Abelardo Ahumada

PERISCOPIO

Abelardo Ahumada

La película a la que alude este título fue filmada en 1963, y cuenta de historia de una fuga masiva que durante el último año de la Segunda Guerra Mundial, unos soldados estadounidenses, ingleses, franceses e italianos intentaron realizar en un campo de concentración nazi. Es una película muy emocionante a la que volví a ver (por tercera vez) cuando todavía se rentaban videocasetes en los establecimientos de “Blockbuster”. Y me sirvo hoy de su título para comentar acerca de la gran fuga que antiguos militantes del PRI han estado protagonizando en nuestra entidad: unos abandonando al gobernador, y otros, de plano, haciendo mutis del partido que durante largos años los cobijó, para irse a otros organismos políticos que ahora les están ofreciendo posibilidades de sobrevivir otro tiempito más.

En relación al primer aspecto del “gran escape”, protagonizado por varios ex colaboradores del gobernador saliente, quiero referir que algo tiene de parecido con ciertas historias que se narran en los libros de marinos y piratas, y que hablan sobre la creencia, basada tal vez en la observación directa, de que cuando un barco se comienza a hundir, los primeros pasajeros que se dan prisa para abandonarlo son las ratas. Aunque, para decir la verdad, se me hace un tanto brusca la comparación, porque en este caso no tendríamos que hablar de ratas, sino de gigantescos ratones, o “ratonones” si fuera válido el uso aquí del sufijo aumentativo.

Y es que en nuestra sociedad existe, muy notablemente, la percepción de que durante los últimos cuatro sexenios al menos (para que los lectores jóvenes no crean que nada más en el actual), no pocos de los paisanos que tuvieron la buena suerte de ser llamados para asumir diversos cargos de alto nivel por esos cuatro gobernadores, llegaron a ellos sin capital visible, y más tardaron en cobrar su primera quincena que en irse a las agencias de autos para estrenar Suburbans, Durangos, Takomas  o Cherokees, notándose que aún antes de terminar los sexenios en que les tocó el honor “de servir al pueblo”, ya eran propietarios de grandes residencias, ranchos y  caballos finos, como si de repente se hubieran sacado la lotería, y llevando sus familia un nuevo y muy próspero “tren de vida” que, sólo se podría atribuir a negocios hechos desde el gobierno, o a verdaderas “desviaciones” de recursos públicos que, habiendo sido destinados para determinadas obras, curiosamente iban a parar a los bolsillos y/o a las cuentas de bancos de los implicados, cuyos nombres no quiero mencionar pero que “están en boca de todos”. Empezando por algunos de los que algo tuvieron que ver también con las arcas de la Universidad de Colima.

¿DÓNDE QUEDÓ LA BOLITA? –

Una de muchas tenebrosas transacciones que mayores suspicacias provocaron al filtrarse a la opinión pública, y con la que quiero poner un solo ejemplo de las que no salieron a la luz, tuvo que ver con “un crédito por 638 millones de pesos contratado en agosto de 2015, dos meses antes de concluir el sexenio de Mario Anguiano Moreno”, pero que se contrató de común acuerdo con el gobernador electo, José Ignacio Peralta Sánchez, por considerar éste (“gran economista” titulado en el ITAM y con postgrado en la Universidad de Essex, Inglaterra) que sólo contando con tales recursos podría su administración afrontar los gastos de fin de año (aguinaldos,  bonos y regalitos) y empezar a cumplir los compromisos programados para sus “primeros cien días de gobierno”.

Sin que ni este redactor, ni muchos de los lectores cotidianos de periódicos seamos abogados, sí sabemos que hay una ley que prohíbe a los gobernadores de los estados contratar créditos cuando ya están por concluir sus respectivos mandatos. Pero tal parece que la mayoría de los diputados integrantes de la LVII Legislatura (¡que ya se iban a sus casas!) desconocían esa prohibición, o se hicieron pentontos y disimuladitos porque así se los ordenó la dupla del gobernador saliente y del gobernador entrante y, brincándose esa prohibición, aprobaron, obsecuentes, la solicitud firmada por MAM, previo el consentimiento de JIPS, y previa, tal vez también, la aprobación de un “bono de marcha” para cada uno de ellos.

Las reacciones, sin embargo, no se hicieron esperar y, sospechando que aquel dineral se lo iban posiblemente a llevar los funcionarios que ya no tardaban en hacer mutis del escenario gubernamental,  el día 20 de septiembre del mismo 2015, cuando apenas estaba estrenándose la nueva Legislatura (con mayoría opositora), “Integrantes del PAN, Morena, Movimiento Ciudadano, empresarios y ciudadanos tomaron el Congreso local en protesta por el crédito” (…) que pretendía adquirir el gobierno estatal. Y ¿saben ustedes quién fue la persona que encabezó esa manifestación que terminó con la toma de la tribuna del Congreso local y casi se convierte en un pleito callejero? – “El senador Jorge Luis Preciado”, ex candidato perdedor a la gubernatura precisamente en contra de JIPS, y que hoy es un miembro prominente del “PRIANPERREDISMO” a nivel local, y candidato a la presidencia de Manzanillo siendo residente, por cierto, como él mismo lo afirmó en un video, de Villa de Álvarez.

