Por: Luis Enrique Cruz García

Agradezco a esta casa Informativo Colima XXI, quien, por medio de su Editorialista Brandon Carmona, me ha invitado a colaborar con una columna semanal. En este espacio se abordarán temas dentro del ámbito económico, teniendo como premisa el análisis basado en datos duros y comprobables. Inevitable será rozar tangencialmente el ámbito político, sobre todo cuando se realice alguna reflexión en torno a la aplicación de la política económica nacional.

En esta primera entrega decidí reflexionar, amable lector, sobre un tema que tiene algunos meses en el contexto económico internacional pero que, sin duda, impacta también en el ámbito nacional, me refiero a la Guerra Comercial entre China y Estados Unidos.

Para esta reflexión, parto de la premisa de que en el fondo esta disputa entre dos de los países más poderosos del orbe tiene un leitmotiv tecnológico, ya que, en esta sociedad donde la información y el conocimiento se han convertido en los principales generadores de valor, quien domine el espectro tecnológico lo hará en el económico.

China ha logrado posicionarse cada vez más como un país cuya apuesta al desarrollo tecnológico se ve reflejado en la aparición de sus empresas tecnológicas en las listas de las mayor valuadas del mundo, solo compitiendo contra las estadounidenses por la supremacía. De hecho, entre las 10 principales empresas tecnológicas del planeta de acuerdo con Bloomberg, solo hay representantes de Estados Unidos, China y Corea del Sur.

Si bien, Estados Unidos continúa siendo el líder en el ámbito tecnológico a nivel mundial, el crecimiento que ha tenido China lo ha preocupado en la carrera por el control tecnológico, en especial por la disputa de la implementación de la tecnología 5G en las comunicaciones móviles. Los constantes ataques que ha realizado el Presidente Donald Trump desde que llegó a la presidencia de Estados Unidos contra las empresas chinas, como fue el caso de Huawei, son ejemplo de esta preocupación.

En un último ataque estadounidense a China, el gobierno liderado por Donald Trump anunció que a partir del 1 de septiembre impondrá un arancel adicional del 10% a productos del gigante asiático, por un valor estimado de 300 mil millones de dólares. En respuesta a esta última amenaza de Trump, China decidió depreciar/devaluar su moneda (llámele como deseé, ya que el tipo de cambio chino es una combinación entre flexible [depreciación] y fijado por su banco central [devaluación]) como un intento de mantener su ventaja competitiva en el comercio internacional. Esta pérdida del valor del yuan correspondió a un 1.4% frente a la divisa estadounidense, lo que supone la depreciación más baja de la moneda china en 11 años. Evidentemente Estados Unidos respondió acusando al gigante asiático de una manipulación al obtener una ventaja competitiva injusta en el comercio internacional, situación que será muy difícil de comprobar debido a las circunstancias estructurales y coyunturales por las que atraviesa la economía China.

¿Quién gana y quién pierde?

Si analizamos en el ámbito del corto plazo, el primer perdedor parecería ser China en virtud de que las políticas de aislamiento de sus principales empresas tecnológicas promovidas por el gobierno estadounidense podrían retrasar su desarrollo en el largo plazo. Sin embargo, también es cierto que el propio Estados Unidos y sus países aliados tendrían consecuencias no deseables debido al gran encadenamiento de las cadenas globales de valor.

Ante ello, el riesgo de que Estados Unidos caiga en una desaceleración económica antes de las elecciones, podría ser una carta que no jugaría a favor de Trump, por lo que ya no tendría tanta fuerza en la negociación de la disputa comercial. En ese sentido, el juego en el mediano plazo no favorece a los estadounidenses.

Sin embargo, amable lector, el seguro perdedor es el consumidor, ya que este agente terminaría pagando los mayores costos de transacción derivados de la guerra comercial. En específico, el consumidor estadounidense tendría que pagar mayores precios por autos, teléfonos móviles, computadoras, etc. En el caso chino, los consumidores de sus productos en el mundo, como los teléfonos Huawei, podrían ver que de un día para otro quedan inservibles.

 

 

Mis redes

Mi twitter @enricrux

Mi blog https://cognozblog.wordpress.com

Mi podcast https://n9.cl/thxo

 

Luis Enrique Cruz García

• Maestro en Alta Dirección y Licenciado en
Economía
• Actualmente estudiando Doctorado en Ciencias
Sociales
• Catedrático desde 2004 en universidades privadas
• Columnista del periódico Ecos de la Costa y Revista
Enfoques
• Asesor a empresas en temas de tecnología y
productividad
• Trabajó por 11 años en el Servicio de
Administración Tributaria como Jefe de
Departamento de Análisis
• Miembro de Students For Liberty (SFL) México

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