VISLUMBRES por Abelardo Ahumada.

En el breve lapso que va de 2018, hemos visto tantos movimientos (y rarezas) en materia política como no los habíamos visto nunca, y eso se debe no sólo a que ya se masificaron el Facebook, el WhatsApp y otras herramientas de la Internet, sino a que el sistema de partidos está caducando tan rápidamente, que los partidos que aún conservan sus registros se vieron más que urgidos a formar alianzas. Tanto que de los nueve partidos que hay surgieron tres coaliciones. Aunque no todas han cuajado (ni cuajarán) en las entidades donde también habrá comicios estatales y/o municipales. Como ya le pasó en Colima a la coalición “Todos por México”, donde sus propiciadores no lograron conseguir suficiente pegamento para unir las partes.
Para nadie es un secreto aquí, que los miembros fundadores del Panal (profesores en su mayoría), eran miembros del partido tricolor, pero que, obligados por doña Elba Esther Gordillo, y obedientes como son (o eran) a tan maquiavélica lideresa, no pudieron menos que apechugar la orden de meterse a la organización del Panal, aunque sus atribulados corazones estaban, como ya dije, encariñados con el antiguo partido oficial, que tantísimos beneficios les brindó cuando el SNTE todavía era “un pilar del sistema”.
En ese sentido Chuy Villanueva, Alfredo Hernández, Memo Rangel Lozano y todos los demás miembros de las dirigencias de las Secciones VI y XXXIX que operaban en aquel momento crucial, acataron las órdenes de “La Maestra”, pero tuvieron el tino de decirle a sus antiguos correligionarios que eran “un partido hermano”, y que con esa inquebrantable hermandad por delante, nunca los iban a abandonar del todo y lucharían de por vida hombro con hombro, muy agarraditos de la mano. Y los del PRI, muy realistas, así lo entendieron y les respondieron: “No se preocupen, hermanos, sabemos que su patrona los obligó a fundar su propio partido pero en nuestro corazón sabemos que nunca se han ido del nuestro”.
Y la mejor prueba de lo que les comento se manifestó en el hecho de que en todas las elecciones posteriores a la fundación del Panal, al menos en Colima, éste y el PRI se presentaron juntos a las contiendas.
El problema, sin embargo, es que hace tres años los líderes del Panal fueron requeridos en nuestro estado por el PRI de Nacho Peralta, para sumarse a su campaña por la gubernatura, y que, a la hora de la hora, lo único que les tocó a los panalistas en Colima fueron un par de posiciones más o menos relevantes en su coalición con el PRI, donde los del PVM empezaban a ganarles puntos y… Como consecuencia de lo anterior, de que Memo Rangel perdió por paliza contra Nico Contreras, y de que no hubo después ninguna muestra de agradecimiento, por parte de Nacho, al trabajo que realizaron las brigadas de los profes panalistas, para llevarlo al poder, las relaciones se comenzaron a enfriar, llegando al final de 2017 con una temperatura cercana a los cero grados. Misma que alcanzó, en enero, el grado de congelación porque cuando los líderes panalistas comenzaron a participar en las pláticas para integrar en Colima la filial local de la coalición “Meade Ciudadano Por México”, Javier Pinto y sus demás colegas notaron que todas las preferencias de Nacho y compañía, eran ahora para los miembros del Partido Verde, y que lo que les pretendían ofrecer entre el PRI y el PVM (que también puede leerse Partido Virgilista Manzanillense) eran puras candidaturas a regidores. Por lo que, ambicionando también seguir figurando en la política de altas esferas, tuvieron algo así como un rasgo de dignidad, y dijeron: “¡Ni madres! ¡Patria o muerte! ¡Preferimos mejor irnos por nuestra cuenta que con esa bola de… desagradecidos, cabr…!”
“UNOS CUANTOS POR COLIMA”
El problema con el Panal colimote es, sin embargo, que al irse solo a la contienda, y al no tener demasiada clientela electoral, está corriendo el riesgo de perder su registro en nuestra entidad. Pero como consecuencia de su negativa para participar en la coalición “Todos por México” (que hasta hace pocos días tuvo el feo nombre de “Meade Ciudadano por México”), ésta terminó por registrarse (“¡en alianza total PRI-PVM!”), con el nombre “Todos por Colima”. Otro nombre completamente mentiroso, no sólo porque ya no están en la coalición todos los que se suponía que habrían de estar, sino porque si sumamos los votos que obtuvieron todos ellos, en las elecciones de 2015, resulta que fueron clara minoría electoral y, por tanto, como lo expresé en mi colaboración anterior, el nombre más preciso y verdadero que podría llevar dicha coalición sería: “Unos cuantos (y no todos) por Colima”.
