José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA

El finlandés Secretario de Educación del Gobierno del Estado, Óscar Javier Hernández Rosas, por sus malos modos y peores acciones, se ha ganado a pulso el odio jarocho del magisterio colimense, de las secciones sindicales de éste, la VI y la XXXIX, y de sus propios compañeros de gabinete como los secretarios de Planeación y Finanzas, Carlos Arturo Noriega García; y Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar, a quienes con sus disparates innecesariamente les complicó la existencia cuando  comparecieron después de él ante los diputados integrantes de la LVIII Legislatura Local. Sus días al frente de la Dependencia que en mala hora para la Finlandia de América, Colima, cayó de rebote en sus conflictivas manos, están contados. Los apostadores pagan diez a uno a que podrá cargar a los peregrinos en diciembre próximo  pero no a los reyes magos en enero de 2017, y a que en cuanto amaine el temporal de navidad y año nuevo será relevado en el cargo que nunca jamás debió haber ocupado, ya no por el Delegado de la SEP del Gobierno Federal en el Estado, Miguel Ángel Aguayo López, quien ya tiene de avanzada  al “El Rocky”, sino, ¡agárrense!, por el mismísimo Nicolás Contreras Cortés.

Hernández Rosas se aferra al cargo como náufrago a un tablón, y para calmar la ira de los señores que lo tienen en la mira, al más puro estilo marista-anguianista,  echa mano de los primeros lugares nacionales que la Dependencia a su cargo supuestamente ha obtenido y se hace adular de sus columnistas de cabecera que le cantan loas para vacunarlo sin éxito de las certeras críticas periodísticas independientes de que es objeto. El todavía titular de la SEP Colima se ha enredado una vez más por su proclividad al protagonismo mediático que ya le ha causado en varias ocasiones serios problemas a él y a quien llama su amigo, el Director del Instituto Mexicano de la Juventud, José Manuel Romero, quien todavía está a tiempo de desmarcarse de él, de establecer entre ambos una sana distancia para que no  sigan perjudicándolo con sus  desaguisados como el que provocó las desafortunadas declaraciones de hace unas semanas por parte del gobernador José Ignacio Peralta sobre su relación personal con aquel.

Después de que fue quien elaboró la nómina de la discordia en la aparecen cientos de empleados con horarios incompatibles y funciones indefinidas, y haber culpado injustamente al  Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) que detectó en la mismas “personas con plazas duplicadas o triplicadas”, situación que desató el tema de los aviadores de la SEP, tan campante como Don Sebas, Óscar Javier ahora  sale con que   “ya se había hecho esta revisión y que las incompatibilidades señaladas eran más bien errores en el registro de los horarios en el expediente, que algunos otros incluso ya habían dejado de laborar en la dependencia”, pero la quemada social a los inocentes nadie se las quita. ¿O sí? Por eso muchos están que trinan en contra del todavía titular de la SEP Colima, no del OSAFIG que nunca jamás tuvo vela en la exhibida que les dio su patrón.

En vano intento de hacerles “sana, sana, colita de rata” a quienes lo antecedieron en el cargo, después de haberlos exhibido como funcionarios corruptos, le baja varias rayitas a su beligerancia compulsiva contra ellos diciendo que efectivamente el Osafig encontró irregularidades en el manejo de recursos en la dependencia durante la administración pasada, “aunque esto no significa necesariamente que el recurso fue usado para usos personales, pues también puede darse el caso de que simplemente hayan ido a parar a otros rubros”. ¡No pos sí!

Otra barrabasada  de Don Óscar Javier Hernández Rosas es el haber afirmado que en la presente administración estatal se ha realizado una depuración de la nómina educativa que “, entre otros casos, ha implicado recortar 200 plazas federalizadas de “maestros que no existían”, mismas que según él fueron detectadas gracias a que “pasa lista” en todos los planteles del estado, “labor  compleja al haber más de 13 mil empleados en el sector educativo estatal. Fácil hemos eliminado de la nómina federalizada como unas 200 personas que quién sabe quiénes eran (…) todos son sindicalizados o aparecen en esa nómina (…) que no existieron, no existían, ¿cómo estaban ahí?, desconozco. Igual que el Monje Loco, “nadie sabe nadie supo”, pero de que el individuo va pa’ fuera va pa’ fuera. Al tiempo.

EL ACABO

La respuesta del Secretario General de la Sección VI del SNTE y  Diputado Federal Francisco Javier Pinto Torres, a los irresponsables señalamientos hechos por el hablantín todavía titular de la SEP en el estado, Óscar Javier Hernández Rosas, contenidos en el párrafo anterior, fue clara, directa y contundente: “El secretario (…) habla de plazas sindicalizadas, una cosa es que sean plazas sindicalizadas y otra es que estén comisionados en el sindicato (…) todos aquellos compañeros trabajadores de la educación que ya tienen su base son sindicalizados, y las bases sindicalizadas no se pueden dar de baja así nomás por nomás, ocupa el compañero o compañera cometer faltas graves para que se puedan dar de baja, no es así de sencillo. Yo creo que es alguna información que a lo mejor no se la pasaron bien al secretario para decirle cuál era la situación real, yo insisto, si estoy equivocado ofrezco una disculpa anticipada, pero según la nota sí se hablaba de que había 200 plazas y habían sido dadas de baja”. ¡Sopas perico!

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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