Abelardo Ahumada

Vislumbres por Abelardo Ahumada.

En algún momento a principios de mayo pasado, el líder del Movimiento Antorchista del Estado de de México anunció que él y sus seguidores votarían por Alfredo del Mazo, candidato a gobernador por la Coalición PRI/PVM/Nueva Alianza y PES, por considerarlo “el menos malo” de los contendientes en pugna. Dato, observación o valoración que nos preocupa por reiterativa; dado que es prácticamente la misma que se menciona en relación a casi todos los demás candidatos que durante los últimos años se han convertido en ganadores en todos los cargos de elección. Dato, observación o valoración que a fuerza de ser aplicada a tantas y tantas personas ya es mucho más que una simple frase, porque nos muestra la constante de una realidad: que con el sistema de partidos que se nos ha impuesto, los mexicanos estamos condenados a que nos gobiernen los menos malos de los políticos en funciones, y no los mejores hombres y mujeres que produce y tiene nuestra sociedad.

Churumbela.-

¿Se acuerdan los lectores de la churumbela? Era un pequeño artefacto parecido al trompo que se podía girar con la presión de dos dedos, y que en sus costados tenía algunas leyendas para jugar cierto juego de azar: “todos ganan, todos ponen, toma todo” etc.

Bien, pues eso me vinieron pareciendo las elecciones del domingo anterior en los estados de Coahuila, México, Nayarit y Veracruz porque casi todos los partidos jugaron y para casi todos  hubo también algo, así fueran nada más pequeñas alcaldías ganadas que sirvieron como premios de consolación.

Por otra parte, esos mismos resultados nos dan otra serie de indicadores que podrían resultar preocupantes. Siendo uno de ellos el de la torpísima pulverización de los opositores (sobre todo los de las izquierdas) que no han sabido (o no han querido) aliarse para triunfar. Y como prueba está, de nuevo, el Estado de México, en donde de haberse unido y bajado de su respectiva soberbia, los morenos y los perredistas hubieran no sólo ganado la elección para gobernador, sino brindado una paliza electoral al candidato del Grupo Atlacomulco y del PRI. Pero no, la soberbia les ganó a ellos, y mientras persistan en esa actitud quedarán “en el ya merito”, como han quedado hasta la fecha.

Notable fue, sin embargo, el gran asenso que tuvo en dicha entidad la candidata de Morena, y casi igual de notable la notoria ausencia que en ese mismo estado tuvo el famoso Movimiento Ciudadano que tanta buya hizo en Colima en las elecciones anteriores y hoy gobierna una buena parte del vecino estado de Jalisco. En efecto, el MC para nada se dio a notar en las elecciones del domingo. Mala señal para Locho y sus amigos con miras al año que entra.

2018.-

Y a propósito de 2018, ya todo mundo está haciendo sus cábalas: por un lado el gobierno federal como que respiró tantito con el apretado triunfo del primo del actual Señor de los Pinos, y ahora en la residencia oficial creen que con suerte y un buen candidato (¿quién será el menos malo de todos ellos?) todavía pueden ganar las elecciones presidenciales dentro de un año. Máxime que, por lo pronto, ya conocen a quien será el candidato opositor a vencer: el muy persistente, pero a veces contradictorio, Andrés Manuel López Obrador. Quien, si no la vuelve a regar defendiendo con plantones en las calles el supuesto triunfo arrebatado de “la maestra Delfina”, ya es, desde de hace mucho, si no el mejor, sí el muchísimo más conocido y placeado candidato presidencial de cuantos existen en México. Y tiene, por eso mismo, un récord de conocimiento entre los electores que es prácticamente imposible de superar.

Nacho y Alfredo.-

Según nos pudimos enterar, JIPS asistió, en su momento, tanto al inicio como al cierre de la campaña electoral de Alfredo del Mazo. De lo que dedujimos dos cosas: o que son muy buenos amigos y el mexiquense invitó al colimense; o que éste se invitó solo nada más para dejarse ver y demostrar que es un partidario solidario.

