La consultoría internacional McKinsey es una consultora global enfocada en resolver problemas concernientes a administración estratégica; McKinsey trabaja prestando sus servicios a las mayores organizaciones del mundo, ya sea en el sector público o privado. Recientemente, dos de sus consultores, Diana Farrell y Andrew Goodman, publicaron una serie de recomendaciones para el ejercicio del buen gobierno y la eficaz gestión pública.

La propuesta que publicó esta consultaría está basada en cuatro ejes o principios: usar evidencia para la toma de decisiones, incrementar la participación ciudadana, contar con servidores públicos talentosos y bien remunerados e involucramiento más constante del sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.

Farrell y Goodman no han descubierto el hilo negro, los cuatro principios a los que hacen referencia son sin duda uno de los grandes faltantes de los gobiernos, principalmente de los de Latinoamérica. El rigor técnico y metodología científica a la que hace alusión su primer principio es quizá una de las grandes debilidades de los gobiernos locales, particularmente el de los ayuntamientos en la construcción de indicadores, quienes en ocasiones realizan sus planes de desarrollo y de trabajo sin el adecuado uso de datos duros, mediante meras ocurrencias o trabajo improvisado y sobre todo sin la adecuada participación de la ciudadanía en la edificación del mismo (segundo principio aludido por Farrel y Goodman).

Acerca del tercer principio, es muy común la descoordinada forma de trabajo entre el sector público, el privado y la sociedad civil organizada, atribuible a la justificada desconfianza que genera el quehacer gubernamental para quienes son ajenos a éste. Por último y en referencia al recurso humano de los gobiernos, se recomienda el desarrollo de habilidades de los servidores públicos para que sean competentes y estén a la altura de las circunstancias del reto que afrontan.

Aunque el referido artículo de esta consultoría se elaboró de forma muy general, habría que haber agregado, además de la capacitación permanente y la profesionalización del servicio público, mayores herramientas para prevenir, combatir y sancionar la corrupción de los integrantes de las labores gubernamentales. No se está descubriendo el hilo negro, pero en mucho ayuda este breve artículo de Farrel y Goodman para dar un norte a los líderes y gobernantes que quieran hacer las cosas bien, pero sobre todo para los que quieran darle buenos resultados a la ciudadanía.

Por Eric Ramírez

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.