Vislumbres

 

Existe un anuncio de que un organismo denominado “Frente Nacional por la Familia” realizará, aquí en Colima, el próximo sábado 10, una marcha como de “seis mil gentes”, para exigir al Gobierno el derecho de los padres a educar a sus hijos en materia de sexualidad” y que respete al término “matrimonio” para que en los documentos oficiales se mantenga su definición tradicional, en el sentido de que es, única y exclusivamente, “la unión un hombre y una mujer” y no, como ya se está aceptando en varias legislaciones del mundo, la unión (amorosa o interesada, es lo de menos) de dos personas, independientemente del sexo que sean.

La Ley Federal de Educación, y el Artículo 3° Constitucional, tal como están, en ningún momento impiden que los padres de familia eduquen a sus hijos “en materia de sexualidad”, pero también queda (o debería quedar) muy claro que la educación que “imparta el Estado debe ser laica” y, consecuentemente, tan plural como  la sociedad actual lo es, sin difundir conceptos o establecer criterios restrictivos de un modo de pensar respecto de otros.

En ese sentido, pues, si la Suprema Corte ya dejó establecido que lo primero que debe prevalecer en estos asuntos es la igualdad de derechos, no se le puede negar a ninguna persona que se una con otra para formar una pareja, independientemente del sexo que tengan ambas.

A quienes fuimos formados con los esquemas de algún credo religios, se nos ha hecho muy difícil llegar a entender los cambios de mentalidad y comportamiento que durante los últimos años hemos venido testificando sobre esa antigua institución que denominamos matrimonio. Pero si partimos de la base de los derechos, ninguno de nosotros puede, ni debe impedir que un hombre se case con hombre, o que una pareja de mujeres haga lo mismo si su naturaleza los lleva a ello, y si su conciencia se los autoriza. Hay que dejarlos ser.

La integración y las divisiones.

El jueves primero leí una especie de queja pública en la que una diputada local panista decía, palabras más, palabras menos, que los diputados de su partido “no se merecían el trato” que les dieron sus contrapartes priístas e independientes, al quitarles, por ejemplo, algunas posiciones en el Congreso donde laboran.

Lo cierto en todo este asunto, es que en el Congreso no hay ninguna posición que se obtenga por merecimientos, sino como derivación de una lucha por el poder político, de una guerra de ambiciones en la que, para desfortuna del pueblo, no necesariamente ganan los mejores elementos sino, casi siempre, los más “gandallas”. Así que, en vez de que se pongan a llorar los diputados panistas, deberán ponerse más listos si no quieren que, a la postre, les formen un cuatro y todos los demás los repongan con sus suplentes.

Liderazgo y fractura.

Uno de esos mismos diputados, Riult creo que se llama, declaró también que la “nueva mayoría legislativa” quedó conformada por los diputados del PRI, junto con los autodenominados Independientes, más los satélites pro-priístas del PT,PVEM y Panal. Desplazando a la “mayoría histórica” que tuvo su partido del “control total del Congreso”. Pero fue más lejos, al afirmar, que “la fractura” de su Grupo Parlamentario “se gestó hace 6 meses y fue provocada por falta de liderazgo” de la dirigencia estatal de ese instituto político. O, sea, que la culpa la tuvieron Jesús Fuentes y Jorge Luis Preciado, pero de ningún modo los diputados. Como si éstos fueran, o hubiesen sido, simples marionetas de aquéllos y no tuvieran dos dedos de frente para decidir por su propia cuenta, Dándole con esto la razón a los Independientes que cuando se fueron alegaron casi lo mismo.

Corrección a tiempo.

Yéndose, al parecer, con una finta muy parecida a la de Riult Rivera, Enrique Clavillazo Ochoa, presidente Nacional del Pri, en su pasada visita a Manzanillo, dio a entender también que “la nueva mayoría” en el Congreso local era, una vez más de su partido, y que para ello contribuyeron con eficacia los tres diputados Independientes, que por lo visto, de independientes sólo tenían el nombre.

Por lo anterior, y para no dejar que la idea fuera arraigando en las mentes de sus paisanos, El Profe Nico, convertido hoy en el también “nuevo hombre fuerte de la Cámara de Diputados”, inmediatamente le reviró a Clavillazo, diciendo: “Yo soy independiente y no priísta [… Alguna vez sí] fui del Pri, pero me expulsaron […] Mi decisión va más allá de hacer alianzas con el partido o con el gobernador”.

Precisión que, de llegar a verificarse en los hechos, dejará al PRI sin esa nueva mayoría que estaba festinando, y al grupo de los independientes, como los verdaderos “fieles de la balanza”. Es decir, a los que inclinarán la votación, según vean o les convenga, hacia un lado o hacia el otro.

El vuelo de las pensiones.

Según lo acaba de reconocer Carlos Noriega Pizano, secretario de Administración y Finanzas del gobierno estatal, es urgente establecer un fondo de pensiones que ofrezca certeza durante los próximos años respecto a seguir pagando ese compromiso a los trabajadores de Gobierno del Estado, pues actualmente le cuestan al estado como 500 millones de pesos que sacan “del gasto corriente”, en vez de sacarlo de aquel otro Fondo de Pensiones que durante muchísimos años se nos hizo creer que existía.

Ante esta “nueva realidad”, y sin realmente saber qué fue lo que pasó con el antiquísimo Fondo de Pensiones, dicho secretario anunció: “Si no logramos estabilizar y dar una certeza [económica a este asunto] no vamos a poder pagar al final de algunos años más las pensiones, esa es la certeza que debemos dar a los trabajadores”. ¿Le entendieron?

Si uno trata de entender lo que literalmente dice este maravilloso galimatías, lo único que resulta cierto en medio de tanta incertidumbre, es que dentro de muy poquito tiempo, el gobierno estatal no tendrá para pagarle a los pensionados. Pa’ que lo vayan sabiendo.

Trumpada.

Pobrecito México, si hubo un tiempo en que se avergonzó y se puso rojo por los deslices políticos y culturales que llegó a cometer el presidente Fox, casi cada que salía viaje; hoy su sucesor lo ha convertido (me refiero a México) en el hazmerreír del mundo, pues no sólo comete deslices, sino verdaderas burradas sin salir siquiera de Los Pinos. Como sucedió hace ya casi una semana al recibir en la Residencia Oficial, a un candidato hablador y fantoche que sigue insistiendo con la aberrante idea de construir un muro de miles de kilómetros entre México y los Estados Unidos. Muro que, según él, tendremos que salir pagando nosotros.

Y pobrecito, también, de EPN, que no sólo se ha de estar tragando litros y litros de bilis por las críticas que ha recibido por la visita del copetón rubio, sino por las que recibirá ahora que la candidata Hillary le mandó decir que no cuente con él, ni aunque le invite una cena.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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