Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

El diputado Vladimir Parra ha sido denunciado públicamente por actos de corrupción relacionados con el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, donde se le acusa de haber tenido supuestamente a sesenta jóvenes becados con 3,500 pesos al mes que nadie sabe dónde están, y que esto representa varios millones de pesos que, se denuncia, seguramente el diputado usaba discrecionalmente, lo que explica ahora por qué se había aferrado a seguir en el cargo de presidente de Gobierno Interno del Congreso local. Esta denuncia pública no la hicieron señoras que protestaban en la calle o ex políticos que marcharon por la avenida Pedro Galván, sino el propio diputado Carlos Cèsar Farías, quien hoy ocupa la misma presidencia de dicha comisión en el Congreso local y quien al revisar las prácticas de su antecesor se dio cuenta del embuste. Esta situación no puede ser menor si consideramos que desde que el diputado Vladimir Parra empezó como congresista y se erigió como líder del grupo parlamentario de Morena no hizo sino darle al traste a una legislatura que podría haber sido ejemplar y marcar un hito en la historia de las legislaturas de la entidad, sin embargo su ambición personal y sus malas prácticas, encubiertas con un discurso seudo progresista y con muchos elogios al presidente López Obrador, no han conseguido sino enlodar su propio trabajo y el de sus seguidores congresistas. Aliado (o aferrado) a la superdelegada Indira Vizcaíno, a quien cada vez más le afectará la cercanía de este legislador, lo único que pretende el diputado Vladimir Parra es congraciarse con morenistas nacionales (que desconocen sus malas prácticas locales) para sostenerse en su carrera política, sin saber que una actuación así iría en contra de los principios de corrupción que las malos hábitos del compadrazgo político implican, y que según el propio presidente López Obrador son inaceptables. Pero más allá de esta doble moral practicada por el diputado Vladimir Parra, que ya tendrá su respuesta en las próximas elecciones, está esta grave acusación de corrupción realizada por el diputado Carlos César Farías, la cual requiere atención y no pasar como una cortina de humo más entre los miles dimes y diretes a los que nos tiene acostumbrados ya el Congreso local, por eso es importante que, como lo denunció el propio diputado Farías, intervenga la autoridad correspondiente para que corrobore estos actos de corrupción y aplique la ley como se debe, pues no son claramente inaceptables sino que además contravienen toda la ideología política de la corriente morenista que representa este y sus demás legisladores.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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