Y no porque los demás electores estemos en desacuerdo con que le vaya bien a Colima, sino porque estamos muy convencidos de que con ellos en el gobierno le está yendo muy mal a nuestra entidad. Sabiendo que no es por menos por lo que en diversos carteles que circulan en las redes, no pocos paisanos le dicen al actual gobernador: “¡Nacho ya vete!” ¿O no?
Los números de las diferentes encuestas que se han levantado desde noviembre del año pasado hasta hoy, les confirman a ellos, por otra parte, que su partido como tal tiene el menor índice de “intención de voto” que haya tenido a lo largo de su propia historia; que el índice de aprobación del actual presidente de la república es el menor también, de cuantos han registrado desde Plutarco Elías Calles hasta la fecha, y que, a nivel local, el gobernador Peralta anda casi en las mismas. Por lo que saben que, con todo y las broncas de los demás partidos, ¡van a volver a perder la mayor parte de los cargos en disputa! Y, en consecuencia con ello, tan desesperados andan que fueron a sacar del resumidero político a FMP, “gran cuadro del PRI”, para que como El Chapulín Colorado, salga en defensa de lo poco que resta del partido que alguna vez fue “el partido de la aplanadora”.
FMP tiene ya, en estos momentos, alrededor de 50 años de haberse metido a la política, desde que decidió ser miembro de la FEC, y es claro que habiendo estado muy metido en esos lodazales a lo largo de medio siglo, ha acumulado la suficiente experiencia político-electoral como para que cualquier contrincante que le pongan enfrente padezca un temblor en las corvas. Pero también es cierto que éstos ya son “otros tiempos”, y de que “no es lo mismo Los Tres Mosqueteros que Veinte Años Después”. Todo ello sin considerar aún que él tiene un poderoso enemigo que lo confronta constantemente: la imagen que se refleja en el espejo donde se mira.
En otro rumbo de ideas vale la pena recordar que El Nene (como le decían a FMP sus amigos mayores del desaparecido Grupo Universidad) ha sido siempre un peleador callejero que gusta de subir al ring con quien le pongan enfrente. Pero creo nunca ha tenido que pelearse en esas lides con ninguna mujer. Así que tampoco puedo saber si tendrá los arrestos para confrontar directamente a una, sobre todo si es preparada e inteligente. Y ésta es una duda que deberán tratar de dilucidar las otras dos coaliciones, que parece pondrán mujeres como contrincantes de Fer. Aunque, por otra parte, tan tenebroso como es, puede que ni siquiera la(s) confronte de manera directa, sino por otras vías y mediante otras estrategias que también suele usar.
AÑO DE HIDALGO. –
Hace no demasiado tiempo, cuando el PRI no tenía contrincantes de peso y era un partido totalitario, la lucha por el poder se resolvía en interior de ese mismo partido, donde por lo regular había grupos contrapuestos que, al ser vencidos trianual o sexenalmente por sus opositores, se quedaban sin chamba por tres o por seis años, respectivamente. Tiempos de “vacas flacas” que era necesario tomar muy en cuenta para buscar el modo de sobrevivirlos sin tantas estrecheces. Por lo que se hizo costumbre que al último año del trienio (o del sexenio) que estuviera en curso, se le denominara “El Año de Hidalgo”, por aquello que, haciendo rima, la gente le acomodó la siguiente explicación: “Le dicen Año de Hidalgo porque/ ¡chingue su madre el que deje algo!”. Y algunos alcaldes se llevaban hasta la mesa donde hacían las juntas del Ayuntamiento al comedor de su casa.
De conformidad con lo anterior, y ante la posibilidad de que en el 2018 perdieran la presidencia de la república, hay ya muchos indicios de que algunos de los miembros más connotados del gabinete de EPN, junto con algunos de los líderes de su partido, adelantaron sus previsiones para tener con qué irla pasando en los años de vacas flacas que ya ven llegar, y cometieron algunos latrocinios verdaderamente espectaculares, en los que embarraron precisamente a su secretario de Hacienda, a quien después harían candidato para que diera la cara por ellos y, que, en el remoto caso de ganar la elección, les cubriría las espaldas. Latrocinios que Javier Corral, el gobernador panista de Chihuahua ha comenzado a exhibir y menciona como “La Estafa Maestra”. Una estafa que, de comprobarse, dejará encuerado al ciudadano Meade. Pues él era dicho secretario.

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