Eric Ramírez
Las recientes declaraciones de el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), en donde expusieron sus conclusiones sobre el famoso caso de los 43 estudiantes desaparecidos de la escuela normal de Ayotzinapa dejan más interrogantes que verdades. Pese a que mucho se ha escrito al respecto, es imprescindible no dejar pasar las severas inconsistencias, irregularidades y opacidad que marcaron la investigación por parte de las autoridades responsables del Gobierno Federal por develar la “verdad” sobre lo acontecido en aquella negra noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre del 2014 en Iguala ,Guerrero.

Después de la glosa que del informe hicieran diversos portales periodísticos serios, con rigor técnico y un profundo periodismo de investigación, quedan preguntas en el aire como las referentes a la identidad de un supuesto interlocutor que tuvo comunicación con buena parte de los policías señalados como autores materiales de la desaparición forzada. Ya que como lo expone el portal Sin Embargo:

¿Quién es caminante?

“…al menos seis elementos tuvieron comunicación con un número de teléfono identificado en las agendas como ‘Caminante’. Al menos tres de ellos en horas críticas durante la persecución y detención de los estudiantes. La identidad de este usuario no ha sido esclarecida por la Procuraduría General de la República”.

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Foto: Eje Central

¿Qué hacía Tomás Zerón en el río?

La impactante revelación de la presencia del el titular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón de Lucio, en la zona aledaña del Río San Juan un día antes de que se hallará los únicos restos humanos que permitieron a la Procuraduría General de la República reforzar la hipótesis sobre la ya famosa y hoy derruida verdad histórica de que los cuerpos de los estudiantes fueron calcinados en el basurero de Cocula, para después ser arrojados al río San Juan, así como la misteriosa ausencia de estas “actuaciones ministeriales” en la carpeta de investigación, dejan entrever esta visita como una cínica participación de la misma PGR en la siembra y construcción de pruebas, con el afán de no explorar nuevas líneas de investigación, para poder así mantener firme su tesis, por hoy ya inverosímil para el mismo grupo del GIE y la opinión pública nacional.

 

sin embargo Zerón

Todavía es más sospechoso el que la visita de ese alto funcionario haya sido acompañada de “El Chereje” , ya que como dicen los expertos del GIE:

“La evidencia muestra que uno de los inculpados (el chereje), fue llevado a dicho lugar el día 28 de octubre de 2014, donde estuvo en el lugar en que al día siguiente sería descubierta la bolsa. De ninguna de estas diligencias existe registro en el expediente 001/20015 relativo al caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Si bien la historia oficial sobre el lugar señaló que el descubrimiento se hizo el día 29 y que los inculpados fueron llevados posteriormente para reconstruir la secuencia de hechos, la evidencia muestra que el día anterior se llevó a cabo una preparación de dicho escenario sin que existiera ningún registro de esos hechos. ”

Y por si todo lo anterior fuera poco, hay ciertas comunicaciones que se dieron entre denunciantes de acontecimientos violentos reportados al 066 del C4, y las respectivas comunicaciones institucionales para la atención de los mismos, sin embargo, de lo que aconteció esa noche, tal como lo revela el informe del GIE:

“En un documento oficial de Protección Civil de la coordinación de Chilpancingo se señala que no tienen acceso a información a partir del C-4 en ciertos momentos esa noche porque la comunicación está intervenida por SEDENA”

Lo que abriría la pregunta: ¿Qué esconde la Sedena en esas comunicaciones que se dieron la noche de la desaparición de los 43?

La demolición de la narrativa oficial de la verdad histórica consistente en la incineración de los estudiantes en aquel basurero de Cocula , pondría en evidencia que el Gobierno Federal inició una línea de investigación a todas luces falsa, y que al no poder comprobar que los cuerpos fueron calcinados, se vería el en la imperiosa y urgente necesidad de buscar, localizar y presentar vivos a los 43 estudiantes, toda vez que al no poder acreditar que estos fueron privados de la vida, recaería en él la obligación de su aparición. Por lo menos del esclarecimiento de lo que verdaderamente pasó con ellos esa noche.

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Desafortunadamente para los mexiquenses que aún gobiernan nuestro país, y que en su momento posicionaron a Tomás Zerón como Coordinador de Investigación y Análisis de la PGJEM, cuando Enrique Peña Nieto gobernó dicha entidad, y que ahora lo encumbraron como titular de la Agencia de Investigación Criminal, no existen camas suficientes para superponerlas a cuerpos inertes, ni sociedad que se los crea. Tal como en su momento lo hicieron con el caso de la niña Paulette, de la cual Zerón, fue de los responsables de investigar. La otrora facilidad con la que inventaba el estado una narrativa infantil para un problema laberíntico, ha quedado en el pasado. De eso debería tener plena conciencia los que hoy dirigen las riendas del Gobierno Federal.

Y es que, si hay indicios de participación de elementos federales en complicidad con los posibles perpetradores de la masacre, ¿Por qué no decirlo abiertamente y evidenciar, investigar y juzgar a quienes hayan participado? O acaso cree Peña Nieto que el que se revele la participación de soldados o policías federales, podría volver más escandaloso este asunto. La capacidad de asombro está completamente perdida, en buena parte gracias a ellos, tras una serie de yerros que se repiten tan cíclica como repentinamente; a poco cree que la sociedad se espantaría de saber que el crimen organizado está infiltrado hasta el tuétano en las dependencias federales en algunas entidades federativas. ¡Que nos digan algo que no sepamos!

La obstaculización de las autoridades ministeriales al GIE es la muestra más fiel, de que más que perseguir la transparente verdad sobre lo acontecido esa triste noche en Iguala, Guerrero, el Gobierno que Mueve a México no le concede la mayoría de edad a la sociedad, y pretende salirnos con cuentos infantiles, como aquel que dice que a los niños los trae la cigüeña de parís. Así de burdo.

Quizá por el temor fundado a avalar el argumento insigne de la izquierda para el golpeteo mediático al gobierno actual, al exclamar estruendosamente: “¡Fue el estado!” (el responsable), es que no se atreven a buscar a fondo la verdad del asunto de manera transparente y cristalina. Total, si en realidad hubo participación de elementos federales en tan siniestro incidente, no pasará de que dicha acusación varíe para atenuarse a un: “Fue el estado….pero nomás tantito.”

Eric Ricardo Ramírez Álvarez.*

eric_ricardo@hotmail.com

*El autor es Licenciado en Derecho por la UNAM, Diplomado en Prevención del Delito por la Universidad de Chile, Locutor, y Presidente de la Asociación Civil “Estrategia 20-21”.

Eric Ramírez

*El autor es Licenciado en Derecho por la UNAM, Diplomado en Prevención del Delito por la Universidad de Chile; y Presidente de la Asociación Civil “Estrategia 20-21”.

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