Recientemente se  anunció que van a promover amparos contra las cuotas de la Universidad Colima algunos estudiantes asesorados por diversos actores políticos de distintos partidos, opositores  y de izquierda ambos. El argumento en el cual fundan su protesta es el artículo tercero de la Constitución que establece que “toda la educación que el Estado imparta será gratuita”, razón por la cual por la vía del amparo pretenden que el Poder Judicial Federal los exima de realizar el pago correspondiente a las cuotas semestrales.

Este planteamiento, inconformidad y/o argumento no es nuevo,  la acción en sí, sí lo es, y  desde luego que hay un interés electoral porque proviene de un partido político la víspera de la elección del 2015. Sin embargo, ello no tiene que deslegitimar esta situación, mas sí los intereses que se mueven en torno a ella.  En días pasados y como consecuencia del anuncio señalado, el Rector declaró  que el cobro es legal por así estar establecido en la ley orgánica de nuestra máxima casa de estudios Colimense.

Más allá de si se está politizando la causa, o nació politizada, por la situación económica por la que atraviesa nuestro país bien vale la pena el hacer la reflexión objetivamente y sin tintes partidistas de si son altos o no los aranceles referidos, y sobre todo de si estos son un impedimento para que algunos estudiantes continúen sus estudios, ya que bien podría ser una causa de deserción escolar, o inclusive de inhibición a ingresar a la educación superior en nuestro estado.

Considerando que en algunas universidades públicas el costo por semestre o por año no rebasa ni si quiera la cantidad de ¡¡un peso!! como es el caso de la UNAM, y en nuestra casa de estudios colimense  se llega a cobrar hasta 3 mil pesos por semestre en algunas carreras, aunado a que en algunos casos resulta una problemática para las familias  que tienen más de un hijo estudiando en la universidad y tienen que pagar por todos no nada más la inscripción sino todos los que implica el estudiar,  transporte, útiles, comida, etc, es que este tema  merece ser analizado objetivamente y no en la  coyuntura ni la víspera de un escenario electoral, pero también  creo que el rector no tiene porque cerrarse al análisis de esta situación,  tiene que ser receptivo y mostrar apertura, escuchar y atender todos los planteamientos y no satanizar el tema.

El objetivo final del análisis que emprenda la Rectoría de la Universidad de Colima sobre este tema, más allá de si es inconstitucional o no el cobro de cuotas es que  quien no tenga para pagar y quiera estudiar, una vez aprobados los filtros de admisión, tenga cabida en la Universidad, pues no sería justo que alguien que no tiene la capacidad económica pero sí la capacidad intelectual para realizar una carrera, se quede fuera por falta de recursos.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.