El pasado mes de abril estuvo plagado de acontecimientos siniestros que posicionaron en la opinión pública la grave crisis de inseguridad por la que atraviesa nuestro estado, y simultáneamente la incompetencia de las autoridades por contenerla, ya no se diga por disminuirla.

Terribles delitos de alto impacto se sucedieron uno tras otro, y justo cuando se pensaba que ya no había fondo por tocar, y sin tiempo para recuperar la extraviada capacidad de asombro, llegaba uno que superaba en magnitud o en conmoción social al anterior.

Ejecuciones a plena luz del día, decapitados, secuestros, asaltos, y por si esto fuera poco,  la descontrolada incidencia en delitos del orden común que afectó a miles de colimenses en sus patrimonios por robos en sus distintas modalidades puso en entredicho la existencia de una verdadera estrategia de seguridad por parte de las autoridades que actualmente gobiernan el estado, y que para poder lograr llegar allí, tuvieron que hacer creer a los colimenses que vivirían “Felices  y Seguros”.

Mientras tanto, ya permea entre los distintos análisis y predicciones políticas,  que la primera muestra de buena voluntad por parte del Ejecutivo Estatal, José Ignacio Peralta Sánchez,  será el de pedir las renuncias de los principales responsables de dichas áreas. Lo anterior en consideración de su propia convicción de que para poder dar resultados solo son indispensables 6 meses, mismos que esta semana cumplen los que se integraron desde el gobierno interino de Ramón Pérez Díaz, en noviembre del 2015.

El Colimense

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.