TAREA POLITICA – José Luís Santana Ochoa

En la larga lista de amistades perdidas, aliados defraudados y simpatizantes decepcionados por José Ignacio Peralta aparece un nuevo nombre, el de José Manuel Romero Coello, quien tanto afecto y fe le tuvo que dejó temporalmente su cargo de Director del Instituto Mexicano de la Juventud para venirse a Colima a coordinarle la campaña en la elección extraordinaria de gobernador del estado. Una vez lograda la victoria electoral, como sucedió con otros muchos peraltistas más, empezó el enfriamiento de la relación personal entre José Ignacio y José Manuel que terminó en divorcio innecesario tal como lo evidencia el primero con los términos en que se refirió del segundo en la entrevista radiofónica  que el miércoles 5 del mes en curso le hizo Miguel Ángel Vargas para  “Ángel Guardián”, misma que contiene dos que tres perlas declarativas que pintan de cuerpo entero la personalidad del sobrino del editor.

 “Es alguien a quien he ayudado mucho desde que fue director del Instituto Colimense de la Juventud,  lo vi crecer en su carrera política. Cuando le dan la oportunidad de irse al Imjuve me pidió asilo, yo ya vivía en México como subsecretario, me pidió asilo una semana y se quedó más de 5 meses. Ya no sabía cómo sacarlo de mi casa ¿no?, contestó José Ignacio cuando su entrevistador le preguntó que si era verdad que tenía casi dos meses sin hablarle a José Manuel Romero Coello, “a quien se veía como el político más cercano a ti”. Cierto es que el ex Secretario de Fomento Económico en el Gobierno de Silverio Cavazos vio crecer a su entonces compañero de gabinete en su carrera política, pero lo de “haberlo ayudado mucho” es más una expresión de ardor que realidad, pues quien de verdad lo hizo con ambos fue su ex jefe que al mismo tiempo, año 2009,  respaldó a José Manuel para que alcanzara la diputación local y luego a José Ignacio en su arribo a la alcaldía de Colima.

Tan dolido está José Ignacio que ventiló un asunto personal que ahora es de interés público, la acogida de una semana que le dio a José Manuel, misma que se prolongó a 5 meses, reclamo de pésimo gusto, indigno del egresado del ITAM y de Essex University, el bilingüe miembro de la clase ilustrada de Colima, amigo personal de Enrique Peña y Luis Videgaray. A Peralta, por cierto, según confesó, nadie en el Gobierno Federal lo ha pelado para decidir los cambios de delegados federales habidos en Colima hasta la fecha, mismos de los que, según su propio dicho, se ha enterado a través de los medios de comunicación.

 “Nunca dije que las relaciones federales fueran mi fortaleza, eso fue un comentario que se construyó en Colima y que no fue propiciado ni alimentado por mí”, le contestó loro y lirondo José Ignacio a Miguel Ángel cuando éste le pregunto ¿No eran tu fortaleza las conexiones federales?, siendo que a todos los colimenses les fue vendida como principal fortaleza del entonces candidato multicolor a la gubernatura del estado el traer “aroma a Pinos”, tener su campo de operaciones en la residencia oficial del presidente Peña y ser íntimo amigo del ahora caído de la gracia presidencial Luis Videgaray y Caso, supuestas prendas que nunca negó José Ignacio sino todo lo contrario, de ellas se valió para engatusar electores incautos.

Gracias a que la pasión le ganó a José Ignacio, ahora los colimenses saben de qué pata cojea su gobernador, cómo se las gasta y que pueden esperar de él. Por su parte, José Manuel gana con el rompimiento de su tortuosa relación personal con su ex amigo porque en adelante no sufrirá el contagio de los negativos de éste como el creciente rechazo social y el resentimiento de sus propios colaboradores que todo mundo conoce y reconoce que existe. José Manuel ha quedado  en plena libertad de continuar ligero su carrera pública que  ha desarrollado de manera independiente a la del gobernador que carece de agarraderas a nivel central como las que Romero Coello tiene. Ahora éste sólo debe deslindarse del todavía Secretario de Educación del Gobierno del Estado, Óscar Javier Hernández Rosas, a quien traen en su mira los líderes máximos del Otro PRI para reemplazarlo por uno de los suyos, Miguel Ángel Aguayo López.

EL ACABO

“El grupo que conformó el entonces Coordinador de Comunicación Social del Gobierno del Estado, René González Chávez, al que tenía bien chayoteado con el erario para hablar bien del ex gobernador Mario Anguiano Moreno”, es el mismo que ahora le quema incienso a José Ignacio Peralta. ¿O no?

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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