“La verdad tiene patas largas y la mentira patas cortas”

Tomás Boy.

 

Déjenme decirles que los que ya estamos viejos sentimos tristeza al ver qué cuando ya estamos de salida pensamos que no alcanzaremos a ver solucionado el tema de la “Inseguridad” por el que atraviesa nuestro puerto.

Porque no tememos por nosotros, sino por los demás: por los desamparados, por los sin recursos pecuniarios o educativos, por los niños y jóvenes que inician su vida. Todo ha cambiado para mal, porque ya no hay dónde guarecernos. El Manzanillo prometido se está hundiendo porque tardíamente descubrimos que los manantiales de los tres niveles de gobierno están contaminados.

Hay historias que no están completas, a las que les falta un buen epílogo. Hay mucho que explicar y la actual administración municipal porteña ha quedado atrapada en un mar de irresponsabilidades y sospechas donde sus directores de Seguridad Pública y de Tránsito y Vialidad son los primeros sospechosos.

Si como ciudadanos tratamos de cumplir con lo que nos corresponde, cuesta entender que exista otro mundo en donde reina el desorden, el delito, el crimen y la complicidad, aunque lo entendemos.

Pero que el crimen no sólo se haya organizado, sino que esté ya en proceso de “Institucionalizarse” en un Manzanillo donde las direcciones señaladas líneas arriba son de membrete, es imposible no hablar del “crimen organizado” como preámbulo del “Crimen Institucionalizado”, situación que no suena tan descabellada, aunque debería ser aterradora.

Hay sentencias que por tradición la gente asume como verdades. Por ejemplo, hay quienes aceptan sin objetar, que las comparaciones son odiosas, como una regla de cortesía para no incomodar a los demás.

Sin embargo, en muchos casos esa premisa no es del todo cierta. Hay situaciones en las cuales las comparaciones son muy necesarias, para saber con certeza cuál es el terreno que estamos pisando.

En muchos casos las estadísticas son la mejor herramienta para hacer un ejercicio razonable de comparación, sobre más o menos, mejor o peor, con respecto a algunas situaciones de < Inseguridad >.

El Puerto de Manzanillo tiene problemas muy serios en dos rubros delicados: el altísimo índice de ejecutados y el preocupante fenómeno de las extorsiones telefónicas. El reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta a nuestro Estado (COLIMA) en primerísimo lugar de homicidios en cuatro meses consecutivos, siendo Manzanillo un foco de alarma por la gran cantidad de asesinatos cometidos diariamente.

La autoridad municipal porteña no ha asumido como su tarea primordial el combate a la < Inseguridad > está claramente rebasada por la delincuencia, la organizada y la política ya que su cuerpo policíaco no es digna de la confianza de la sociedad.

El Gobierno Municipal dice tener el monopolio de la seguridad, sin embargo, éste se encuentra parcelado, Marina, Ejército, Policía Estatal y la Policía Municipal, de todos ellos no se hace un cuerpo de seguridad confiable, sobre todo, cuando ni siquiera tienen un plan confiable. Ninguno funciona bien. Todos están corrompidos, basta enterarse que el mismísimo Presidente Enrique Peña Nieto desconfía del gobierno del “asquitos” Nachito Peralta Sánchez.

Las instituciones son fuertes cuando los ciudadanos viven en el pleno ejercicio de su libertad. Cuando la prensa respira libertad, cuando las palabras son el instrumento de lucha, cuando los cafés son centros privilegiados para el intercambio de ideas, por ello la seguridad es el valor fundamental de toda sociedad, porque sin ella no existe la libertad.

No es paranoia citadina. Es terrible la violencia en que vivimos en Manzanillo y lo peor es imaginar la posibilidad de padecerla permanentemente comienza a ser devastador.

Si la alcaldesa Gabriela Benavides Cobos no actúa con oportunidad y firmeza haciendo cambios en Seguridad Pública y Tránsito y Vialidad, lo va a seguir lamentando. Por supuesto, los porteños lo sufrirán, pero al mismo tiempo, jamás se lo perdonarán.

 Y por desgracia, hoy la sociedad está secuestrada por la ineficiencia y olvido del vicealmirante Miguel Ángel García Ramírez director de Seguridad Pública y del prepotente y corrupto director de Tránsito y Vialidad Israel Giovanny Silva, dos pájaros de cuenta bajo sospecha.

Si no hay ley que sirva, ni gobierno municipal que la aplique, ni voluntad para actuar, ni solución que funcione ante la “Inseguridad y la Violencia” los manzanillenses corremos el peor de los riesgos: Acostumbrarnos a vivir con el  < crimen institucionalizado >

¡Alcaldesa: Usted tiene la palabra!

Ahí se ven.

ENLACITOS

DELEGADO DEFENSOR: El cochambroso y desprestigiado político guerrerense Nabor Ochoa López delegado de SEMARNAT en Colima ha puesto a su abogado y socio el licenciado Mario Morán Cisneros a trabajar en la defensa jurídica del corrupto y ladrón exgobernador Mario Anguiano Moreno, lo dicho: “La cabra tira al monte”.

DE MAL EN PEOR: Con la reelección del rector de la Universidad de Colima José Eduardo Hernández Nava (mejor conocido como “La Mula de Otate”) este centro de educación seguirá dando tumbos y colocándose dentro de lo peorcito de las universidades en el País pero, que importa, ya fue a besarle el “ora…culo” a la Gobernadora madre, quien es el poder estatal tras el trono y así, ni quién diga nada, ya puede seguir perjudicando a la U de C y de paso saqueándola como ha venido sucediendo.

RIGIDOR TEIBOLERO: Quién lo viera, el regidor de la comuna porteña Cristhyan Joaquín Sánchez Cosío ha resultado todo un lenón al auspiciar un burdel donde hay prostitución y drogas por el rumbo de las brisas donde hace algunos días hubo una tremenda balacera. ¿Y luego porque hay balaceras, muertos e inseguridad?

Lo peor es que el regidor porteño de marras que cobra 144 mil pesos mensuales por impulsar la prostitución y las drogas quiere ser diputado local, vaya resoca.

SECTOR SALUD PODRIDO: Todo un estuche de monerías ha resultado el doctor Gerardo Orozco Lizardi jefe de la Jurisdicción Sanitaria # 3 del puerto de Manzanillo quien tiene un verdadero rosario de sivergüenzadas y corrupciones en el sector salud, sector que al parecer en el puerto anda pata para arriba ante la complacencia del inversionista inmobiliario doctor Carlos Salazar Silva secretario de Salud.

La corrupción a todo lo que da en este gobierno estatal de hoy, tres ejemplos: la mencionada línea arriba, en el Hospital Civil de Manzanillo, y en la Delegación de Transportes estatal tampoco cantan mal las rancheras. El lodazal pues.

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