Jesús CP

Aunque en los últimos años ningún elemento del cuerpo de bomberos de Colima ha sufrido accidentes graves ni fatales que lamentar, no deberíamos esperar a que ocurra el primero para preocuparnos por el desamparo con el que labora cada de uno de sus integrantes, porque en la situación actual, ¿Quién respondería por ellos si algún daño físico llegaran a sufrir? ¿Quién respondería por ellos si sufrieran alguna incapacidad de por vida? ¿Quién respondería por sus familias, si por el ejercicio de su heróica labor, llegaran a faltar? Los 180 elementos que conforman el Heróico Cuerpo de Bomberos de Colima, no cuentan con seguro alguno, o sea, ni médico, ni de incapacidad, ni de vida, ni por parte del gobierno del estado, ni por parte de los ayuntamientos, todo, por la excusa de que son voluntarios.

La modalidad del voluntariado puede ser debatible en cuanto a si es la más conveniente, o si convendría implementar la profesionalización, pero la realidad es que este esquema ha permitido tener un nutrido (en elementos, mas no financieramente) cuerpo de bomberos al servicio de Colima, y lo menos que podrían hacer los dos órdenes de gobierno, o sea el estatal y el municipal, es respaldar y soportar la vida de cada uno de sus elementos ante cualquier tragedia.

En muchas partes de México, el gobierno ha soltado la obligación de proteger a la población en casos de emergencias, cargándole esta responsabilidad a carentes direcciones de protección civil, a la Cruz Roja, y a los heróicos y sobrevivientes cuerpos de bomberos. Esto debe de cambiar.

Gran paso se dio hace unos años, cuando el entonces gobernador Silverio Cavazos, quien además de construir dos subestaciones y un cuartel en Tecomán, implementó la cuota de siniestralidad que sustenta a los cuerpos de bomberos y de protección civil, cuota que, por cierto, mal pagan los ayuntamientos. Pero falta mucho. Deberían los gobiernos estatal y municipales, no sólo aportar esta cuota de siniestralidad, no sólo aportar los $32,000 mensuales que da el estado, y los $8,000 la alcaldía, deberían también cubrir todos y cada uno de sus gastos de capacitación, de adquisición de equipo y herramientas, de insumos de operación (combustibles, agua, etc.) y de seguros de sus elementos, y dejar de escudarse en que es un patronato y no una dependencia gubernamental.

¿Quieren seguir con el esquema de voluntariado? Adelante, pero por lo menos respalden la vida de quienes se dedican a salvar vidas.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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