TAREA POLÍTICA –José Luís Santana Ochoa

El todavía presidente del CDE del PRI, Rogelio Humberto Rueda Sánchez, nada original, repite como perico los alegatos que esgrime la Secretaría de Hacienda del Gobierno Federal para justificar el draconiano incremento en los precios de los combustibles fósiles cuya comercialización en el país le permite obtener ingresos extraordinarios a costa de los indefensos consumidores, tanto por las ganancias que le genera su importación como por el pago de altos impuestos cada vez que los clientes acuden a las estaciones de servicio o son surtidos en sus domicilios particulares o empresariales.

Soberbio, el caballero de Colón Totalmente Altozano le espeta a los inconformes con el presidente Peña que se había comprometido no sólo a que los precios del gas, gasolina, diésel y electricidad combustibles fósiles como las gasolinas, gas y el diésel no subirían sino que irían a la baja gracias a su reforma energética; “Pero pareciera que ya se nos olvidó, el precio de la gasolina Magna bajó a principios de año, bajó de 13.58 a 13.16 pesos, pero nadie se acuerda”, pinche gente desmemoriada e ingrata habría que colegir del airado reclamo que hace el priista que pasa por alto que fue precisamente su desprestigiado partido el que en el sexenio calderonista desplegó agresiva campaña mediática en contra de los gasolinazos, bandera con la que hizo campaña el entonces candidato presidencial de la alianza PRI-PVEM Enrique Peña.

Si algo sabe el noble y aguantador pueblo de México, el de Colima incluido, es que al final del día los precios de los bienes y servicios que comercializa el gobierno de la República siempre suben y nunca bajan. En el caso que se comenta, perversamente, alegan alzas en el mercado internacional de los precios del petróleo y sus derivados para justificar los aumentos de precios en el mercado interno, pero cuando los primeros bajan a los segundos nunca los acompaña en su viaje el gobierno mexicano que ya se acostumbró al camino fácil de incrementar sus ingresos a costa de encarecer gasolinas y demás, sabedor de la gran capacidad de aguante de los mexicanos.

Según Rueda Sánchez, “se necesita un mecanismo que permita que la sociedad mexicana no sólo vea aumentos en la gasolina, sino también veamos disminuciones cuando así ocurra, cuando así estén los precios internacionales”, cuando lo que quiere la esquilmada por su propio gobierno sociedad mexicana es que ya le pare a su para ella inmerecido castigo que son los gasolinazos que el propio Peña se comprometió a eliminar después del descomunal aumento que él mismo decretó a principios de este año 2015.

Rogelio Humberto puede hacer un papalote con su fórmula “que ahora hay con la cual el precio puede subir o bajar y tengan en cuenta el precio de referencia internacional. En el verano suelen subir los precios de la gasolina en Estados Unidos y con la fórmula establecida subieron también en México”, y esperar sentado a que “al rato vuelvan a bajar”, quizá en vísperas de las elecciones de 2018 para tratar de salvarse de la inevitable madriza que a los tricolores y sus compañeros de viaje les espera en las urnas.

El  incremento en las tarifas del servicio eléctrico que vende el monopolio Comisión Federal de Electricidad es otro más de los compromisos incumplidos que el presidente Peña les hizo a los mexicanos, incluidos diputados federales y senadores opositores a su PRI, para ganarse su aceptación y apoyo a la Reforma Energética que se encamina al fracaso igual que la Educativa.

 EL ACABO

  • Lo escrito aquí en la colaboración del miércoles anterior se confirma con las declaraciones de Rogelio Humberto que arriba se comentan: sus jefes lo siguen manejando como a perro de rancho.
  • “No le estamos quitando nada al gobierno, más bien le estamos devolviendo a los ciudadanos lo que les pertenece, a la gente que produce y mantiene activo este país”, argumenta el diputado federal panista Santiago Torreblanca sobre la iniciativa de su bancada de reducir el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a las gasolinas, con lo cual el precio del combustible Premium disminuiría 2.47 pesos por litro, el de Magna 2.87, y el diésel 2.72.
  • “Se dijo a la ciudadanía: la libre competencia de las propias gasolineras va a llevar de manera natural a que disminuya el costo de este producto, y en general eso es cierto, lo que se les pasó decir es queaumentaron el IEPS a más del cuádruple”, remató certero y a la cabeza Torreblanca.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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