Javier Montes Camarena

“La política es la habilidad para comprar cómplices, porque ganan los que compran voluntades y conciencias y no los que suman honestidades”

Popular.

Déjenme decirles que: El Poder Legislativo de Colima (LVIII) ha perdido de una vez y por todas su brillo con la mayoría de sus diputados lelos, convenencieros, sinvergüenzas, sátrapas que han vendido su dignidad y de paso han provocado que los colimenses pierdan espacios de contrapesos democráticos.

Hoy, la bancada priista, sus satélites “muy Independientes”, el lelo diputado del PT y la diputada verde (próximamente se agregarán los diputados locales Riult Rivera, Crispín Guerra y Julia Jiménez) han dado vigencia a la urgencia al desenfreno de su ambición.

En la LVIII Legislatura se ha perdido la idea de los frenos y contrapesos, han perdido la idea institucional de qué, cada actor estuviera en condiciones de bloquear los abusos de los otros a través de facultades específicas como el veto, nada, las unanimidades y la componenda entre priistas, satélites e independientes los hacen una gavilla de corruptos.

El carácter que le daba mayor independencia como poder al Congreso del Estado ha sido vapuleado por un tipo despreciable al que Colima conoce y conoce muy bien, el diputado local Nicolás Contreras, quien no se ha cansado de alinearse, de venderse, de traicionar y de servir de tapete para sacar raja. El tipo ha agraviado al Poder Legislativo y a la sociedad de Colima.

Pero no nos asustemos, los diputados y las diputadas priistas, el lelo del PT, una del Partido Verde y los tres diputados “volteados” guardan un peligroso silencio, todos cómplices han convertido al Congreso en sinónimo de protección a la corrupción generalizada, al dejar hacer y al dejar pasar, poniéndole un freno a los contrapesos, tal vez, su misión sea el ocultamiento y no la democracia.

El futuro de Colima para estos hampones de la política-legislativa no importa, los vicios dictatoriales por los que transitan van dejando una página negra que los ubica solo entre El Poder y el Dinero, ecuación que entienden muy bien estos “representantes populares con tan sólo estirar la mano y recibir las “Treinta monedas”.

Y eso que lo más probable es que, en los dos años que les quedan en su dictadura legislativa sigamos conociendo más episodios vergonzantes de esta película intitulada la “Rapiña Legislativa de Nico Contreras y sus socios”, misma, que raya entre lo real y lo imaginario, entre una pesadilla y la realidad, entre el cuento y la tragedia, y que sin duda, será recordada como uno de los más degradantes episodios de la vida pública de Colima.

Lo que vienen haciendo los diputados y diputados priistas, la legisladora verde, “Los muy Independientes” y el diputado lelo del PT en esta LVIII legislatura no tiene parangón en la historia de la vida legislativa de nuestro estado. Duele decirlo, pero estos diputados no vinieron a legislar, sino a hacer negocios, a venderse y a corromperse.

Desagradable resultaría elaborar el rosario de manifestaciones de corrupción y cleptomanía (propensión morbosa al hurto) que aqueja a estos diputados y diputadas y, además, corto sería el espacio para reseñarlas.

Sin embargo, no pueden obviarse que en el origen de todo esto existe un problema de planeación de las finanzas personales de los susodichos que han agarrado a manos llenas, estos legisladores y legisladoras o están enfermos (de poder y de cleptomanía), o de plano son unos viles delincuentes, como quiera que sea, han instituido en Colima “La dictadura perfecta”.

Una cosa queda clara: el daño que a la sociedad y a la democracia le vienen haciendo el diputado Nicolás Contreras, sus tres esbirros independientes, la bancada priista, la legisladora verde y el despreciable diputado lelo del PT es mayor que el de los delincuentes comunes: mientras estos últimos sólo afectan el patrimonio o la vida de segmentos específicos de la población o de particulares, estos diputados y diputadas permiten el saqueo del patrimonio público y además causan un sentimiento de depresión y frustración social generalizado, ante el obsceno cinismo e impunidad de que hacen gala.

Colima camina hoy sin democracia y sin contrapesos políticos: Bienvenida la dictadura legislativa.

Ahí se ven.

ENLACITOS

CACHORRO, WE HAVE A PROBLEM: En mi vida como locutor y periodista siempre he llevado pirograbado el consejo  del eficaz operador político jalisciense  Don Francisco Galindo Ochoa: Nunca se pelee con un pendejo. Si gana, no tiene mérito, si pierde, pues usted pasará a la historia como más que el otro. No amigo…con ellos ni a misa”.

 Hay más tiempo que vida y, es el tiempo, quien pone a cada quien en su lugar, yo seré locutor y periodista toda la vida que me queda, el Cachorro Álamo: nunca será ni siquiera un remedo de político… Al tiempo como decía Renato Leduc.

INDIRA: El reloj político de la secretaria de Desarrollo Social del Gobierno del Estado, se ha detenido, muy pronto se conocerá el nombre de quien la remplace. Otra vez el tiempo: “A tiempo amar y desatarse a tiempo”, se acabaron los encantos.

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