El principal argumento que Jorge Luis Preciando esgrimió, y que quienes lo acompañaron en la toma de la tribuna del Congreso hicieron suyo fue, según nota publicada por el periódico “El Financiero” en su edición del día 21 de aquel septiembre, que “los recursos serían utilizados para pagar más de mil millones de pesos tan sólo en las empresas del gobernador Mario Anguiano que las tiene presuntamente con prestanombres”.

Y encarrerado en su singular rebeldía, el senador panista agregó que “las familias de Colima quedarán (quedarían) endeudadas por más de 25 años”, y “exigió que se finquen responsabilidades a los involucrados en el déficit financiero”, señalando claramente a MAM, pero sin que, curiosa y coincidentemente, tocara ni con una pluma a su contrincante JIPS.

La lucha, sin embargo, de los diputados continuó y presentaron un recurso jurídico ante la Suprema Corte, que no los favoreció, pese a haberse dado por enterada de que había más aún detrás de todo eso, puesto que el referido préstamo de los 638 millones de pesos, tenía como fin “refinanciar pasivos”, autorizando al titular “del Poder Ejecutivo del Estado” para contratar con la “Banca Múltiple o Banca de Desarrollo de nacionalidad mexicana, uno o varios créditos, hasta por la cantidad de $1,728,000,000.00 (Un mil setecientos veintiocho millones de pesos 00/100 M.N.), a un plazo máximo de 25 (veinticinco) años”.

Hasta ese momento la mayoría de los diputados locales anti-PRI parecían ser los verdaderos paladines del pueblo y, para aumentar su gloria, a finales  de octubre pudieron demostrar que algunos delegados federales (del gobierno de Peña Nieto) y secretarios de estado (del gobierno de Anguiano Moreno) habían intervenido de diferentes modos para hacer ganar las elecciones a José Ignacio Peralta y se anularon los comicios, ordenándose “la restitución del proceso electoral”.

El Congreso, entonces, tuvo que elegir a un gobernador interino: el también priista Ramón Pérez Díaz, quien se llevó a su gabinete, como Secretario General de Gobierno a Arnoldo Ochoa González, y como Secretario de Planeación y Finanzas, a Carlos Arturo Noriega.

Casi todos los partidos presentaros a los mismos candidatos para las elecciones extraordinarias a gobernador (y a reserva de dedicarles un capítulo aparte), el domingo 16 de enero de 2016 volvió a ganar JIPS y perdieron otra vez sus adversarios. 

En el ínterin, sin embargo, los diputados de oposición en la LXXX Legislatura intentaron fincar en contra de MAM un juicio político. Pero como no lo pudieron llevar a cabo porque nadie había presentado ninguna denuncia formal en su contra, el 9 de diciembre de 2015, “exhortaron” al gobernador interino, Ramón Pérez Díaz para que presentara “una denuncia penal en contra de su antecesor Mario Anguiano Moreno por el manejo indebido de recursos públicos durante su administración”. Denuncia contra la que el acusado se defendió, acusando a su vez a Ramón Pérez Díaz, Arnoldo Ochoa González y Carlos Arturo Noriega García, de haber sido ellos los que usufructuaron dichos millones para allanarle el camino de entrada al próximo gobernador constitucional, que resultó ser JIPS.

Pero los operadores políticos del nuevo mandatario supieron llevar su juego muy bien y, habiendo logrado que varios diputados inocentes de pelearan entre sí, o aceptaran un jugoso “cañonazo” con cinco ceros o poquito más, desarmaron y desarticularon a la oposición, y durante los meses siguientes se pasaron jugando con el tema con más habilidad que si fueran jugadores chinos de ping-pong y, hasta la fecha, “nadie sabe, nadie supo, dónde quedó la bolita”.

En estos días de abril de 2021, sin embargo, Arnoldo Ochoa es el presidente estatal del PRI;  Ramón Pérez vive de sus rentas; Noriega García está apuntado como el número 1 de la lista plurinominal del PRI; MAM cabalga de nuevo, pero ahora sobre caballos verdes, junto a Virgilio Amezcua y otros “distinguidos” ex priistas; Jorge Luis Preciado se alió con “el otro PRI” y va de candidato a presidente municipal de Manzanillo, y ¿usted todavía piensa que sería bueno votar otra vez por ellos?

PIE DE FOTOS:

1.-  El 20 de septiembre de 2015, los diputados y dirigentes panistas encabezados por Jorge Luis Preciado se convirtieron en los paladines del pueblo al tomar la tribuna de la Cámara de Diputados para oponerse a la contratación de un crédito millonario, que utilizarían el gobierno saliente de MAM y el entrante de JIPS. Pero ahora son sus aliados.

VER LA FOTO EN LA PÁGINA SIGUIENTE.

 

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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