TAREA POLÍTICA POR José Luís Santana Ochoa

Héctor Mora Gómez, todavía Director General de la Administración Portuaria Integral de Manzanillo; y el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Carlos Maldonado Orozco, se han trenzado en desigual pelea. El motivo de la discordia, del desencuentro, es la asignación de los contratos de obra que la empresa para-estatal maneja a discreción.

Según el dirigente gremial, la APIMAN se ha pasado por el arco del triunfo el postulado del presidente López Obrador de priorizar a las constructoras locales y regionales en el otorgamiento de los contratos de obra pública suscritos por su gobierno, pues según sus cuentas , este año 2019 fueron 700 millones de pesos los no ejercidos por constructores locales sino por otros de entidades fuera del triángulo Colima-Jalisco- Michoacán como Estado de México, Puebla y Veracruz, cuando los primeros “conocen todo del estado, consigue sus materiales aquí, con sus trabajadores capacitados establecidos”.

Pareciera que aquí nada cambió, pareciera que sólo cambió la dirección de la API, pero en lo específico o relativo a la obra pública, el comportamiento es el mismo, incluso peor que en la administración pasada”, soltó claro, directo y contundente,Maldonado Orozco en contra De Mora Gómez. Como éste no se manda solo, la lumbre también les llega a los aparejos al titular de la SCT, Javier Jiménez Espriú; al Coordinador General de Puertos y Marina Mercante, Héctor López Gutiérrez ;y al Director General de Fomento y Administración Portuaria, Luis Iván Gallardo Álvarez.

En lugar de responder como hombrecillo de la IV Transformación a los puntuales y sustentados señalamientos de los constructores colimenses expresados en voz de su dirigente, Mora Gómez se fue por la vía fácil de descalificarlos a través de sus escribientes que no los bajan de prototipos de la corrupción, ejército de soldados pegados a la ubre del poder,financistas de proyectos políticos, malas pagas con los ciudadanos, incumplidos en la ejecución de las obras que les encomiendan, desapegados del código de ética,etc., etc., y etc.

Será el sereno, pero verdad de a kilo es que los constructores locales se quedan como perro de carnicero viendo cómo el mañoso Héctor Mora Gómez parte y reparte los contratos de obra dándoles la mayor parte a sus fuereños cuates constructores porque le garantizan discreción y seguridad en la recuperación de los moches o retornos, no porque superen en capacidad técnica o solvencia económica a los constructores que lidera Carlos Maldonado Orozco, quien afirma que hasta los servicios de “chaponeo” o limpieza de los drenes del puerto y los movimientos de tierra con camiones de volteo se los asigna a sus cómplices mexiquenses, poblamos y jarochos.

También cierto es que, aunque se desgarren sus nuevas guindas vestiduras, la corrupción en la APIMAN sigue gozando de cabal salud en la IV Trasformación. Nada cambió con la alternancia en la presidencia de la República del Partido Revolucionario Institucional al Partido Acción Nacional (2000/2012) , de éste hacia aquel (2012/2018), ni con el tan cantado cambio de régimen hacia el Partido Movimiento de Regeneración Nacional y sus aliados (2018). Cambian las siglas y los colores de los partidos en el poder pero no las prácticas de los moches, entres, comisiones, retornos,etc., sobre los montos de las obras y los contratos de todo tipo que asignan a discreción Mora Gómez y sus viejitos padrinos de la SCT.

Nos duele mucho lo que se está señalando. Hay incluso procesos fuera del marco de la ley. En esta tierra, nosotros conocemos a la gente, cómo se trabaja, y quien venga a construir de fuera, lo hace a un sobre costo o termina subcontratando, lo cual implica nuevos costos para la obra”, clama en el desierto de la IV Trasformación el dirigente del gremio de los constructores al mismo tiempo pide que se respete y cumpla la palabra que dio el Presidente y que la hizo pública.

EL ACABO

A los constructores colimenses les duele mucho la marcada preferencia de Héctor Mora Gómez por colegas de otros lejanos lares, pero la que más reciente su tan injusto y sospechoso proceder es la economía estatal a la que priva del efecto multiplicador que tal industria tiene en varios otros sectores,punto que debiera atender en lugar de sus locas puntadas como la de convertir a la ciudad de Manzanillo en la Miami de México.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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