Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea.

 

Dos hechos dados a conocer recientemente nos hablan de la innegable irrupción de las huestes priistas colimenses en Morena  y del riesgo de que esta fuerza política se convierta en un mero partido satélite rojiblanco: el anuncio, por un lado, de la precandidatura de Indira Vizcaíno al Senado y, por el otro, de la precandidatura de Perla Vázquez Montes, hermana del ex gobernador Gustavo Vázquez Montes, a la alcaldía de Villa de Álvarez. Por más que se intente justificar la presencia de ambas priistas en el partido que se ha constituido como “La esperanza de México” (la propia Indira ha tenido que sacar imágenes del baúl de los recuerdos junto a Andrés Manuel López Obrador para demostrar sus coincidencias ideológicas), lo cierto es que está más que claro que estos fichajes son perniciosos para un partido que ya sufre los estragos del divisionismo interno. Para los que no lo sepan, Morena tiene ya tres vertientes internas que se disputan el control del partido y, por extensión, la definición de las próximas candidaturas. Un grupo conformado por el ex candidato a la gubernatura del Estado, el general Francisco Gallardo, que aglutina a Agustín Díaz Torrejón, Rosa Evelia Villarroeal y Paty Peregrina; otro grupo, el más pernicioso de todos, integrado por el presidente del Consejo estatal de Morena, Vladimir Parra, así como por Marisa Mesina, Catalina Suárez y el ex líder sindical y huelguista de hambre Leonardo Gutiérrez, y que es donde se inscriben la propia Indira Vizcaíno y Perla Vázquez Montes, y por donde el PRI está metiendo sus bombas de tiempo; y un tercer grupo conformado alrededor del dirigente estatal Sergio Jiménez Bojado, quien se encuentra realizando un trabajo de mucha mayor consistencia con el fin de construir una plataforma importante a través de la cual puedan transitar candidatos de probado prestigio y valor social que verdaderamente marquen la diferencia con el resto de los partidos y se erijan como una oferta de cambio real para el electorado. La desenfrenada ambición de Vladimir Parra por querer llevar la voz cantante de partido, logrando en ocasiones usurpar las funciones de su dirigente estatal y lanzando anticipadamente precandidaturas a diestra y siniestra de forma arbitraria, es la causa de este desdibujamiento de Morena y será la razón por la cual, de no actuar la dirigencia con firmeza, este partido hará un papel por demás lamentable en las próximas elecciones. Sé de buena fuente que hay buenos prospectos para competir en los próximos comicios, ¿por qué, entonces, hacer desfilar en la pasarela a los peores? Un principio de orden, de aquí en adelante, deberá ponderar la dirigencia de este partido a fin de evitar que en los próximos meses lo que pueda ser una propuesta atractiva para la sociedad devenga simplemente en la filial política de todos aquellos candidatos resentidos que no tuvieron cabida en los partidos de siempre.

@rogelioguedea
Rogelio Guedea

Poeta y académico

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