PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

El destape de Virgilio Mendoza Amezcua como candidato a la gubernatura de Colima por el Partido Verde en el 2021 ha sido la nota más importante de la semana, pues con ella se han removido las entrañas políticas de la entidad y, sobre todo, de quienes están apuntalados para la próxima contienda electoral, que se impone más compleja que la pasada e, incluso, que la antepasada. El mensaje principal que envía el destape de Mendoza Amezcua es que existe tal incertidumbre en el ambiente y porvenir político que es bueno aplicar la máxima que reza: al primero que carga, nunca le falta soga. Por eso mismo, los movimientos de algunos otros actores políticos han sido enfocados precisamente a buscar esta consolidación como candidatos a la gubernatura. Con Virgilio Mendoza a la cabeza del Verde Ecologista la lectura se complica por dos razones principales: la primera es porque el Partido Verde nunca ha sido planeta sino satélite, con lo cual es raro pensar en que un candidato de un partido satélite se imponga como planeta. La segunda razón es porque Virgilio Mendoza viene de perder una elección en Manzanillo, municipio del cual ya fue dos veces edil, y del cual ahora es regidor, lo que trastoca la mística electoral en tanto que perdió en un municipio que históricamente ha sido fundamental para los triunfos electorales a nivel gubernatura. Se ha hablado de que Virgilio Mendoza podría ser el candidato del Partido Verde y de Morena, hoy devenido en partido planeta, pero considerando la anterior ecuación, ¿de verdad Morena aceptaría este binomio político dejando con ello a la deriva a candidatos como Claudia Yáñez, Indira Vizcaíno, Gricelda Valencia de la Mora o el propio Mario Delgado?   Esto podría suceder a menos que de aquí a entonces Morena continúe en la espiral de desprestigio y decepción y esto lo convierta en un partido satélite más, con lo cual no tenga otro remedio que pactar con un candidato externo, pero aun así sería complicado pactar con el Verde Ecologista debido a que carece de una estructura electoral alentadora, por lo menos en nuestra entidad. En todo caso, lo que sí podría ser factible es que, dado que el PRI no tiene a la vista al día de hoy a ningún candidato fuerte para la gubernatura, y considerando que está en la pura lona, se decida una alianza entre PRI-Verde Ecologista, hoy ambos partidos satélites, y se acuerde que sea Virgilio Mendoza su candidato. No estaría descabellado y tampoco estaría mal si consideramos (o no olvidamos) las antiguas deudas que tiene el Ejecutivo estatal con Virgilio Mendoza. Todo esto podría suceder a menos que el PRI no llegara a consolidar a un candidato de peso para las próximas elecciones, posibilidad que cada vez se ve más lejana considerando que el grado de aceptación del actual gobernador ha alcanzado los niveles más bajos, lo que es indicativo del desánimo que siente la población hacia, por extensión, el priismo local. Tal vez por eso en la lógica del primer priista colimense esté la idea de apoyar a un candidato no priista, como puede ser el mismo Mendoza Amezcua, Indira Vizcaíno o Mario Delgado, nombres que, en cualesquiera de los casos, formarán parte de los estiras y aflojas pre-electorales del próximo año, junto con los de Locho Morán y Jorge Luis Preciado, sin duda las propuestas más fuertes para abanderar las candidaturas a la gubernatura en el 2021. Ya veremos, pues, por dónde irán yendo los tiros de aquí en adelante, pero una cosa es ya cierta: la lucha por alcanzar el máximo cargo del servicio público estatal ya empezó y no habrá nadie que pueda pararla.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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