Los panistas como el más priista de ellos, Pedro Peralta Rivas, que respaldaron a morir al candidato de Enrique Peña, Luis Videgaray y Fernando Moreno a la gubernatura del estado, José Ignacio Peralta, no cometieron traición, simplemente en ellos pudieron más parentescos e intereses personales que los principios y convicciones enarbolados por el Partido Acción Nacional que los sacó del anonimato y la penuria económica en muchos casos. En cambio, los priistas que no respaldaron la imposición presidencial de Peralta son calificados de traidores que merecen ser llevados a la hoguera tricolor. Los columnistasnachoperalta@gmail.com, cual santos inquisidores, ya los están  enlistando para denunciarlos ante el Santo Oficio peraltista.

Después de haber sido tres veces candidato del PAN a cargos de elección popular y esperado hasta el último minuto para tocar retirada del blanquiazul no sin antes haberle infiltrado como candidatos a diputados locales a sus incondicionales Riult Rivera, Julia Jiménez y Crispín Guerra que sólo escuchan y obedecen su voz, más a otros de la misma calaña que incrustó en los primeros lugares de las listas de candidatos a regidores para los principales ayuntamientos, el primo de José Ignacio sale con que “Una traición es cuando juegas en dos equipos al mismo tiempo, cosa que en ningún momento hice, en su momento le informé al presidente del PAN, Jesús Fuentes, que yo me retiraba, que me ausentaba y me mantuve al margen”, en vano intento de justificarse ante los colimenses que informados están del papel que lleva diez años desempeñando como esquirol y colaboracionista del nuevo viejo PRI empeñado en desestabilizar al panismo colimense.

Pragmático como siempre ha sido, el nachista de marras declara que “razonará y valorará continuar en el PAN, pues los ciudadanos están hartos de los partidos políticos, por lo que podría estar trabajando desde un ámbito ciudadano”, mismo gastado argumento que empleó hasta la saciedad otro tránsfuga del panismo colimense, Leoncio “el candidato” Morán Sánchez. “Se trabajó con redes ciudadanas porque la gente está enfadada y cansada de los partidos políticos, nos hemos encargado de desacreditar el trabajo de los partidos, el trabajo propio de nosotros como políticos, entonces las personas de repente quieren ver más la parte ciudadana”, explica e interpreta Peralta Rivas, quien ni tardo ni perezoso se enfundó, igual que lo hizo Locho, la camiseta ciudadana. Por supuesto que, muy ciudadano él, no busca chamba en la próxima administración estatal, simplemente encabezar los cárteles de la obra pública y de las proveedurías de bienes y servicios, ser el Rafael Gutiérrez Villalobos del sexenio nachista. Al tiempo.

El ciudadano Pedro asegura haberle aportado a su primo José Ignacio con sus redes de Janitzio, la mitad de los 91 mil votos que recibió bajo las siglas del PRI el domingo 17/01/2016, y demanda el pago correspondiente en cargos y posiciones para su equipo, pretensión en la que no está de acuerdo el tío editor para quien el empresario metido a político, Pedro Peralta Rivas, se arroga una representación que no tuvo ni tiene, y erige en “el gran y único hacedor del candidato triunfador de la elección de Gobernador, por encima del presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones; de los líderes del PVEM, Panal y PT, entre otros, pero sobre todo del propio Peralta Sánchez”.

“Mucho tuvo que sacrificar y batallar Nacho Peralta para ganar limpiamente el Gobierno del Estado, para que un advenedizo, con aires de grandeza y ambición desmedida de poder y de dinero, le eche a perder lo que tantos esfuerzos y desvelos le costó. Por cierto, no es el único, pues ayer este paria partidario se acompañó por otras dos personas con los mismos intereses y objetivos”, sentencia desde su tribuna el tío editor como para tantear al sobrino que o se achica o se crece ante sus presiones de excluir del reparto de parcelas de poder a su querido primo.

EL ACABO

• A casi dos semanas de las elecciones del domingo 17/01/2016, los columnistasnachoperlata@gmail.com no logran asimilar la victoria de la mafia peñista-fernandista con su candidato José Ignacio Peralta. Continúan calificando de parásitos, zombis y cadáveres políticos sin derecho a resurrección a “los derrotados: Los que traicionaron. Los que se jugaron su vida política y la perdieron”.

• A Don Gato y su pandilla nadie les quitará una sólo centavo de los muchos millones de pesos del erario público que en los últimos diez años se han embolsado, mucho menos a otros pesos pesados del siverismo-anguianismo que seguirán gozando de cabal salud.

• CIAPACOV aprovechó la distracción de la elección extraordinaria de gobernador del estado para acuchillear a sus usuarios incrementándoles estratosféricamente las tarifas sin decirles ni agua va. ¿Y el Congreso del Estado?, ¿Y el responsable de la felicidad de los colimenses? Bien, gracias.

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