Otra coincidencia es que ambos fueron candidatos de una coalición político-electoral en la que intervinieron, además del PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza y, dentro de ese tenor, aparte de ser muy flacos los dos, también fue claro que ninguno pudo ganar su respectiva elección con los votos que les brindaron sus correligionarios del tricolor, y sólo pudieron sacar el cuello del agua para respirar por encima de sus respectivos contendientes gracias a los sufragios que les aportaron los electores y simpatizantes de sus partidos aliados.

En este contexto los militantes y los dirigentes del Partido Verde y de Nueva Alianza en Colima no están muy contentos que digamos con el trato que les brindó JIPS ya como gobernador. ¿Les sucederá lo mismo a los del Edoméx cuando más allá de las impugnaciones que se esperan del Mazo asuma también su gubernatura? En ese caso serán, también, muy desagradecidos los dos.

7 de junio.-

La celebración anual del Día de la Libertad de Expresión es un tema raspado pero obligado que nos sigue llevando a considerar que nada tiene que hacer el gobierno en relación a ese acto que dimana del derecho que todos los ciudadanos tenemos a expresar públicamente lo que nos plazca, siempre y cuando entendamos nosotros también que para todo hay límites, y que, en este caso, el primero que debemos de atender es el derecho que también tienen los demás a no ser ofendidos ni difamados por nadie.

Fuera de allí la muy terca realidad nos dice otras cosas: que la relación prensa-gobierno es, por lo regular, malsana; como la simbiosis entre ciertas plantas parásitas que viven abrazadas a troncos perennes en la que, por supuesto, los medios son los parásitos y el gobierno es el tronco que con su savia (nuestros impuestos) los nutre mediante pagos de anuncios y prebendas para que sigan apareciendo, con la condición de que no lo ataquen demasiado, de que no rebelen sus maquinaciones y de que, dada la necesidad, lo defiendan de sus críticos más feroces. Como evidentemente sucede en nuestra entidad, donde los principales medios informativos han sido siempre partícipes de esta relación perversa, de la que sus dueños o socios principales suelen salir enriquecidos mientras que sus pobres reporteros tienen que bregar todos los días para medio irla pasando. Viéndose muchas veces obligados en su necesidad a corromperse también para poder adquirir una pequeña casa de interés social, tener un pequeño auto, llevar a sus hijos a la escuela y satisfacer sus necesidades económicas más imperantes.

Lo otro.-

Analizando lo que antes de celebraba (y hoy nada más se conmemora) en esta misma fecha, el otro dato a considerar es el peligro a que constantemente se exponen quienes de verdad ejercen su derecho a expresar lo que piensan u opinan delante de otras fuerzas activas de nuestra sociedad, que lastran sus avances, como los cárteles de los narcos y las asociaciones delictivas en las que intervienen tanto simples “personas de la calle”, como elementos pertenecientes a diversas instancias de gobierno. Entre las que hoy serían, por decir ejemplares,  las de los famosísimos rateros de petróleo y gasolina a los que inexplicablemente se les denomina “huachicoleros”. Que no sólo roban los combustibles de los ductos de PEMEX, sino que los almacenan y sacan después a vender con pleno conocimiento de las autoridades de ciertas localidades que precisamente se hacen también disimuladas, ya sea para que les toque algo del “riego” de las ganancias ilícitas, o para evitarse broncas con los organizadores de dichas redes, o con sus protectores dentro del mismo PEMEX o del gobierno estatal en turno.

Y ese riesgo lo están afrontando todos los días también, las familias de quienes ejercen su libertad de expresión al máximo, pues las denuncias que hacen algunos periodistas dañan no tanto la fama pública de los delincuentes declarados y encubiertos, sino sus cuotas de poder, sus fuentes de recursos y, eventualmente, hasta su libertad. Por lo que se vuelven violentos y buscan callar de cualquier modo a quien les estorba, dejando en la orfandad o en la miseria a las familias de ellos.

Nada qué celebrar.-

Viendo las cosas en este contexto no hay nada que nosotros queramos celebrar este 7 de junio, salvo el hecho de que seguimos estando vivos y de que, como quiera que sea, cada uno de nosotros, dentro de sus propios alcances y limitaciones mentales está tratando de hacer clara la verdad, y de aportar así algo al bien de nuestro país.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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