TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

Ni el pastor cristiano que cobra como Secretario de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, Coronel DEM Retirado del Ejército Mexicano, Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez, ni el gobernador José Ignacio Peralta, salieron a tiempo a darle la cara a la sociedad colimense por la injustificada agresión a balazos y a golpes perpetrada por sus policías en contra de un grupo de cinco adolescentes de edades entre los 14 y 16 años que la noche del martes anterior huían del automóvil Tsuru blanco no identificado como patrulla ni mucho menos, que realiza la misma función intimatoria que el temible Tiida gris que tantos abusos cometió durante el anguianato en contra de pacíficos colimenses.

La falta de entrenamiento de los policías no identificados del Tsuru blanco los hizo confundir los truenos de los cohetitos detonados por los estudiantes del Colegio Fray Pedro de Gante en un jardín del norte de la ciudad de Colima, con disparos de AK-47, motivo por el cual le dispararon al vehículo Jeep blanco en que viajaban. Sin que en ningún momento hubiera estado en peligro la seguridad de los agentes del coronelazo Sanmiguel Sánchez, energúmenos, bajaron a sus víctimas a golpes del Jeep, incluido al niño que recibió los dos balazos.

Después de más de 20 horas de la gesta policiaca, la Secretaría de Seguridad Pública se dignó informar que se detuvo a un elemento de la Policía Estatal como imputado de disparar y herir a un menor de edad en hechos ocurridos la noche de ayer en el cruce de las calles Constitución y Av. De la Paz, cuando la detención debió haberse anunciado a la par de la renuncia del pastor cristiano cuya responsabilidad es velar por la seguridad de los colimenses. Ni él ha renunciado ni el insensible gobernador, más interesado en acariciar a su perrita Chanal, lo ha corrido a escobazos por incompetente.

En vano intento de justificar tan incalificable agresión que tiene luchando por su vida a un menor de edad, Sanmiguel Sánchez alega que “se marcó el alto a un vehículo particular y se le solicitó a sus tripulantes que bajaran del mismo, sin embargo, se dieron a la fuga e inició una persecución”, pero no dice que ésta fue iniciada por el Tsuru blanco más parecido a un carro de malandrines que una patrulla de policía tripulado además por elementos vestidos de civil que, adiestrados por su jefe máximo, aplicaron fuerza letal en contra de los tan peligrosos para ellos adolescentes desarmados y claramente visibles en el transparente Jeep en que viajaban, no con vidrios polarizados como el tenebroso Tsuru blanco.

Como siempre, la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno del Estado que ni sirve ni funciona, intentó en vano salvar de la quema a un secretario como Alberto Sanmiguel Sánchez y al gobernador José Ignacio, culpabilizando a las víctimas de su propia desgracia a través de los troles a su servicio. Una tras otra, el mediocre y corruptazo Pollo evidencia con sus torpezas comunicativas a su jefe que todavía no se ha dado cuenta de que su compadre el emplumado no lo ayuda sino todo lo contrario.

No consuelan a los adolescentes baleados y golpeados por los policías de San Miguel Sánchez, ni a sus familias y a la sociedad colimense en su conjunto, las instrucciones supuestamente giradas por José Ignacio Peralta para que la SSP inicie “una revisión exhaustiva de los protocolos de actuación referentes a este hecho y determinar si existieron incumplimientos u omisiones”, ejercicio a todas luces innecesario que sólo pretende ganar tiempo para que se calmen los ánimos de los muy lastimados colimeños a quien el gobernador les prometió que vivirían felices y seguros en su mandato.

EL ACABO

 Cuatro mañosos fuereños han cobrado como secretarios de Seguridad Pública del gobierno de José Ignacio Peralta. Quizá ya sea tiempo de que el quinto por venir sea, como en los buenos viejos tiempos, alguien que no venga a causar estragos. Si hay un colimense despeñándose más que aceptablemente como Fiscal General del Estado, Gabriel Verduzco Rodríguez, ¿Por qué no otro como Secretario de Seguridad Pública?

 José Ignacio Peralta todavía está a tiempo de correr a Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez para que mejor se dedique a cumplir de tiempo completo su ministerio cristiano. Los gobernados por el primero y los feligreses del segundo se lo agradecerán.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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