José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA 

A pesar de llevar tantos años en la farándula pública, el señor Secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González, ha dejado mucho que desear en su desempeño de Secretario General de Gobierno. Cumplió ya un año sin dar pie con bola como responsable del buen gobierno, de la integración armónica del gabinete peraltista, de la buena política y de la tranquilidad de los colimenses que están muy lejos de ser felices. A pesar de haber ocupado el mismo cargo con anterioridad,  de muy poco o nada le ha  servido su experiencia en el mismo del que, por lo visto, no aprendió gran cosa. Es más que evidente que el dizque viejo lobo de mar, zorro del desierto, el de los colmillos retorcidos, el que se las sabe de todas, todas,  simple y llanamente, probado está,  no encaja en la nueva situación, no se halla en el sillón que esta vez le quedó guango, ni se hallará, como dicen que dijo el célebre Don Teofilito.

Y es que además de la brecha generacional de seis carriles que hay entre el señor Arnoldo Ochoa González, de un lado; y del otro el gobernador José Ignacio Peralta y los secretarios de Planeación y Finanzas, Carlos Noriega García; de Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar; de Turismo, César Castañeda  Vázquez Del Mercado; y el jurídico Andrés García Noriega, entre otros del mismo perfil marino-mercante, hay otros factores como los sociales, profesionales y políticos que hacen imposible una visión compartida de un proyecto de largo alcance para sacar al buey de la barranca, regresarles a los colimenses la esperanza de que hay un salida a la crisis de inseguridad, insuficiencia económica y falta de oportunidades que sufren en todos los órdenes, de que las promesas de campaña que les hiciera José Ignacio Peralta pueden algún día llegar a cumplirse.

Nadie niega la larga trayectoria que como político y hombre público tiene el señor Ochoa González, pero los tiempos en que amarraban los perros con longaniza se han ido para no regresar jamás. En los nuevos ya no encaja, está desfasado, vive de sus glorias pasadas, se le ve como al caballo de la sabana. La cruda verdad es que el graduado del ITAM y de Essex University y su equipo de confianza en el que destacan los de su generación mencionados en el párrafo anterior, simple y llanamente no se hayan con él, no le entienden ni comprenden, cruda verdad que está provocando que el gobernador empiece a desesperarse, a convencerse de que más temprano que tarde tendrá que relevarlo con alguien que traiga más bríos y un estilo más moderno, actualizado, de ejercer las vitales funciones de gobierno que tiene encomendadas la dependencia que debiera ser, y no lo es, su brazo derecho.

José Ignacio nunca jamás estuvo convencido de que los requerimientos de un desempeño exitoso de la Secretaría General de Gobierno y el perfil de Arnoldo empataran, pero tuvo que ceder a las ‘amables recomendaciones’ que alguien le hizo para meterlo con calzador en el cuadro de inicio de su gestión dejando fuera a otra mucho mejor opción. Aunque José Ignacio ha intentado relevarlo, hasta ahora no ha podido realizar el movimiento por la misma obstinación de su familiar de sostener lo insostenible, pero tanto va el cántaro al agua que José Ignacio está a punto de fajarse los pantalones y hacer sobre el tema lo que más y mejor le convenga a su gobierno y al estado. A estas alturas de la pelea, round 2 de 6,  el jefe de Ochoa González ya le perdió la confianza que en algún momento le haya tenido.

Para colmo, además de la brecha generacional de cuatro carriles y los perfiles diametralmente opuestos que se refieren en el primer párrafo de esta entrega, al menos una pluma muy cercana al señor Ochoa González ha puesto en tela de duda sus tan por él presumidas prendas de la lealtad y la institucionalidad, al denunciar que en lo obscurito llegó a un “arreglo” con un cáustico analista político porteño para amainar sus certeros señalamientos, importándole un comino, una pura y dos con sal, que le siga surtiendo a su patrón por quien, por cierto, nunca jamás abogó, según  su denunciante periodístico.

EL ACABO   

A pesar de que este análisis  no toca aspectos personales ni familiares de quien manda y gobierna en Ecos de la Costa, el dictadorcillo Arnoldo Ochoa González, no fue aprobado para su publicación por el consejo editorial del mismo, motivo por el cual  TAREA POLITICA, después de unos ocho años de entregas constantes los  lunes, miércoles y viernes, se retira de forma definitiva del impreso. A Dios gracias, existen las redes sociales para sacarle la vuelta a la censura de la libertad de expresión. ¡Buen provecho!

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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