Que te confundo, dices… que todo éste tiempo junto a ti jamás percibiste mi amor a tu persona ni la pasión que se desborda con tan solo verte llegar.
Pensé que los besos a mitad de la noche fueron una franca declaración de amor, que el derroche de la magia de tu caricia significaba un si… que verte dormir y cuidar de tu sueño mientras dejo que los míos todos se consuman en la posibilidad latente de que podría ser lo que para mi ya es.
Que la locura exquisita de nuestras tardes refugiándonos de la lluvia dejando que la vida pase afuera y por encima de mi, solo por la euforia adictiva de verte reír.
Que te confundo, dices y me miras de otra manera que no conozco y te alejas y no te das cuenta de que el equilibrio de mis días, mi alma y sus arrebatos se quedaron adentro, la noche bendita en que tu mismo me abriste la puerta de la gloria de tu mundo con sus demonios y sus encantos…

Te confundo dices, sin embargo.

Sendy Sámano

 

 

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