Sergio Jiménez Bojado

LA educación, como perspectiva de un horizonte mejor para México, está presente en todos los niveles de la vida política, cultural y social. Es un tema obligado para políticos en campaña como para los gobiernos en funciones, y donde los unos como los otros dan palos de ciegos, mientras la realidad se impone con un panorama más que sombrío, por no decir desastroso, pues ni los políticos ni los funcionarios o gobernantes parecen entender de qué se trata este asunto de dotar a la Nación de una infraestructura educativa, capaz de levantar a un país como México hacia una mejor calidad de vida.

Las cifras sobre la deserción escolar, según la OCDE, son muy altas, tanto, que sobrepasan los parámetros establecidos por la UNESCO. Hablamos de los tres niveles de educación básica, y esto tendría que ser motivo de vergüenza para un aparato educativo que a la vez devora hasta el 83 por ciento en gasto corriente del presupuesto, es decir, pago de salarios y que deja sólo un mínimo porcentaje para mejorar la infraestructura educativa, lo que no ocurre con las Normales rurales, donde sus docentes e infraestructura carecen de los privilegios e incentivos, en contraste con los que cuentan los centros educativos urbanos.

El remedo de reforma educativa del actual Presidente, si realmente fuera dirigida a mejorar la calidad y capacitación de los maestros, para empezar no tendría que llamarse reforma educativa, antes bien, tendría que haber implementado una auditoría al sindicato charro del SNTE y a la propia burocracia del sistema educativo. Pero, sin empacho, centró todo su efecto contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores al Servicio de la Educación (CNTE), para intentar desmantelar su estructura organizativa.

Sí requerimos, necesitamos con urgencia, una verdadera reforma educativa. Pero, ¿que reforme qué? En principio, la visión de fondo que se tiene sobre la educación para orientar la fuerza laboral, según los intereses de los dueños del dinero que reclutan a los jóvenes de los distintos estratos sociales. A este interés sirve la deserción escolar, pues ese alto porcentaje que ya mencionamos, técnicamente se conoce como Ejército Industrial de Reserva, es decir, mano de obra barata para las grandes empresas.

Es natural que las escuelas siempre tengan sobrecupo, como es el caso de las universidades, pues como ya sabemos, se destina un magro porcentaje a la creación de infraestructura educativa, por una parte, mientras los proyectos elitistas de educación privada han ido en aumento, incluso contra el espíritu del artículo tercero constitucional, y lo que es peor, crecen a la sombra de gobiernos omisos. Y no sólo eso, los altos funcionarios envían a sus hijos a esas escuelas destinadas a ocupar con ventaja los mejores lugares de la ocupación laboral.

Reformar la visión sobre el sentido y dirección de la educación en términos de igualdad de oportunidades para todos los mexicanos es la propuesta de Morena, y que tendría que ser la prioridad: hacer que la educación pública sea realmente, gratuita y obligatoria, garantizando el acceso becado a todos los jóvenes. Sólo en los países sobreexplotados, la educación privada tiene una función selectiva, pues en los países con un mejor desarrollo educativo, la educación privada refleja su verdadera calidad de educación “patito”.

Pero lo que realmente debe una reforma educativa a nuestra Nación, es reflejar contenidos que construyan ciencia independiente para nuestro propio desarrollo, investigación para limitar la concentración de la riqueza y distribuir equitativamente nuestro patrimonio, inculcar valores profundos de honestidad y entereza, crear ciudadanía crítica y muchos aspectos más que, por hoy, son desconocidos por la burocracia gubernamental.

De ahí que la propuesta en materia educativa que propone Morena es que los jóvenes tengan garantizado el derecho al estudio y al trabajo, bajo un programa que se denominará “Jóvenes construyendo el futuro”, tema del que posteriormente hablaremos.

Sergio Jimenez Bojado

Luchador social y Presidente del Comité Ejecutivo Estatal Morena.

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