DIURNARIUS por Miguel Ángel Sánchez Romero.

El trabajo desempeñado por los diputados de la LVIII legislatura del Congreso del Estado, hasta ahora ha dejado mucho que desear, no solo por la indulgencia que han mostrada en asuntos relacionados con desvió de recursos, opacidad gubernamental, corrupción, tráfico de influencias, inseguridad…., sino por el servilismo y complicidad que han mostrado con el Ejecutivo Estatal, al que pesar de ser el peor gobierno de la historia de Colima, los legisladores han preferido callar y unirse a la política de “ni los veo ni los escucho”, o en el mejor de los casos han recurrido a la parafernalia mediática para justificar un trabajo que termina por ser letra muerta, sin generar beneficio a la población o castigo al infractor.

El caso más reciente en el que los legisladores locales mostraron su complicidad, fue con las observaciones y sanciones solicitadas por Órgano Superior de Auditoria y Fiscalización Gubernamental del Estado (OSAFIG), contra el ex gobernador, Mario Anguiano Moreno y 13 ex funcionarios de su administración por diversas inconsistencias encontradas, en la auditoría excepcional realizada a la cuenta pública de sus últimos tres años de gobierno; de la que misteriosamente pese a las pruebas encontradas por el órgano fiscalizador, los diputados no solamente aprobaron la propuesta de una mínima sanción resarcitoria e inhabilitación para el ex mandatario, lo que le permitirá llevar su defensa en completa libertad, sino que eximieron de toda responsabilidad al ex Secretario General de Gobierno y actual presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rogelio Rueda Sánchez; lo que exhibe la complicidad y proteccionismo de la bancada priista y de algunas fracciones afines, que al parecer solo buscan el beneficio personal y de partido.

Sin embargo, los legisladores locales, no solamente, no desquitan sus jugosas prerrogativas, sino que le han quedado a deber a la sociedad colimense, que no han sabido representar, por dedicar más su tiempo a cuestiones partidistas-electorales, que en cumplir con su responsabilidad de legislar, fiscalizar y gestionar; por lo que ahora es más común ver a un diputado en una tertulia,  pleito partidista o haciendo labores de asistencia social, que debatiendo en tribuna temas trascendentales para la entidad o cuestionado a los funcionarios en la comparecencia.

Desafortunadamente, para justificar mediáticamente su trabajo, la LVIII legislatura se ha encargado de convertir el Congreso del Estado, en Tolk Show,  por el que cotidianamente desfilan funcionarios estatales y municipales para comparecer ante los diputados, los cuales la mayoría de las veces son chamaqueados con cuentas alegres, discursos retóricos y promesas que quedan en el olvido, por lo que generar ningún beneficio para la población; por el contrario las comparecencias se han convertido en mero trámite administrativo al que asisten un mínimo de legisladores que en su gran mayoría desconoces los temas de fondo que debería de tratar.

Desafortunadamente, mientras que en Colima no exista un equilibrio real de poderes, en el que los legisladores asuman su responsabilidad, seguiremos viendo a funcionarios corruptos gozar de impunidad y burlarse de la ley, mientras siguen viviendo del erario público.

Miguel Ángel Sánchez Romero

Analista Político

miguelinosan@yahoo.com.mx

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