruptos y/o desinteresados que no quieren el bienestar social por encima del propio. Faltan cinco años de estos. A ver si los siguientes hacen algo. La esperanza muere al último.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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